Brevísima historia republicana de Bolivia (y IV)

Promulgada la nueva Constitución en 2009, Bolivia pasó a denominarse Estado plurinacional y ya no república, en un (falso) intento de rechazar el modelo republicano afrancesado centralista y promover a las 33 etnias indígenas que conforman gran parte del país

Evo Morales, tirano. Imagen: Diario Público

Concluimos con la tiranía del que más tiempo gobernó Bolivia, Evo Morales (2006-2019), el primero de origen indígena en presidir el país y profundizador de la Revolución perpetuada o ralentizada por todos los gobiernos anteriores. Bajo el auspicio de su partido, el Movimiento Al Socialismo (MAS), Morales no tardó en impulsar una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución Política del Estado, no sin fuerte resistencia de diversos sectores.

Entre los cambios que impulsaría esta Constitución están el impulso del «progresismo», el indigenismo, el feminismo y el ecologismo. Los conflictos de 2008 pusieron en jaque al Gobierno, pues los prefectos de varios departamentos querían detener el peligro indigenista-marxista. Sin embargo, con sus hábiles mentiras, el Gobierno orquestó una trama para descabezar a la oposición, involucrando al prefecto de Pando como culpable en la Masacre de Porvenir (11/09/2008) y a los demás prefectos como culpables de un contubernio separatista en asociación con mercenarios de la ex Yugoslavia (15/05/2009). Con estas fechas, quedaría sellado el destino de la oposición boliviana, un golpe del cual no se recuperaría jamás.

Promulgada la nueva Constitución en 2009, Bolivia pasó a denominarse Estado plurinacional y ya no república, en un (falso) intento de rechazar el modelo republicano afrancesado centralista y promover a las 33 etnias indígenas que conforman gran parte del país; pero en la práctica, centrándolo todo en los aymaras. Una vez consolidado en el poder, el MAS impulsó más medidas revolucionarias: la Ley contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación (2010, excusa perfecta para encarcelar a opositores), la Ley Avelino Siñani-Elizardo Pérez (2011, anulatoria de la educación católica e impulsora del odio indigenista en las escuelas), la Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida libre de Violencia (2013, excusa perfecta para encarcelar a los antifeministas y varones inocentes). Al mismo tiempo, el Gobierno intentó relocalizar a Bolivia en el panorama internacional, asociándolo a la Venezuela chavista, la Argentina kirchnerista, la Nicaragua orteguista, el Chile bacheletista y el Brasil lulista en Sudamérica, y a Rusia, China e Irán a nivel mundial.

Varios escándalos de corrupción sacudirían al MAS, como el del Fondo Indígena en 2015, protagonizado por Nemesia Achacollo, que desvió mucho dinero para indígenas corruptos beneficiados por el partido. Más adelante, estaría el Caso Zapata en 2016, con la novia de Morales beneficiando contratos millonarios con empresas chinas. Esto motivó al triunfo del No en el referéndum por la continuidad del régimen el 21 de febrero de aquel año.

Tras un hartazgo generalizado y más metidas de pata del MAS, noviembre de 2019 brindó esperanza a los bolivianos, muchos de quienes salían a las calles rezando el rosario y clamando a Dios por el fin del régimen tiránico. Uno de los líderes del movimiento fue Luis Fernando Camacho, presidente entonces del Comité Cívico pro Santa Cruz. Tras la renuncia de Morales, la intervención de la Iglesia Católica y dos días de terror, saqueos e incendios provocados por masistas, el poder recayó inesperadamente en la beniana Jeanine Áñez.

Fue bajo Áñez que floreció la libertad para quienes injustamente habían sido apresados por el MAS: el gral. Gary Prado, Zvonko Matković y muchos otros. Fue también en esta época que se homenajeó a los valientes contraguerrilleros de Ñancahuazú, efectivos del Ejército boliviano que derrotaron al Che Guevara.

Con una tibieza explicable y constantemente amenazada por los masistas y sus actos de terrorismo, vandalismo y hostilidad, y siendo derrotada por Luis Arce, Áñez entregaría el poder al año siguiente y terminaría inaugurándose una nueva época turbia para el país. Arce poco a poco fue persiguiendo a quienes propulsaron la caída del MAS en 2019, encarcelando a Camacho, Áñez y otros más.

Tras un gobierno tal vez peor que el de Morales y provocando una crisis de dólares que se prolonga desde 2023 hasta la actualidad, tenemos a un débil Arce apoyado por muy poca gente. Con una oposición fragmentada y afín a sus propios intereses, Bolivia celebra un bicentenario lleno de incertidumbres y ahogado en preocupaciones. Mientras tanto, los católicos bolivianos parecen entusiasmarse demasiado con la sinodalidad y la falsa paz democrática, sin impulsar en lo más mínimo la doctrina del Reinado Social de Cristo.

Lucas Salvatierra, Círculo Tradicionalista San Juan Bautista.

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