África y Palestina: ¿a quién apoyar?

¿Deben callarse los males de unos porque otros también sufren?

Foto: AP

La invasión de Gaza por parte de «Israel» generó en los grandes medios de información una atención que, contrario a lo que cabría esperar de países que apoyan abiertamente el sionismo, fue en su mayor parte propalestina. Esto no debe confundirse con una postura favorable a Hamás, pues, contrario a lo que creen los conservadores, el apoyo a la causa palestina por parte de la izquierda ha sido siempre secular y anticolonial. La izquierda apoya a Palestina no por amor al Corán sino por simpatizar con un pueblo invadido por las potencias occidentales.

Para la izquierda, sólo tras el desmantelamiento de las estructuras coloniales, es posible que los pueblos alcancen su emancipación y los derechos que ellos consideran básicos. Y pese a la distancia doctrinal del Carlismo con las teorías decoloniales, la incomodidad que estas generan en los sectores neoconservadores no debe pasar desapercibida para el tradicionalista. Pues, incluso cuando se niega la validez de los fundamentos del derecho internacional moderno, el derecho de gentes permite ya cuestionar la legitimidad del Estado de «Israel».

Sin embargo, cuando los medios se atreven a denunciar no la legitimidad de Israel sino la brutalidad ejercida contra población civil se les acusa de islamistas y de no prestar suficiente atención a los cristianos africanos. En primer lugar, una cosa no va en detrimento de otra, como lo sabe cualquier persona sensata; por otra parte, es una falta muy grande de caridad ignorar la injusticia en función de las creencias de la víctima.

La parábola del buen samaritano puede, entonces, plantearse de otro modo, siendo samaritano el hombre asaltado y judío quien lo socorre. Y si este judío socorriera al samaritano, ¿haría mal por no ayudar a otro judío? ¿Deben callarse los males de unos porque otros también sufren?

África no sufre menos si se calla la injusticia en Gaza. Ni tampoco los medios callan del todo lo que ocurre en ese continente, pues hasta Amnistía Internacional ha denunciado los asesinatos en el sureste de Nigeria por parte de pastores fulani. 

Antes cabría preguntarse por el repentino interés de la derecha por África, pues, como si hubieran descubierto una conspiración, denuncian un genocidio cristiano. Incluso un medio de la talla de la revista Semana —uno de los más importantes de Colombia— denuncian ese silencio internacional por personas cuya existencia recién descubren.

Como invitación personal, invito al lector de LA ESPERANZA a leer una entrevista a Ignatius Kaigama, arzobispo de Abuja (capital de Nigeria) y entonces arzobispo de Jos —en el norte del país—, sobre la difícil relación de los cristianos y musulmanes en África occidental.

Juan Camilo Soto, Círculo Tradicionalista Gaspar de Rodas.

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