«Coaching», una nueva idolatría

Grupo de «coach». Foto: «Coach Méjico»

En un artículo publicado en la revista VERBO en 1983, titulado «La nueva idolatría», don Álvaro d´Ors explica y aclara las nuevas idolatrías del mundo moderno: el dinero (Mammón), la idolatría de la técnica, la deificación de la naturaleza y la imagen corporal entre otras. El autor, además, pretende llamar nuestra atención en cómo la prohibición de la idolatría ha sido olvidada entre los mismos cristianos.

Escribe d´Ors cómo su propósito con dicho artículo es el de recordar que el primer mandamiento de la Ley de Dios sigue siendo muy principalmente una prohibición de la idolatría: «porque se diría a veces que la difusión del cristianismo y reducción de las religiones idolátricas a parcelas menos importantes podría hacer olvidar la necesidad de esa prohibición. (…) Los pueblos no cristianos, o tienen alguna forma de monoteísmo, o son prácticamente ateos, aunque observen algunas formas rituales y cierta filosofía moral que pueden llegar a dar la falsa impresión de ser «religiones», cuando realmente no lo son, por carecer de la creencia en un Dios personal. Así, podría parecer que el culto a falsos dioses se halla reducido a algunos reductos de incivilización prácticamente despreciables. Contra este error, quisiera advertir hoy que existe siempre una idolatría, aunque no sea de apariencia indigna, entre los mismos pueblos civilizados y, concretamente, entre los bautizados».

Pasadas varias décadas de aquel artículo, el hombre moderno continúa progresando adecuadamente en su degeneración y me atrevería a añadir nuevas idolatrías a las ya acertadamente expuestas. Una de ellas es el coaching o autoayuda. Esa práctica que se ha puesto de moda en empresas principalmente y cuyo objetivo primordial es aumentar el rendimiento y el éxito personal. Personas expertas en impartir esta nueva “religión” recorren el ancho mundo para adiestrar a sus adeptos en tácticas de idolatría al Yo.

Hace días se publicaba en el diario El Mundo una entrevista a una gurú del coaching en la que decía frases como estas a propósito de los objetivos de su último libro: «Todo lo que no nos hemos permitido sentir está ahí adentro y hay que sacarlo», «Si no nos conocemos, qué hacemos con la vida», «En el colegio no te enseñan herramientas como aprender a gestionar la ira, la tristeza, el enfado», «Ahora hay tanto coach o gente dedicada a la salud mental porque enseñan asignaturas básicas que deberían darse en la escuela», «Yo personalmente he roto con muchas creencias limitantes para permitir el éxito y el placer en mi vida. A muchas (mujeres) nos han inculcado que había que depender de los hombres. Lo llevábamos de serie en nuestras creencias. Y eso nos paralizaba…»

Independientemente de estas declaraciones revolucionarias, el coaching es una práctica habitual entre católicos. Muchos de ellos además lo tienen como una forma de vida y lo compaginan con sus oraciones diarias y su vida de piedad. Estas prácticas, que muchas veces están también relacionadas con el yoga y la «meditación», pretenden hacer del hombre un ser autónomo alejado de lo sobrenatural y sin necesidad de un Redentor. Es lo contrario al cristianismo, es lo contrario a la humildad y a la mística y ascética cristiana que desde la pequeñez y desde el sacrificio busca renegar de uno mismo y llenarse del Dios Creador.

Decía Chesterton que hoy el hombre en lugar de creer en la Verdad y dudar de sí mismo ha invertido los términos y cree en sí mismo y duda de la Verdad.

Para el hombre moderno el coach o autoayuda se ha convertido en una nueva idolatría.

Belén Perfecto, Margaritas Hispánicas