En los días 7 a 10 de agosto, en plena ola de calor que azotaba la Península, un pequeño grupo de Margaritas emprendió viaje desde Madrid y desde Trujillo (Cáceres) para participar en una convivencia organizada por la Junta de las Margaritas Hispánicas. El destino fue Mélida, en Navarra, un pueblo abrazado por el río Aragón y por las Bardenas Reales, un marco natural que, a pesar de la dureza del clima, ofrece una belleza sobria y recia, muy acorde con el espíritu de nuestra causa.
El encuentro tuvo lugar en la casa de una de las participantes, navarra de cuna, que abrió con generosidad y alegría su hogar para acoger a las Margaritas. Su hospitalidad fue decisiva para que la convivencia transcurriera con la serenidad y el calor humano que reinó en esos días dedicados a la formación, la oración y la amistad en Cristo Rey.
El espíritu de la convivencia
Desde el primer día quedó claro que no se trataba de una mera reunión de amigas, sino de una cita con un propósito más alto: conocernos mejor como Margaritas y formarnos en la Tradición. La convivencia fue, por tanto, tanto un ejercicio de fraternidad como un espacio de estudio y reflexión.
El tema elegido fue la encíclica Quas Primas de Pío XI, documento fundamental para comprender el Reinado Social de Jesucristo. Su lectura pausada, su análisis en común y las discusiones que siguieron llenaron buena parte de las jornadas. Lejos de ser un mero repaso académico, cada pasaje era confrontado con la realidad actual: la apostasía de las naciones, la confusión doctrinal dentro de la Iglesia y la crisis social que padecemos como consecuencia del abandono de la fe.
Tertulias y temas de fondo
Las mañanas comenzaban con desayunos que se prolongaban en tertulias de gran riqueza. Se habló de la libertad de conciencia, denunciando cómo este principio liberal ha erosionado la unidad de la fe y debilitado la sociedad. Se trató el tema del aborto, recordando su gravedad como crimen contra los más inocentes y cómo su aceptación es signo de una sociedad que ha dado la espalda a Dios. Se abordó el feminismo, denunciando su carácter disolvente de la familia y de la verdadera vocación femenina. Y se reflexionó sobre la maternidad como don y misión, frente a la mentalidad utilitarista y egoísta de nuestro tiempo.
No faltaron tampoco conversaciones más personales, en las que se compartieron experiencias familiares y vivencias personales. Este aspecto sirvió para estrechar lazos y conocerse mejor, descubriendo cómo las inquietudes de unas eran también las de otras. La vida cotidiana de cada Margarita se mostró así como un campo concreto en el que dar testimonio del ideal carlista, en la familia, en la educación y en el entorno social.

Las comidas prolongaban este ambiente de diálogo y amistad. El calor apretaba en las horas centrales del día, pero la fraternidad cristiana y el entusiasmo por los temas tratados hacían llevaderos esos momentos. El tiempo parecía siempre insuficiente, y las conversaciones se sucedían sin pausa, con la sensación de que cada día se quedaba corto.
Excursiones y oración
No todo fue tertulia dentro de la casa. El grupo quiso también dedicar momentos al recogimiento y a la oración. Una visita especial fue la realizada al Monasterio de La Oliva, lugar muy ligado a la historia del carlismo. Allí, en el silencio de las naves cistercienses, se recordó cómo en tiempos pasados aquel monasterio fue punto de encuentro de nuestros correligionarios, símbolo de unidad y de fidelidad a la fe católica y a la causa de España. Ante la Virgen, las Margaritas rezaron una Salve, poniendo bajo su amparo las intenciones de la convivencia y la perseverancia en el ideal.
A su vez, se aprovechó la sencilla y acogedora capilla de la casa para llevar a cabo el rezo del santo Rosario.
El domingo, las participantes acudieron a la Santa Misa tradicional en la catedral de Pamplona, donde pudieron unirse a la liturgia de la Iglesia universal y renovar interiormente su compromiso con Cristo Rey. Estos momentos de oración y de contacto con lo sagrado fueron el corazón que dio sentido a las reflexiones y debates de la convivencia.
El ejemplo de los cristeros
Uno de los momentos más significativos fue la proyección de la película Cristiada, que narra la epopeya de los cristeros en México. Su resistencia heroica frente a un gobierno abiertamente perseguidor de la Iglesia, y su fidelidad hasta el martirio, fueron un espejo en el que mirarse. La encíclica Quas Primas, publicada pocos años antes de aquellos acontecimientos, iluminaba de manera especial la gesta de los cristeros: la lucha por mantener el Reinado de Cristo en la vida pública, aun a costa de la propia vida y a expensas de la traición de sus pastores.

Conclusión: esperanza y continuidad
La convivencia terminó el domingo con sentimientos encontrados: por un lado, la alegría de haber vivido unos días de gracia, formación y amistad; por otro, la pena de que llegara tan pronto el momento de la despedida.
Las Margaritas que participaron pudieron comprobar cómo, incluso en un pequeño grupo, se puede avanzar mucho cuando se busca la verdad y se comparte el mismo ideal. Estos días sirvieron para crecer en doctrina, para conocerse mejor, para rezar juntas y para fortalecer la convicción de que el futuro de la causa carlista pasa también por la entrega y la fidelidad de sus mujeres y mirando con ilusión posibles y deseadas nuevas ediciones.
Nos despedimos con la ilusión de repetir el próximo año, confiando en que alguna Margarita más se pueda unir a esta experiencia.
Que Cristo Rey y su Madre Santísima nos concedan perseverar en este camino, para que, como los cristeros, podamos gritar con toda el alma: ¡Viva Cristo Rey!
Margaritas Hispánicas
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