Respuesta a Isaac Querub Caro

Con tales argumentos, al lector del señor Querub quizás no le resulten ya tan extraños los ataques israelíes a los cristianos que denuncia Prada

A la izquierda, la cruz permanece indemne sobre los restos de la iglesia de la Sagrada Familia de Gaza, después del ataque de «Israel»; a la derecha, Juan Manuel de Prada. Foto del Heraldo de Aragón/Marcos Cebrián

El pasado lunes 21 de julio el escritor Juan Manuel de Prada denunciaba en su columna de ABC el criminal atentado israelí contra la Iglesia de la Sagrada Familia en Gaza que mató a tres personas e hirió, entre otros, a su párroco. No fue ese, sin embargo, y como bien denunciaba Prada, el primer ataque que recibía la comunidad cristiana gazatí, que ya hubo de soportar en el pasado otros atentados igualmente criminales y arbitrarios. Atentados que también se extienden a las comunidades cisjordanas, hostigadas por los colonos israelíes con la cobertura militar del Estado ocupante, cada vez más dispuesto a la anexión de Cisjordania (anexión que los ministros del Likud le han pedido recientemente a Netanyahu). Así lo ha venido denunciando, entre otros, el Patriarcado Latino de Jerusalén, a pesar de que la propaganda sionista haya intentado sembrar sobre los cristianos la sombra de la sospecha de connivencia con Hamás (no se entiende de otro modo la constante acusación de que Hamás usa las iglesias «como escudos humanos»). Todo ello en un clima de «inquietante aumento» de agresiones a los cristianos en Israel, según denunciaba recientemente la Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).

Lo dicho por Juan Manuel de Prada es, pues, información objetiva y veraz, sistemáticamente denunciada por los cristianos de Oriente Próximo. Sin embargo, la denuncia ha molestado a un tal Isaac Querub Caro, a la sazón expresidente de la Federación de Comunidades Judías de España, que ha enviado una carta al director de ABC en la que acusa —¡cómo no!— de antisemitismo a su columnista. No nos detendremos en el asunto más que brevemente, pues la carta se responde a sí misma.

En efecto, acusa nuestro hermano judío a Juan Manuel de Prada de propagar la idea «antisemita» de que los ataques israelíes a los cristianos están motivados por un «odio ancestral hacia los seguidores de Cristo». Tal idea no se deduce en absoluto del texto de Prada, pero aceptemos pulpo como animal de compañía para regocijo de nuestros lectores, porque a renglón seguido, atención, el señor Querub le acusa de «nostalgia de los Padres de la Iglesia que veían en el pueblo judío un eterno chivo expiatorio». La acusación de antisemitismo a los Santos Padres de la Iglesia —ahí es nada— hace diana más específicamente en San Juan Crisóstomo, Doctor de la Iglesia y Patrón de los Predicadores, cuya sombra antisemita, según el señor Querub, «planea» sobre las líneas de Prada «evocando siglos de pogromos e inquisiciones».

¡Vaya defensa de los judíos! Si eso no es «odio ancestral hacia los seguidores de Cristo», desde luego se le parece. Con tales argumentos, al lector del señor Querub quizás no le resulten ya tan extraños los ataques israelíes a los cristianos que denuncia Prada.

Manuel Sanjuán

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