Colapso en Correos

Los sindicatos confían en el diálogo social, que sólo ha sido pérdida de derechos desde un comienzo: de Dirección General a Sociedad

Avelino Gómez

El nuevo Presidente de Correos, Pedro Saura, reconoce que su compañero de partido y amigo de Pedro Sánchez, al que sucede, Juan Manuel Serrano, ha gastado lo que no tenía, en línea a la política gubernamental (deuda pública actual: 107,7 %).

La cuota de mercado cae en el segmento postal (carta) del 97% al 85%, de 2.800 millones de euros a 2022 millones; desciende el negocio de la paquetería pero sube un 120% su mercado; pasa de ocupar el 37 al 21% su presencia en el negocio postal; en tan solo 5 años el negocio ha caído a la mitad. Y por si estas cifras no son lo suficiente escalofriantes sólo en los dos últimos ejercicios, suma más de 330 millones de euros en pérdidas y  acumula 1.152 millones de pérdidas desde 2018.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha informado varias veces que los precios con descuento que Correos ofrece a grandes clientes (empresas y administraciones) para sus envíos de correspondencia están por debajo de los costes reales de prestación del servicio, según la reciente resolución de la CNMC (STP/DTSP/052/23: Revisión de precios de los Servicios Postales prestados bajo Régimen de Obligaciones de servicio público para el año 2024). Es decir: nuestra carta sube mientras que la que le envía el banco es casi gratis, a pesar del descuento en su cuenta por «gastos de correspondencia».

Y en cuanto a pérdidas en su capital más importante, sus trabajadores, más de 15.000 empleos entre amortizaciones de plazas, jubilaciones de personal y traslados de trabajadores a otras administraciones.

Pedro Saura ha encargado una solución a la consultora KPMG para elaborar el enésimo plan estratégico, y así obtener el enésimo fiasco.

Hagamos un poco de memoria de esta hoguera de euros en que han convertido a Correos: el 12 de junio de 1990, se aprueba el primer Plan Estratégico de Correos, con el propósito del saneamiento financiero, el incremento de inversiones en equipamientos, la modernización tecnológica y la regularización de la política de personal. Propósitos que tuvieron la consecuencias contrarias. Y como la destrucción no podía ser efectiva en un primer golpe, le siguieron  el Plan de Empresa de 1993, los Planes 1998-2000, 2001-2003, 2004-2006…y, así, hasta hoy.

El deterioro planificado, de camino a la privatización, ya viene de lejos, en el que el dogma del liberalismo consagra todos sus esfuerzos creando la ilusión de una mejora de servicio y precios competitivos. Sin embargo, otros países de Europa, más adelantados en la hecatombe, no han bajado los precios de los servicios postales, salvo en el caso de los prestados a grandes clientes. Así, en Austria, el precio de los sellos para envíos ha llegado a subir el 90% (un país, por cierto, que han incentivado la conversión de los carteros en agentes de policía a cambio de 10.000 euros por cabeza). Y en otros, como Bélgica, el precio de algunos tipos de envíos ha subido el 200%.

Y los sindicatos confían en el diálogo social, que sólo ha sido pérdida de derechos desde un comienzo: de Dirección General a Sociedad.

Además parece que el nuevo presidente no podrá entregarse plenamente al desbroce de la empresa pública, dado que el magistrado de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, basándose en «la observación de las comunicaciones y la actividad operativa realizada por la unidad actuante», en el asunto de Koldo y sus mascarillas, sospecha  que Pedro Saura iba a colocar al hermano de Koldo García en Correos, como premio por la gestión: «se han obtenido indicios de que una vez deja de ser empleado de Emfesa -ente dependiente de Adif-, por expreso deseo de Koldo pasará a trabajar en Correos».

Roberto Gómez Bastida, Círculo Tradicionalista de Baeza

Deje el primer comentario

Dejar una respuesta