Cansados del MNR, algunos militares decididos derrocaron al gobierno, llegando con el gral. René Barrientos en 1966 el denominado pacto militar campesino, pues él mismo visitaba las provincias y se ganó el cariño popular. Barrientos inauguró, en pleno Concilio Vaticano II, el periodo de las dictaduras militares, pero impulsó medidas antes bloqueadas por el movimientismo, logrando así gestas interesantes, como el progreso material del oriente boliviano y la derrota de las guerrillas comunistas a la cabeza de Ernesto «Che» Guevara en 1967.
Tras la misteriosa muerte de Barrientos, gobernó un civil y luego el gral. Alfredo Ovando, quien recibió apoyo de los marxistas, y mucho más lo recibió su sucesor, un débil gral. Juan José Torres, bajo cuyo gobierno se preparaba un sóviet boliviano. Ante este peligro y precediendo la gesta chilena de Pinochet, militares anticomunistas tomaron acciones y nombraron al cnl. Hugo Banzer presidente de Bolivia.
El polémico cruceño Banzer gobernó de 1971 a 1978, y terminaría siendo el dictador más odiado por la izquierda inclusive hasta hoy. Impulsó el desarrollo material del país mediante el fomento del empresariado, y la región de Santa Cruz comenzó a cobrar protagonismo en la economía nacional.
La Iglesia Católica, golpeada por el posconcilio e infiltrada por el marxismo, se encontraba dividida. Mientras curas guerrilleros como el nefasto Luis Espinal agitaban a las masas, valientes clérigos como el padre Luis Rojas organizaron la resistencia eclesiástica al comunismo, apoyando al Gobierno banzerista en la medida de sus posibilidades.
Debitado por las revueltas marxistas, un frustrado Banzer dio paso a gobiernos militares y civiles de menor importancia y muy inestables hasta llegar en 1980 al temible Luis García Meza, cuyos servidores, vinculados al narcotráfico y orquestadores de ejecuciones a líderes marxistas como Marcelo Quiroga o el padre Espinal, terminarían agitando su pronta caída.
Tras otros pequeños gobiernos militares, el general Guido Vildoso Calderón (a quien los demócratas no les gusta agradecer por ser militar) abrió las puertas a la democracia, para dar paso a quien había ganado las últimas elecciones: el expresidente Siles Zuazo. El Gobierno izquierdista de este enfrentó la inflación monetaria más grande en la historia de Bolivia, y tuvo que sucederle su antiguo compañero Paz Estenssoro para liberalizar la economía en 1985 mediante el Decreto N.º 21060, que puso énfasis en la privatización.
Le sucederían en los años 90 gobiernos más estables que todos los anteriores, como los del izquierdista Jaime Paz Zamora y el movimientista Gonzalo «Goni» Sánchez de Lozada. Pero fue también esta época en que surgirían liderazgos políticos deseosos de profundizar la Revolución, como el terrorista Felipe «el Mallku» Quispe, Filemón Escóbar o el carismático caudillo indigenista Carlos Palenque.
Banzer, ahora un exdictador, ganó las elecciones de 1997, pero no pudo concluir debido a un cáncer que acabó con su vida en 2002. Junto a Jorge «Tuto» Quiroga, combatió la producción de hoja de coca, tan utilizada por el narcotráfico en aquel entonces y defendida por el agitador de masas y líder cocalero Evo Morales.
Tras una polémica elección donde se atizaron odios personales más que ideológicos, le tocó a Goni gobernar de nuevo el país, pero él tampoco lograría concluir su mandato debido a las revueltas del cocalero Morales. La denominada Guerra del Gas terminaría haciendo renunciar a Goni y llevando al poder a un débil Carlos D. Mesa, que terminó también renunciando para dar paso a un izquierdista breve bajo cuyo gobierno ganaría las elecciones finalmente el líder cocalero.
Lucas Salvatierra, Círculo Tradicionalista San Juan Bautista
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