La Virgen de la Soledad de Peñafiel será procesionada sobre ruedas: un signo de la crisis de la fe popular

¡hacen falta portadores!

Peñafiel vivirá este Martes Santo un hecho que refleja la preocupante decadencia de las tradiciones religiosas en España. La Cofradía de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo ha anunciado, con pesar, que la Virgen de la Soledad será procesionada sobre ruedas debido a la falta de portadores suficientes.

Virgen de la Soledad de Peñafiel en la procesión de años anteriores

A pesar de los repetidos llamamientos a la familia cofrade y al pueblo en general, no se ha logrado reunir el número mínimo de devotos dispuestos a llevar a hombros a la Santísima Virgen, un gesto que durante siglos ha sido signo de sacrificio, entrega y fervor religioso.

Este triste suceso no es un caso aislado, sino un reflejo de la crisis que atraviesan las prácticas religiosas populares, especialmente entre los jóvenes, cada vez más alejados de la fe de sus mayores. La secularización, el abandono de las devociones tradicionales y la comodidad de la vida moderna han hecho que el compromiso con la Semana Santa se debilite, hasta el punto de que ya no haya suficientes hombres y mujeres dispuestos a cargar con la Madre de Dios.

Pero el origen de esta crisis es más profundo. Desde hace décadas, la fe católica ha sido socavada desde dentro por la protestantización derivada del Concilio Vaticano II, que ha diluido la piedad popular y ha despojado de su carácter sacro a muchas tradiciones. El resultado es evidente: iglesias vacías, indiferencia religiosa y ahora, en Peñafiel, una procesión que ya no podrá realizarse como antaño.

La Cofradía ha expresado su deseo de recuperar en los próximos años la tradición de llevar la imagen a hombros, pero para ello será necesario un verdadero despertar de la fe, un retorno a las raíces y una reacción frente a la desidia y el abandono de la religiosidad popular. Mientras tanto, este Martes Santo, la Virgen de la Soledad recorrerá las calles en una carroza, como testigo silencioso de una fe que se apaga.

Agencia FARO

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