Injerencias extranjeras en Colombia

Composición con la bandera de Colombia y la de Israel. C. Restrepo

A finales del año 2020, el presidente Iván Duque anunció la decisión de expulsar a dos diplomáticos rusos acusados de espionaje; decisión que el Kremlin interpretó como un cambio en las relaciones amistosas entre Rusia y Colombia. La expulsión de los presuntos espías fue una determinación sensata: un jefe de Estado no puede permitir que los extranjeros operen con manga ancha. Sin embargo, los presidentes de Colombia han tolerado o incluso propiciado la injerencia extranjera, en especial la estadounidense.

No obstante, mucho más reciente es la injerencia de mercenarios israelíes, como lo son Yair Klein y Rafi Eitan. Al primero se le acusa de entrenar grupos paramilitares y al segundo de la masacre contra los militantes de la Unión Patriótica (UP), partido marxista muy influyente a finales del XX.  No es un secreto de Estado que el Ejército Colombiano posee armas israelíes, así como tampoco lo es la presencia de colombianos en el Sinaí, o como mercenarios en Yemen, por lo que es imposible negar el vínculo entre ambos Estados.

La polémica que salpica al ya difunto Eitan no es gratuita, pues involucra al también difunto Virgilio Barco, presidente entre 1986 y 1990, a quien se le acusa de dar la orden de exterminar al partido para así acabar con las FARC. Barco pasó a la historia sin pena ni gloria, siendo uno de los presidentes menos recordados, pero no por ello intachable. Fue miembro del Partido Liberal, y su hijo, Virgilio Barco Isakson, es un promotor de la ideología de género en Colombia.

Sin ánimo de defender a los terroristas de las FARC, es importante resaltar el interés de la derecha colombiana por defender al difunto presidente. Ni el gobierno ni la oposición tienen una preocupación genuina por el pueblo; ambos bandos sirven al globalismo y la expulsión de los espías no simboliza nada al lado de su servilismo.

La defensa de la patria no es luchar contra el fantasma del comunismo que la vulgar retórica de la derecha encarna en Rusia y Venezuela, sino que es la protección de las tradiciones y, por tanto, la lucha contra la modernidad. Israel, EE.UU, la Unión Europea…  Todos ellos actúan a diario sobre Colombia y son un peligro más real que Vladimir Putin; porque el día en que se destierre el liberalismo de Hispanoamérica, tampoco quedará ningún comunista. Al fin y al cabo, los comunistas son también criaturas liberales.

C. Restrepo, Círculo Tradicionalista Gaspar de Rodas.