Además de Pando, la hegemonía liberal estaría marcada por Ismael Montes, Eliodoro Villazón y José Gutiérrez Guerra, con medidas antieclesiásticas muy perversas y que llegaron a desatar la ira del mismísimo san Pío X. Al mismo tiempo, los liberales, favoreciendo a los masones, priorizaron la influencia belga secularista en la educación.
Fue también en esta transición de siglo que floreció la explotación del caucho en la Amazonía boliviana, uno de cuyos protagonistas fue el empresario cruceño Nicolás Suárez. El oriente boliviano, tan olvidado por los gobiernos republicanos, comenzaba a protagonizar la vida económica del país, complementando la explotación minera en el sudoeste andino boliviano.
Ocurrió aquí la Guerra del Acre con el Brasil (1899-1903), que terminaría quitando a Bolivia otra gran parte de su territorio: el norte amazónico, llamado Territorio Nacional de Colonias. Era tan difícil llegar a esta zona debido a la negligencia de los gobiernos republicanos en construir caminos, que fue el empresario Suárez quien armó tropas para combatir a las fuerzas brasileñas.
El hartazgo contra la terquedad liberal provocó una escisión en dicho partido, dando lugar a los republicanos, a la cabeza del luego presidente Bautista Saavedra, y deteniendo las políticas antieclesiásticas. A partir de aquí, florecería la actividad católica, dando lugar a congresos eucarísticos y, como evento eminente, la fundación de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia en 1925 en Oruro, por santa Nazaria Ignacia March. Brilló además fray José Zampa, fundador de las Escuelas de Cristo en 1917, impulsando así la educación católica de los indígenas.
Tras algunos otros gobiernos que se alejaron del liberalismo, llegó Daniel Salamanca, quien comandó las acciones en la desastrosa Guerra del Chaco con el Paraguay (1932-1935), la cual dejó miles de muertos en un intenso conflicto fratricida. Este evento fue el más traumático de todos los grandes conflictos internacionales de Bolivia, al punto que se han escrito muchos libros acerca del mismo y provocó una impotencia enorme que daría lugar a proyectos políticos de variado signo.
Fue por esta guerra que surgieron los primeros partidos políticos modernos del país, entre ellos la Falange Socialista Boliviana (FSB), a la cabeza de Óscar Únzaga de la Vega, y el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), a la cabeza de Víctor Paz Estenssoro. Fue también en esta época que elevaron sus protestas los caciques apoderados, indígenas que reclamaban al gobierno títulos de tierras otorgados a ellos por la monarquía hispánica, destacando entre ellos Santos Marca Tola y Eduardo Nina Quispe.
En los gobiernos del denominado socialismo militar, destaca el del bravo cruceño Germán Busch, asesinado en 1938, mismo año en que se erigió un nuevo (y el último) departamento del país: Pando (en el norte amazónico). Esta tragedia agitó los ánimos de quienes tenían esperanzas de reformas sociales más profundas, y tras otros gobiernos militares, llegó el también nacionalista Gualberto Villarroel, asesinado en 1946. Por aquel entonces, se decía que los barones del estaño, los empresarios mineros Simón I. Patiño, Carlos Víctor Aramayo y el judío Mauricio Hochschild, financiaban a políticos afines a sus intereses y bloqueaban cambios políticos que podrían haber sido cruciales para el beneficio de la población.
En 1950, se fundó el Comité Cívico pro Santa Cruz para impulsar el desarrollo del oriente, una región tan olvidada por los gobiernos centralistas hasta entonces. Tras Villarroel, vinieron otros gobiernos civiles problemáticos que generaron la excusa perfecta a los marxistas y falangistas para movilizar a sus partidarios en sublevaciones, y se concretó la Revolución del 9 de abril de 1952, llevando al poder al controversial MNR, cuya ambigüedad dio cabida tanto a fuerzas demócratas como marxistas, llegando a predominar estas últimas.
El movimientismo, que además de Paz Estenssoro tuvo como protagonista a Hernán Siles Zuazo, implementó campos de concentración para encerrar a los disidentes, sobre todo falangistas, que terminarían debilitados tras la muerte de su líder en 1959. A pesar de esta afrenta, los movimientistas se ufanan de haber liberado al indio con reformas sin precedentes, aunque lo hicieron movilizando milicias campesinas para perpetuar su régimen. Fue además con el MNR que Santa Cruz sufrió los mayores atropellos, defendiéndose con el apoyo de los falangistas y del Comité Cívico a la cabeza del médico Melchor Pinto.
Lucas Salvatierra, Círculo Tradicionalista San Juan Bautista.
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