De Occidente, quizá. Mas de la Cristiandad nunca será Israel defensor, sino su ruina. Porque Israel: desplaza a los cristianos, los hostiga; delaminará toda sociedad cristiana porque ésta resiste a las oligarquías y su influencia.
Usa y usará la degradación moral para corromperlos; empujará a las peores hordas mahometanas a sus territorios para que sustraigan sus recursos, para que les asesinen con sus atentados y les impongan la visión salafista de la sharía.
A día de hoy no hace otra cosa, pues no cambia de hábitos el sionismo desde que encarnó en el actual Estado de Israel. Pero dejemos que hable por sus actos y sus palabras:
La infiltración del islamismo en los Estados díscolos
Junto con los EE.UU., Israel ha sido el gran catalizador del islamismo radical en todo el mundo. Que, casualmente, siempre actúa a favor de algún interés internacional yanqui o sionista.
Hace un par de meses, el ministro de defensa de Pakistán (Khawaja Muhammad Asif) reconocía en una entrevista en directo que la inteligencia pakistaní había formado militarmente durante décadas a islamistas radicales (como los taliban, Al Qaeda o los milicianos del ISIS). Y especificaba que esto lo había hecho a instancias de inteligencias occidentales como el Mossad, el MI6 y la CIA.
Casualmente, estos grupúsculos aparecen cuando determinado país se niega a caminar por la senda que le trazan el soberbio Israel y su golem, EE.UU.
Resulta que Pakistán no estaba por la labor de ser arrojado contra China en contra de sus intereses. Y por la experiencia antedicha, reconoció la firma de la falsa bandera (Cachemira) con que quisieron hacerle la cama este mayo. Aunque no se ha librado de que le brote un motín islamista baluche en su frontera occidental.
Algo muy parecido le sucedió a Filipinas hace unos años. A finales de 2016, nuestro país hermano realizó un pronunciamiento público por el que se alejaba de EE.UU. como su aliado estratégico. Como por generación espontánea, a principios del 2017 ya tenía células del Estado Islámico operando en su territorio.
La destrucción de los Estados donde el cristiano se guarnece
Pese a la innegable contribución de estos grupos a una amenazante articulación política del magma mahometano, Israel y EE. UU. los utilizan a como herramientas para debilitar o destruir países que son. O para torpedear países que pueden llegar a ser.
Por ejemplo, el primer ministro israelí, Benhamin Netanyahu, reconoció en mayo que el Mossad ha estado permitiendo deliberadamente la financiación del grupo Hamás, al que tanto demonizan.
Para comprender este comportamiento aparentemente esquizofrénico, hay que recordar que Hamás se gestó en 1987 para dividir a la OLP. Seis años antes, en 1981, el propio gobernador militar israelí de Gaza informó al New York Times que Israel estaba financiando a los «fundamentalistas islámicos» dentro de Palestina. Parte de la antiguas autoridades palestinas, por cierto, eran de fe cristiana, ya sean católicos o separados.
Se trata del viejo principio bélico de solve et coagula; divide et impera. Era conveniente para la expansión del Estado de «Israel» que los palestinos estén divididos, y que una de sus direcciones fuera islámica y radicalizable según los intereses israelís. Hace casi dos años vimos cómo el Hamás que alentó Israel le ha brindado el casus belli para abalanzarse sobre lo que queda de Gaza.
Aquí hay que recordar que Israel no se quiere quedar donde está; ni sólo con Gaza; ni sólo con Cisjordania. El estado sionista aspira al Gran Israel: desde el río Nilo hasta el Éufrates. Por ello, se expande con sus colonos ilegales (medio millón de ellos ocupan ya la Cisjordania) y por eso generan movimientos de población en los países del entorno: para asolar la demografía de los territorios que les interesa asimilar. Y en especial para desplazar a los cristianos, que llevan 2000 años sin moverse, pase lo que pase por allí.
Por ese motivo, Israel ha puesto tanto empeño financiero y militar en acabar con el antiguo gobierno sirio de Bashar Al Asad. Bajo el cual, por cierto, los cristianos eran protegidos. ¿Cómo lo hizo? Del mismo modo que en el pasado se había desestabilizado Afganistán o Iraq, sólo que de manera más letal. Apoyando a los rebeldes de Al Qaeda e ISIS procurando que fragmentaran una notable porción del territorio del Estado sirio en torno a Raqa (entre Siria e Ira), desde el que luego preparar la caída siria.
No sólo fue Israel, pero sin el bombardeo israelí constante sobre Damasco y lugares estratégicos, sin la implicación de su inteligencia para infiltrar, formar y avituallar a los islamistas, sin el robo de los yacimientos de hidrocarburos sirios de Raqa que realizó EE.UU., no era posible que un país como Siria cayera. Ahora, los cristianos son degollados en Siria a manos de los aliados de Israel en el poder.
Apoyo a los Estados mahometanos que atacan sociedades cristianas
Por el motivo que sea, esta barbarie no afecta nunca a Israel, aunque tampoco queda contenida en el Oriente Próximo. Asoló, sin embargo, los países del viejo mundo en una oleada de atentados, violaciones, y radicalización de las barriadas mahometanas (que se disparó a partir del año 2016) en Alemania, Francia, Inglaterra, Italia o nuestra patria.
Debe de ser también un motivo casual que Israel arme a Marruecos, o que lo apoye estratégicamente contra España desde hace años. Israel realizó el espionaje al gobierno español para suministrar información a Marruecos (caso Pegassus, que saltó a la prensa en 2022). Israel ha dotado de una soberbia defensa anti-aérea (cúpula de hierro) a Marruecos para combatir la superioridad aérea que aún mantiene nuestro ejército.
EE.UU., en comandita con Israel, acordó que Marruecos adquiera una flota de cazas de quinta generación (F-35) a fin de romper el poder disuasorio mutuo aún existente entre nuestras potencias armadas. Como también ambos le han facilitado el acceso a los últimos drones de combate con los que ya cuenta. Por no hablar de que Marruecos ya ha cedido la explotación de hidrocarburos que espera extraer de nuestras aguas Canarias a una empresa israelí (Ratio Petroleum Energy).
A muchos les cuesta ver lo evidente: el islamismo terrorista y político es un arma de Israel y de los EE.UU. Y el objetivo son los restos de Cristiandad que quedan en pie. Israel tumba los gobiernos que protegen a los cristianos, forma y lanza al islamismo contra los restos de sociedades cristianas, y fortalece a los Estados mahometanos que se expanden sobre los que son o fueron cristianos, como Marruecos contra España o Azerbaiyán contra Armenia.
Pero como no lo quieren oír de nuestra boca, que lo oigan de la boca de Yair Netanyahu, hijo del actual gobernante israelí. Con el propósito de «liberar las tierras árabes e islámicas ocupadas», el vástago de Netanyahu animó a árabes y mahometanos «a comenzar» recuperando Ceuta, Melilla y otras insularidades españolas.
Dear Arabs and Muslims. Want to free occupied Arab Islamic lands? Here’s a good start! pic.twitter.com/Ci5R0dOXN7
— Yair Netanyahu🇮🇱 (@YairNetanyahu) May 25, 2019
Roberto Moreno, Círculo Antonio Molle Lazo de Madrid
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