Siguen los esfuerzos para digitalizar la economía en el Perú

La facilidad de pagar solamente con el número de celular, comparada con una tediosa transferencia bancaria, representó un incentivo para usar estas aplicaciones financieras

El sistema monetario fiduciario en el Perú

El Perú, ejemplo de estabilidad económica y gestión del sistema monetario, sigue pasando por una enérgica transformación del modo en que concibe a la moneda y las transacciones. Como cualquier país, nuestra economía tiene un sistema monetario Fiat, respaldado en divisas internacionales (especialmente en dólar norteamericano). Este sistema fiduciario (El Fiat) se caracteriza por respaldar la moneda nacional en la confianza que le tiene la población y el hecho de que el estado la reconoce como único medio de cambio. Específicamente, el sol como toda moneda Fiat occidental, mantiene sus reservas de valor en el dólar (que es otra moneda Fiat) y otros activos que no necesariamente calzan con el valor total de la masa monetaria.

Particularmente, el Banco Central del país en cuestión conlleva un sistema de flotación sucia, donde dicho Banco evita y contrarresta las fluctuaciones naturales derivadas de una moneda Fiat, lo cual está teniendo un aparente éxito muy defendido por economistas. En síntesis, el Perú es alabado por el éxito de su sistema monetario.

Es conocido que las monedas Fiat conducen a un sistema monetario que deja lugar a una inflación constante y, asimismo, no es inmune a las crisis, sin embargo, el país técnicamente ha sabido mantener sus principales indicadores macroeconómicos estables, regulando y conteniendo las consecuencias negativas que el mismo sistema provoca.

 La transición hacia los pagos digitales

Los pagos digitales no son cosa nueva. Las transferencias bancarias ya eran un conocido medio de pago antes de la aparición de billeteras digitales. Pero es recién en estos últimos años, especialmente desde el COVID-19 que las billeteras digitales en el Perú se han convertido en un popular medio para las transacciones financieras. Las principales billeteras de pagos digitales peruanas son Yape y Plin. Yape opera con el Banco de Crédito del Perú (BCP), además de otras entidades financieras más pequeñas. Esta billetera posee un 82% de cuota de mercado. En segundo lugar, se encuentra Plin que opera con Interbank, BBVA, Scotiabank, Banbif y otros. Esta última representa el 17% del mercado. En menor medida se operan otras aplicaciones de pago digital como Tunki, AgoraPay, Bim y Bipay.

La facilidad de pagar solamente con el número de celular, comparada con una tediosa transferencia bancaria, representó un incentivo para usar estas aplicaciones financieras. Esta innovación aumentó notablemente la velocidad de las transacciones entre cuentas de débito lo que, a su vez, hizo que los comercios que no tenían un terminal POS, por ejemplo, pudieran acceder a pagos digitales fácilmente, sin la necesidad de que sus clientes tengan que retirar dinero en efectivo. Particularmente, esto último llevó a que las billeteras digitales redujeran radicalmente los costos que asumían los clientes que tenían al retirar efectivo para hacer compras.

En estos costos se incluyen transporte, comisiones y otros. Es necesario subrayar que, aparte de las facilidades intrínsecas que presentaban las billeteras digitales, el principal catalizador para la consolidación de estas, fueron las medidas de inamovilidad social dadas en el marco de la pandemia del COVID-19. Estas medidas provocaron que los usuarios evitaran transacciones con efectivo por miedo al contagio del virus y optaran por la alternativa de pagos digitales, que representaban un medio de pago más seguro sanitariamente hablando. Sin embargo, las operaciones digitales podían realizarse sólo entre usuarios de la misma billetera digital, y es recién en marzo de 2023 cuando se permitió la interoperabilidad de monedas digitales. Es decir, desde esa fecha los pagos digitales express se podrían hacer entre toda la oferta de monederos digitales.

