Rescatamos de la hemeroteca un escrito de Mons. Zacarías de Vizcarra y Arana (1880-1963), «apóstol vasco de la Hispanidad», sobre el «Origen del nombre, concepto y fiesta de la Hispanidad», originalmente publicado en El Español de Madrid el 7 de octubre de 1944. Hijo de un voluntario carlista, su hermano presidió el círculo jaimista de Abadiano (Vizcaya) y él mismo editó su famosa obra «Vasconia españolísima» en la Editorial Tradicionalista de San Sebastián, aunque siempre antepuso su labor pastoral a cualquier militancia o compromiso político (lo que no le impidió, entre otras cosas, denunciar la infiltración del liberalismo en el régimen de Franco en las páginas de la revista Ecclesia en los años 40). Junto con Ramiro de Maeztu (1834-1936) y su defensa de la Hispanidad y Ramón de Basterra (1888-1928) y su Sobreespaña (ambos también vascos), fue uno de los precursores, si no el primero de todos, del feliz término que dio voz a una realidad por casi un siglo postergada. Reproducimos el artículo en varias partes.
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En varias oportunidades y en diversas revistas he aclarado conceptos inexactos o confusamente expresados que corren por los libros y la Prensa acerca de los orígenes históricos del nombre, concepto y fiesta de la Hispanidad, por atribuírseme a mí equivocadamente la invención material de ese vocablo, al mismo tiempo que se pasan por alto interesantes circunstancias históricas que señalan el punto de arranque del hermoso movimiento que se distingue con dicho nombre.
Fue mi gran amigo D. Ramiro de Maeztu uno de los primeros que me atribuyeron la creación del vocablo «Hispanidad» en su libro «Defensa de la Hispanidad», publicado a principios de 1934. El ejemplar que me envió a mi residencia habitual de Buenos Aires lleva esta dedicatoria autógrafa: «Al Rev. P. Zacarías de Vizcarra, creador del vocablo ‘Hispanidad’ con la admiración y la amistad de Ramiro de Maeztu.» Y en la página 19 de la obra se lee: «La palabra se debe a un sacerdote español y patriota que en la Argentina reside, D. Zacarías de Vizcarra.»
El inolvidable Cardenal Gomá, en su famoso discurso del teatro Colón, de Buenos Aires, se refirió en términos parecidos al origen del vocablo: «Ramiro de Maeztu –dijo– acaba de publicar un libro en ‘Defensa de la Hispanidad’, palabra que dice haber tomado del gran patriota Sr. Vizcarra y que ha merecido el ‘placet’ del académico D. Julio Casares.» (Juan Gil Prieto, O. S. A., “La Sección Española del XXIII Congreso Eucarístico Internacional”, Buenos Aires, 1934, pág. 425.)
En el número de febrero de 1936, la revista madrileña Hispanidad repetía la misma idea: «Mucho y bueno sabe D. Ramiro de Maeztu –escribía– de la fecunda labor que en la Argentina ha realizado y sigue realizando el autor de la palabra ‘Hispanidad’.» Con frase más precavida, por recordar quizá alguna de mis aclaraciones anteriores, escribía así en su obra «Ideas para una filosofía de la historia de España» el docto catedrático D. Manuel García Morente: «¿Cómo designaremos eso que vamos a intentar definir y simbolizar?… Existe una palabra –lanzada desde hace poco a la circulación por monseñor Zacarías de Vizcarra– que, a mi parecer, designa con superlativa propiedad eso precisamente que la filosofía de la historia de España aspira a definir. La palabra aludida es ‘Hispanidad’. Nuestro problema puede exactamente expresarse en los términos siguientes: ¿qué es la hispanidad?» (Signo, 23 enero de 1943).
Veremos en estas líneas cómo es más aceptable la frase del Dr. García Morente que las demás antes citadas, aunque quizá en alguna de ellas se habrá tomado «crear» en el sentido lato de «lanzar a la circulación», que admite explicación satisfactoria.
Antigüedad del vocablo material «Hispanidad»
Basta hojear los viejos diccionarios castellanos para encontrar en ellos esta palabra, aunque con diversa significación de la que ha recibido actualmente y con la esquela mortuoria de «anticuada». Así, por ejemplo, la quinta edición del Diccionario de la Academia, publicada en 1817, dice así: «Hispanidad, s. f., ant. Lo mismo que Hispanismo.» Y a continuación define así esta otra palabra: «Hispanismo, s. m. Modo de hablar peculiar de la lengua española, que se aparta de las reglas comunes de la Gramática. Idiotismus hispanicus.»
Tan antigua es esta palabra en su sonido material, que la encontramos en el Tractado de Ortographia y accentos del bachiller Alexo Vanegas, impreso en Toledo, sin paginación, el año 1531 y conservado como preciosidad bibliográfica en la Biblioteca de la Real Academia de la Lengua. «De los oradores –dice Vanegas– M. Tull. y Quinti. son caudillos de la elocuencia, aunque no les faltó un Pollio que hallase hispanidad en Quintiliano» (segunda parte, cap. V).
Más aún: es probable que los romanos del siglo primero después de Cristo empleasen la palabra hispanitas (hispanidad) para designar los giros hispánicos del latín de Quintiliano, en el mismo sentido que el propio Quintiliano usa la palabra patavinitas (paduanidad) al hablar del latín, de Tito Livio. «Pollio –dice– deprehendit in Livio patavinitatem», es decir: «Polión encontró patavinidad (paduanidad) en Livio.» (De Institutione Oratoria, libro I, cap. V).
Pero date o no date del siglo primero la materialidad de la palabra Hispanidad lo cierto es que no tenía la significación que luego se le ha dado, y era además inusitada hasta en su acepción gramatical.
¿Cuándo y por qué se desenterró esta la palabra y se le infundió vida nueva, para encarnar dos conceptos modernísimos?
Esto es lo que tratan de aclarar las presentes líneas.
Mons. Zacarías de Vizcarra
(Continuará).
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