¿Un presidente conservador?
El adjetivo «conservador», aplicado a la posición política del presidente Jerí, tal vez se deba al carácter de quienes lo rodean. Por ejemplo, el ministro de relaciones exteriores, Hugo de Zela Martínez, señaló en una entrevista (desde 17’ 20”), que «el sistema interamericano [i.e., la maquinaria erigida con la Convención Interamericana de Derechos Humanos, con su Corte y su Comisión] no está funcionando como debería funcionar» y que hay «una clara ideologización en las decisiones» del sistema. Difícil conocer en qué acabará este parecer del canciller.
Algunas acciones concretas recientes, también podrían ser calificadas con el mote de «conservadoras»: se impuso un estado de emergencia en Lima y Callao, que ha llevado a una movilización de fuerzas del orden en diversos operativos que, lamentablemente, no acabará bien sin una enérgica colaboración de la Fiscalía y el Poder Judicial, en lo que atañe a seguridad, y la posibilidad de cuestionar ante el Tribunal Constitucional una serie de normas que afectan la estabilidad económica del país, en lo que a la gestión estatal respecta. El tiempo dirá cuán efectivas fueron estas medidas o, por el contrario, cuánto de mero show hubo en ellas. Su actual aproximación al binomio bukeliano de «mano dura» y amplia difusión también se ha vuelto característica.
Probablemente, el mote de «conservador» al que nos referíamos deba atribuirse a la escasez léxica de los medios de comunicación, o a su afán por encasillar, en lugar de abordar seriamente el pensamiento político del actuar del Ejecutivo (si lo tiene).
Esperemos que el espíritu del conservadurismo, con su gelidez por el pueblo y su ardor por el capital, no sea el alma de este gobierno, ni de ningún otro. Fruto de esta frialdad y dicho calor solo surge la tibieza, que no gobierna sino observa desde un balcón a la comunidad, distante de sus necesidades y miope a las aspiraciones de largo plazo en las que se desenvuelve la tradición de nuestros vivos y muertos.
¿Qué pensar?
Sea independiente. Quienes abogamos por el bien común tenemos que siempre encontrarnos alertas contra las ideologías de ayer y hoy, y ser realistas y prudentes en nuestro quehacer diario. Como verá, el vendaval de la realidad no permite abstracciones ficticias. Ahora más que nunca debemos alejarnos de sectarismos y, en la unidad de la fe, como en la confluencia cultural de nuestro mestizaje esencial, labrar el futuro de nuestros hijos, sin entregarlo a dictadorzuelos ni agitadores de plazas.
Adenda
Pedimos disculpas al lector: por lo sucinto de los datos aquí descritos, pues nos enfrentamos con una realidad que es compleja. También, por lo evidentemente apresuradas que son las siguientes líneas:
Mientras redactábamos las últimas partes de esta columna, la ex primera ministra del impresentable auto golpista Pedro Castillo Terrones, Betssy Chávez Chino, ha conseguido el asilo político en la embajada de Méjico. Para conocer a este personaje, recomendamos esta entrevista del periodista César Hildebrandt quien, a pesar de sus posiciones más favorables a la izquierda («más favorables», pues no se trata de un propagandista), no deja de tener una postura crítica ante la expremier (desde 9’ 30” hasta 55’ 15”).
Justo J. Escoba, Círculo Tradicionalista Blas de Ostolaza
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