Esa medida convirtió de facto a los pagos digitales como una alternativa perfectamente plausible en la sustitución del efectivo. Solo en Agosto de 2025, se realizaron cerca de 923 millones de operaciones en billeteras digitales. Esto vendría a representar un promedio mensual de 27 operaciones en billeteras digitales per cápita. Además, en el mismo periodo, fueron realizadas transacciones por un valor aproximado de 41 mil millones de soles, equivalente a un 47% del monto total del dinero circulante. En otras palabras, casi la mitad del valor de todo el efectivo de la economía es transaccionado en billeteras digitales.

Actualmente, el éxito de las billeteras digitales es innegable, pese a que la población peruana no se encuentra plenamente bancarizada. Este considerable grupo de no bancarizados está siendo el foco de atención estratégico para el BCRP.

La costumbre adquirida por los usuarios bancarizados y los sostenidos esfuerzos para incluir financieramente a la población están redirigiendo el hábito monetario del país a una hegemonía del dinero digital, donde el papel moneda seguirá perdiendo relevancia.

La propuesta del BCRP: Una moneda digital de banco central (CBDC)

El Banco Central peruano está haciendo pruebas piloto para el lanzamiento de una moneda digital que pretende ser una alternativa al sol peruano físico y ser usada como medio de cambio en el país. El prototipo actual cuenta con apoyo de la aplicación Bipay, diseñada por la empresa de telecomunicaciones vietnamita Bitel. Ya se viene utilizando esta moneda para una muestra en zonas rurales de Apurímac, Ayacucho, Cajamarca, Huánuco, Puno y San Martín, elegidas por ser territorios donde se utiliza mucho el efectivo y hay poca bancarización. Para el primer piloto, en Marzo de 2025, se ha contado con más de 68 mil usuarios, circulando agregadamente un valor de 7.8 millones de soles en dinero digital. Es decir, tenemos un mercado de dinero paralelo al sol ya existiendo en la economía peruana. Cabe mencionar que lo que intenta el BCRP mediante la aplicación de la empresa Bitel es hacer que los pagos se realicen sin internet y por medio de mensajes de texto.

El futuro, riesgos y desafíos

El dinero empezó siendo un depositario de valor físico metálico como el oro, luego se convirtió en simples letras o billetes que representaban riqueza en metales, y ahora tienen una apariencia nominal de valor, pero no un valor real intrínseco.

El culmen de este desarrollo viene a ser el presente intento por implantar una moneda que simplemente es un algoritmo dentro de un software. Si esta se volviera el único medio de cambio, avalado por la costumbre e innegable practicidad de los pagos digitales, forzaría a todos los peruanos a tener un celular para hacer pagos. Esto relegaría a los billetes y monedas como métodos anticuados y, por último, la emisión se tornaría únicamente digital, con lo que la creación de dinero quedaría reducida a un simple algoritmo dentro de un sistema informático. En líneas generales, el dinero total de la economía estaría encapsulado en un ecosistema virtual que permitiría a los dueños de esta red poseer, a pesar de ser intermediarios, los ingresos y la información financiera de todos los usuarios. Esto en realidad genera riesgos que pueden derivar en conflictos entre nuestra libre movilidad de nuestro dinero y los requisitos o reglas que los dueños del sistema monetario pueden poner para participar de este.

Como ya sabemos, la intención de la autoridad monetaria es la de incluir financieramente a todos los peruanos, sin embargo, los verdaderos beneficiarios no son los que los reflectores suelen apuntar. Esta medida monetaria beneficia, principalmente, a los bancos; dado que toda la masa monetaria se encontraría bancarizada y digitalizada, de modo que todas las entidades bancarias podrían ofrecer muchos más servicios de crédito e inversión a todas las personas posibles.

