Tras la caída los fragmentos del misil ucraniano en suelo polaco (concretamente en Przewodow, provincia de Lublin, al sureste de Polonia y a seis kilómetros de la frontera), se continúa acusando a Rusia. Parece que al viceministro de Asuntos Exteriores de Polonia, Pawel Jablonski, no le importa la evidencia, pues recientemente ha declarado: «Rusia es responsable de lo que ocurrió en Polonia, fuera suyo el misil o no». Aunque la OTAN cada vez es menos proclive a aportar con un cheque en blanco, tras la denuncia por parte de Finlandia de la venta del armamento y munición a terroristas y organizaciones mafiosas; ahora la «Oficina de Derechos Humanos» confirma que las imágenes del video de la ejecución de soldados rusos que se habían rendido (en la aldea de Makiivka, región de Lugansk), son ciertas. En palabras del alto comisionado Volker Türk: «Es altamente probable que (las imágenes) sean auténticas en lo que muestran. Las circunstancias reales de la secuencia completa de los eventos deben ser investigada de la manera más extensa posible».
En los vídeos, una parte de ellos grabados por un soldado ucraniano y otros captados por un dron, se observa el momento en que los rusos se entregan sin oponer aparentemente resistencia a las tropas ucranianas. Cuando se les ordena que se tumben en el suelo y se cree que está todo bajo control, de repente un undécimo militar ruso emerge de la letrina y abre fuego contra los ucranianos, según reconoció el «New York Times». En otras instantáneas se ve posteriormente a las tropas rusas muertas en la misma posición en el suelo que cuando se rindieron.
Como era de esperar, los vídeos primero fueron difundidos por canales de noticias y redes sociales ucranianas para elogiar la destreza militar de su Ejército formado por comandos neonazis y publicitar su recuperación del territorio. Neonazis alimentados, sostenidos y financiados por esta Unión Europea que se presta a las labores cortesanas de EE.UU. Por eso fueron legalizados e incluidos en la Guardia Nacional, la policía y el ejército regular, encomendándosele también la educación de niños y jóvenes.
Así, Yevgeny Karas, líder del grupo neonazi «C14», declaró en una conferencia de prensa en Kiev el 23 de febrero, en la víspera de la guerra, que varios países habían proporcionado una gran cantidad de apoyo militar «no porque quieran que nos beneficiemos», sino porque «cumple las tareas de Occidente»…«Somos los únicos que estamos dispuestos a realizar estas tareas porque disfrutamos con ello: disfrutamos matando y disfrutamos luchando».
Agencia FARO, Círculo Tradicionalista de Baeza. R. Gómez Bastida