Galiza, Galiza, Galiza

Hasta tres veces ha repetido el Partido Popular el término —bandera del separatismo— «Galiza», por primera vez en sus escritos oficiales. Lo ha empleado la diputada del PP gallego Teresa Egerique, durante una enmienda en la comisión de Pesca de la autonomía gallega. Pese a su forzada rectificación desde su perfil personal en Twitter, el Partido Popular justificó el empleo del término independentista «Galiza» como «un sinal de respeto cara o grupo proponente», refiriéndose al Bloque Nacionalista Gallego.

«Galicia, Galicia, Galicia». Ése fue el eslogan de campaña que utilizó Alberto Núñez Feijóo, presidente autonómico. Tres veces decía afirmar Galicia y tres veces ha escrito el PP gallego el término «Galiza» en un documento oficial.

La única novedad es la palabra, porque el nacionalismo gallego del Partido Popular de Galicia parasita desde hace décadas en la derecha liberal de la región. Mucho antes de que Manuel Fraga se aclimatara a esa tendencia y posteriormente la abanderase, puesto que ya existía en tiempos de Gerardo Fernández Albor.

Basta ver las asociaciones culturales directamente separatistas que financia el PP en Galicia. El monolingüismo casi total en las instituciones públicas, en los letreros de las ciudades y de las carreteras, los constantes y ambiguos guiños a una supuesta nación gallega nación en sentido revolucionario y estatista— o pasar revista el historial y el presente político de algunos de miembros o exmiembros del PPdG .

El PP gallego cree que sus buenos resultados electorales cosechados en la región se deben a su nacionalismo semidesnatado. Y no a su caciquismo, su clientelismo y su constante amenaza del monstruo abertxale con gaita (el BNG): un monstruo que el propio PP ha amamantado.

Pese a todo, el gallego sigue perdiendo hablantes. Y es que cuanto mayor es su uniformización, su artificialismo e imposición, mayor es el rechazo que genera en la sociedad gallega. Especialmente en los propios gallegohablantes de siempre. Hablantes de gallego que vivieron con absoluta normalidad una administración prácticamente monolingüe en castellano hasta hace unas décadas… Y no perdieron a fala.

La Comunión Tradicionalista es la defensora de las libertades regionales y forales. No las confunde ni las mezcla, como hacen los enemigos de Galicia y de toda España. Por ello no defenderá en ningún caso el autonomismo del Régimen del 78. El autonomismo es un jacobinismo regional y uniformizante, en mucho casos con autonomías absolutamente artificiales. En las regiones bilingües conduce a un identitarismo de la lengua regional y termina creando auténticos engendros políticos que son, en España, la punta de lanza de la Revolución permanente. Las autonomías hacen de la región una unidad de destino que se sirve de una lengua desnaturalizada para depurar, en este caso, a los buenos de los malos gallegos.

Jaime Alonso, Círculo Tradicionalista Juan José Marcó del Pont (Vigo)