El joven agricultor aragonés era reconocido por su compromiso y actividad por el sector primario español y por su participación en las labores posteriores a la dana de Valencia, la presión administrativa y sus palos en la rueda desgraciadamente han podido con él.
A sus tempranos 18 años, David ya dejó claro a su familia que su intención era continuar el legado agrícola y trabajar la tierra, en el término de Belchite, en la provincia de Zaragoza. Un sector castigado por la imposible competitividad en cuanto a precios, dadas las exigencias y limitaciones impuestas por la política agraria europea.
Precisamente estas regulaciones excesivas que no cesan y van a más es lo que llevó a unirse desde la vanguardia a las marchas con tractores o «tractoradas» en 2023 para exigir la igualdad de condiciones entre la producción agrícola nacional respecto al producto importado de terceros países. También el pedir el cese de la presión legal pseudo-ambientalista, fiscal, limitaciones a la producción y una solución a la disparidad entre el precio de venta final e inicial.
Además en noviembre del pasado año, incansable y activo, decidió unirse a las labores de limpieza y restauración en las zonas afectadas por las riadas en Valencia haciendo uso de su herramienta de trabajo, el tractor, maquinaria muy necesaria en aquella lamentable esa situación.
Pero la injusta dinámica del Estado moderno, haciendo lo único y lo que mejor sabe hacer, que es ahogar a su huésped, la patria y sus gentes, le pudo. En un mensaje final en una red social declaró que no aguantaba más, discutir constantemente, las continuas inspecciones y sanciones que, por testimonios de otros agricultores, puede decirse que rozan el acoso, sumado al enorme esfuerzo que supone una explotación agrícola para no poder vivir de ello. Junto al texto, una fotografía de una soga colgada del brazo de su cosechadora.
La hipocresía de cada político hablando del relevo generacional en el campo y su defensa, en general, después de este caso debe ser señalada. Así como es deber de todo cristiano, implorar por la intercesión de nuestra Madre la Virgen, de San Isidro Labrador para que la misericordia de Dios termine por acoger en su gloria a David.
Requiem æternam dona ei Dómine et Lux perpetua lúceat ei. Requiescat in pace.
Pedro Albendea, Círculo Cultural Antonio Molle Lazo
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