Valencia. Crónica de la presentación del primer volumen de escritos de Alberto Ruiz de Galarreta

La presentación de la obra, que fue también un tributo al maestro, constituyó un encuentro memorable del Carlismo valenciano

En la tarde del domingo 5 de octubre, el Círculo Carlista Abanderado de la Tradición-Nuestra Señora de los Desamparados y el Círculo Cultural Alberto Ruiz de Galarreta, de la Comunión Tradicionalista del Reino de Valencia, dieron comienzo al curso político 2025/2026 presentando el primer volumen de Escritos de Alberto Ruiz de Galarreta y Mocoroa.

En el acto, que reunió a más de medio centenar de participantes, nos honraron con su presencia nuestro querido Jefe Regional Jesús Ferrando y su esposa Encarnación Romero —artista que pintó el retrato que preside nuestros encuentros— acompañados por algunos de sus hijos; Rafael Catalá Ruiz de Galarreta, sobrino de don Alberto y gran amigo de los Círculos valencianos; el presbítero local don Francisco Suárez; la margarita y también pintora Mónica Caruncho, responsable de la Tienda Carlista; y el presidente del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II —que ha promovido y apoyado la edición del volumen— Prof. Miguel Ayuso.

Tras la oración inicial al Espíritu Santo, los saludos de rigor y el agradecimiento a las autoridades, Juan Oltra presentó brevemente a los oradores y la estructura general de la sesión. En primer lugar, el joven historiador Juan Monzó trazó una biografía sintética, pero con signo, del maestro homenajeado. Tras hablar de su ascendencia familiar y de su infancia en San Sebastián, así como de su temprana militancia carlista (como Pelayo y en la AET), repasó sus años de estudios universitarios en Valencia (donde se desempeñó como secretario del Requeté), su paso por el noviciado de la Compañía de Jesús en Veruela, su posterior carrera en la Armada, etc. Abordó específicamente su faceta como carlista, como historiador y como publicista, resaltando la profunda ligazón entre todas ellas. Aquí apenas podemos dar cuenta del gran trabajo que está realizando nuestro correligionario, pero procuraremos darlo a conocer cuando le dé acabamiento.

A continuación, el Rvdo. P. Juan Retamar tomó la palabra para presentar el volumen propiamente dicho, comentando la estructura general de la obra, el plan trazado para las próximas entregas, el contenido que puede hallarse en cada capítulo y las principales fuentes de procedencia de los escritos, entre otras cosas. En línea con la primera de las intervenciones, glosó especialmente la titánica labor de don Alberto como articulista, y reconstruyó con brillantez los principales núcleos temáticos de su producción intelectual, que son los que vertebran las diferentes secciones del libro. Prestó especial atención a aquella cuestión que fue absolutamente central en su vida y en su obra (no sólo escrita): la unidad católica de España y la Realeza social de Nuestro Señor Jesucristo. También subrayó el elevado concepto espiritual que nuestro hombre tenía de la política, como oficio del alma, y la importancia de promover las vocaciones políticas católicas.

Ante todo, quedó patente —por utilizar una distinción que él mismo repetía— que Alberto Ruiz de Galarreta no se dedicó al tradicionalismo como un «esparcimiento» o como un recreo honesto (como un deportista del apostolado) sino que se volcó a él con la perseverancia, tenacidad y sacrificio del consagrado: pues es la consagración la que diferencia «al apóstol caprichoso, subjetivista y romántico, que se cansa enseguida, del que se esmera y perfecciona con eficacia, por amor».

Por último, el Prof. Miguel Ayuso tuvo la bondad de clausurar la jornada enhebrando algunos de los hechos y conceptos de las dos exposiciones precedentes, confirmándolos e ilustrándolos con un portentoso rosario de recuerdos relacionados o protagonizados por don Alberto, y colacionando algunas enseñanzas transmitidas por él, no sólo oralmente sino por la vía del ejemplo y del magisterio de costumbres. A resultas de esta evocación refulgió la irrepetible fisonomía humana y política de Manuel de Santa Cruz: su «aire conspiratorio» pero siempre jovial y animoso, su permanente atención a las acciones concretas que habrían de llevarse a cabo para hacer avanzar la Causa o para hacer retroceder al enemigo, su espíritu «travieso» y su diversión por torpedear y «aguar las fiestas» de los liberales, su capacidad inagotable para obtener informaciones útiles y actuar en consecuencia, etc. También evidenció, en todo momento, una de las piedras de toque del auténtico carlista: la piedad hacia los maestros; el sentido de pertenencia a un hogar cuyas puertas ellos nos abrieron y en cuyas estancias, inmerecidamente, nos acomodaron.

Sin embargo, el ingente anecdotario —fruto de más de cuatro décadas de amistad y discipulado, de miles de horas de conversación y de una común entrega al buen combate por Dios, Patria, Fueros y Rey— constituyó, estamos seguros, un simple botón de muestra de todas las vivencias que atesora don Miguel Ayuso al respecto.

Concluido formalmente el acto, y tras el anuncio de las próximas convocatorias del Carlismo valenciano, la velada prosiguió distendidamente, hasta ya entrada la noche, en torno a unas exquisitas y copiosas viandas que propiciaron el reencuentro con los viejos amigos y el contacto personal con nuevos simpatizantes, llamados sin duda a perseverar en el buen combate. Con los ánimos renovados y las certidumbres de siempre confirmadas, quedamos todos emplazados a nuestra ya tradicional reunión del último domingo de octubre, fiesta de Cristo Rey.

Círculo Cultural Alberto Ruiz de Galarreta (Valencia)

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