La actual masificación de billeteras digitales promueve y facilita el análisis crediticio, dada la amplia data con la que se puede trabajar, y la cantidad de dinero que se depositará en cuentas bancarias lo que proporciona liquidez en grandes magnitudes. No es de sorprender por ejemplo que la rentabilidad patrimonial (ROE) promedio del sistema bancario en el año 2025 (hasta el mes de septiembre) se encuentre en un número muy elevado, 18.70%. Para ese periodo, todos los bancos adscritos a la SBS se encuentran con un ROE positivo, evento que no sucedía desde Octubre de 2019. Algunas de las causas de estos tan favorecedores indicadores pueden ser la mayor liquidez, originada por el aumento de la cantidad de dinero en cuentas vinculadas a billeteras digitales, y la disminución del riesgo crediticio, producto del manejo y análisis de la amplia cantidad de datos de los usuarios disponibles en dichas aplicaciones financieras.

Al presente, por ejemplo, Yape créditos aprovecha la circulación del dinero y la cantidad de información financiera y transaccional que existe por medio de las billeteras digitales para ofrecer microcréditos. En este contexto, el riesgo crediticio ha sido reducido considerablemente al poder obtener, gestionar y analizar toda la información financiera de sus usuarios lo que ha causado la proliferación de servicios de microcrédito en estas billeteras digitales. Ya lo dice el gerente central de Finanzas de Caja Arequipa, Manuel Chacaltana, «Las billeteras están ofreciendo préstamos a muchos peruanos que por primera vez están recibiendo un crédito…».   

Todo esto mencionado es un fuerte incentivo a que los bancos atraigan más y más depósitos a sus billeteras digitales. Ahora, imaginemos cómo actuaría el microcrédito, el crédito tradicional y la banca en general si toda la economía estuviese totalmente bancarizada, enclaustrada en billeteras digitales y adjunta a una preponderante moneda digital. 

La consecuencia final de todo esto: falta de incentivos para retirar dinero, por lo cual, la reserva fraccionaria pasaría a manejarse con mucha más laxitud y así se desencadenaría una creación desbordante de la masa monetaria mucho mayor a la conocida en la actualidad.

Las corridas bancarias cada vez serían menos frecuentes por lo cual el encaje legal sería visto como una medida innecesaria, por lo cual, habría una intensificación de la multiplicación del dinero mediante el crédito ya que los bancos tendrían un mayor porcentaje de sus depósitos que podrían prestar. Por consiguiente, si no se hacen medidas paliativas para contrarrestar el exuberante crecimiento monetario, la inflación podría ser un mal endémico de este sistema.

Otro factor de riesgo para resaltar es la dependencia técnica. Cualquier eventualidad, mal funcionamiento o hackeo de estos sistemas incapacitaría a la población para realizar transacciones monetarias, sin omitir que una situación así generaría crisis y catástrofes económicas especialmente sentidas para los ciudadanos promedio.

El mismo BCRP emitió, en marzo de 2025, una medida de suspensión condicional de Yape y Plin en caso haya desperfectos técnicos en sus sistemas cosa que se ha ido reportando con cierta frecuencia

En síntesis, estamos yendo a una economía donde el individuo no tendrá riquezas visibles, como solía ser, en que con las formas materiales de un billete o una moneda de metal podía comprar y vender. Vamos hacia “tener” una riqueza virtual que no está contigo o dentro de tus posesiones personales físicas, sino que depende de los dueños de los servidores de una billetera digital.

Esta moneda ¿no será una medida apoyada por el conglomerado de bancos para aumentar la cantidad de dinero y forzar a que toda la población económica activa se convierta en sujeto de crédito? Que toda la economía sea sujeto de crédito implicaría enormes ganancias para las empresas del emporio financiero. Es necesario evaluar si estas medidas de tan profundas implicancias convienen a los usuarios por su practicidad, o más bien los perjudica, por el sometimiento oculto que podría hacer a la economía real, la palpable: esa de la que dependen los más de 30 millones de peruanos.

Guillermo Torres, Círculo Tradicionalista Blas de Ostolaza

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