Editorial: las mentiras y medias verdades de «Diario Red»

En respuesta a los ataques proferidos contra la Comunión Tradicionalista y LA ESPERANZA por parte del «Diario Red»

Montaje de elaboración propia

Leonardo Castellani nos recordaba que se puede pecar contra la verdad por error, ignorancia, confusión y mentira. Un artículo reciente cuyas pretensiones son inversamente proporcionales a su rigor representa un ramillete de estos desórdenes. En efecto, el diario digital Diario Red, operativo a lograr telemáticamente lo que el partido de Pablo Iglesias no ha conseguido en las urnas, ha publicado —bajo la rúbrica de Ramón Cuesta— una especie de mosaico presentado pretendidamente como el resultado de sesudas investigaciones, limitadas a pantallazos en línea y montajes editoriales, y que más que aclarar aumentan la confusión.

Esto último es especialmente penoso por varios motivos. En primer lugar, porque muchos de los grupos citados en el artículo —ciertamente nocivos— se benefician de la confusión que el medio produce. Por otro lado, porque el autor expone vínculos que, al lado de algunos acertados, son por lo general simplemente delirantes. Habida cuenta de que uno de los afectados por estas medias verdades —o mentiras directas— ha sido LA ESPERANZA, el Consejo Editorial ha decidido salir al paso para desmentir algunas de las acusaciones que el artículo expone, siendo nuestra respuesta ampliable a asociaciones y personas cercanas a la Comunión Tradicionalista, igualmente afectadas por los infundios.

El autor del aquelarre vincula, en primer lugar, a la Comunión Tradicionalista con el Yunque. Si se hubiera preocupado no ya de realizar una sesuda investigación, sino de localizar las referencias que nuestro medio ha realizado sobre la deplorable secta, habría concluido que la Comunión Tradicionalista no ha sido cómplice, sino denunciante de tales actividades en el mundo hispanoamericano; y lo sigue siendo. Tampoco se han encontrado bajo la órbita de la secta la Revista Verbo y La Ciudad Católica, las cuales, sí, el Yunque trató de infiltrar en su día, pero fracasó al encontrar la oposición de sus dirigentes. Basta analizar la desaparición de algunos de los hombres vinculados al Yunque a lo largo de los años en estos medios. Quizá la confusión provenga de la relación de algunos nombres vinculados con asociaciones de la secta en cargos de una agrupación que se autodenomina «Comunión Tradicionalista Carlista», ajena al ideario del tradicionalismo político hispánico, o sea, al carlismo. De nuevo, hubiera bastado un simple análisis superficial para evidenciar que dicho grupo se distanció de la doctrina de la vieja Comunión Tradicionalista siguiendo los cantos de sirena del clericalismo y la democracia-cristiana. Pero parece que el autor optó por sacrificar el rigor.

Por otro lado, se vincula a la Comunión Tradicionalista y, concretamente, al profesor Miguel Ayuso, con la revista, y partido después, Fuerza Nueva. La incorrección evidencia un temerario desprecio a la verdad, a causa de no haber consultado las publicaciones tanto de la Comunión Tradicionalista como del propio profesor Ayuso. Si lo hubiera hecho, habría concluido (1) que el Carlismo ha sido uno de los principales opositores al régimen del general Franco, (2) que el Carlismo rompió las relaciones con el partido fundado por Blas Piñar debido a la empecinada ideología franquista de éste, (3) que una timidísima colaboración inicial existió no por razones políticas, sino religiosas ligadas a los desvaríos posconciliares, y (4) que la evolución de los seguidores de Piñar, coherentemente hacia el conservadurismo liberal, ha evidenciado, más si cabe, la ausencia de una colaboración real.

Además de estas relaciones, el autor también establece nexos entre el Carlismo y el partido político VOX. Quizá sea la falsedad que, por burda, merece menos réplica, pues la Comunión Tradicionalista ha sido constante en llamar a la abstención en cada proceso electoral, dada la inexistencia de un partido contrario al liberalismo y afín al ideario tradicionalista. Que otros grupos autodenominados carlistas compartan sus figuras con las de asociaciones vinculadas al partido es su problema, pero no el nuestro; aunque convenimos en que contribuye a la confusión.

Siguiendo con las medias verdades, o mentiras abiertas, del artículo, se vincula a la Comunión Tradicionalista con la agrupación fundada por Plinio Corrêa de Oliveira, denominada «Tradición, Familia y Propiedad». Nunca ha existido ninguna colaboración con la TFP, ni con ninguno de sus satélites. La centralidad en la veneración por su fundador, la miopía del grupo para distinguir la tradición estética de la teorética y las luchas encarnizadas entre sus «familias» (seglares o eclesiásticas), evidencian la imprudencia de dicha colaboración.

Por último, en un brindis al dislate total, el medio acusa a la Comunión Tradicionalista, junto a S. A. R. Don Sixto Enrique de Borbón, de filorusa y duginista. Y decimos dislate porque una de las pruebas que muestra para la infamia es mostrar un pantallazo de un artículo publicado en LA ESPERANZA sobre Alexander Dugin. Pues bien, si se hubiera molestado en leerlo habría calibrado que se trataba de una publicación que, al tiempo que mostraba la repulsa por el asesinato de la hija del escritor ruso, se distanciaba de sus teorías gnósticas e incompatibles con el tradicionalismo hispánico. Era cuestión de leerlo simplemente. Los pronunciamientos de S. A. R. sobre la influencia nociva de la política exterior anglosajona, y las buenas relaciones con el mundo ruso no pueden, sin incurrir en incorrección, asimilarse al universo gnóstico duginista.

En resumen, reiteramos desde este medio el rechazo a las acusaciones que se han vertido sobre la Comunión Tradicionalista y contra S. A. R. Don Sixto Enrique de Borbón, así como las dirigidas contra nuestro periódico. El compromiso del Carlismo es mantener firme la bandera de los principios de la tradición política de las Españas, aun cuando ello nos granjee las distancias de grupos fragmentarios que deciden inventar nuevas siglas, nuevas batallas o, simplemente, nuevos fundadores. Que estos grupos funcionen al margen del verdadero Carlismo, el que custodia nuestra Comunión, es lógico; que en un intento burdo de rédito electoral indirecto se nos vincule con ellos, es el colmo.

LA ESPERANZA

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