Seguimos de Cuaresma, tiempo de mortificación y reparación; tiempo de abstinencia, que también debe señorear en la mesa. Y nuestras abuelas, señoras cristianas, hijas fieles de la Iglesia, hicieron imperar en la cocina este tiempo litúrgico. Y así nos encontramos con otra joya baezana de la cocina: el hornazo de Baeza, una receta que une fe y sabor en un solo bocado.
El hornazo baezano no debe confundirse con el famoso hornazo salmantino, pues a diferencia de este último, en lugar de embutidos, se presenta como un pan dulce y esponjoso, tradicionalmente consumido en Cuaresma y Semana Santa.
Ingredientes para un hornazo baezano tradicional:
500 g de harina de fuerza
100 g de azúcar
2 huevos
100 ml de aceite de oliva virgen extra
150 ml de leche
25 g de levadura fresca de panadería
1 cucharadita de sal
Ralladura de un limón
1 cucharadita de anís en grano
1 huevo cocido (opcional, para decorar)
Primero preparar la masa: en un bol grande, disolver la levadura en la leche tibia. Añadir el azúcar, la ralladura de limón y los anises. Después, incorporar los huevos y el aceite de oliva virgen extra, mezclando bien.
Toca añadir la harina, poco a poco, junto con la sal, amasando hasta obtener una masa suave y homogénea. Dejar reposar en un lugar cálido durante aproximadamente una hora, hasta que duplique su tamaño.
Una vez levada la masa, darle forma de pan ovalado o redondo. Si se desea —y es muy deseable— colocar un huevo cocido en el centro, como es tradición.
Ahora vamos al horno: precalentarlo a 180°C. Pintar la superficie del hornazo con huevo batido y hornear durante 20-25 minutos, hasta que adquiera un tono dorado. Sinceramente, el sabroso olor que inunde la casa ya será una buena orientación para saber si está en su punto.
Lo sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla antes de comerlo.
El hornazo admite, como buen plato tradicional, buenas compañías: un buen chocolate caliente o incluso de un vaso de vino dulce.
Nunca debemos olvidar que las tradiciones no solo se viven en las calles, sino también en los hogares, donde el aroma del hornazo recién horneado sigue anunciando la llegada de la Pascua.
Roberto Gómez Bastida, Círculo Tradicionalista de Baeza
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