Cambiando el nombre, contando la verdadera historia

iniciativa en materia de gestión pública que busca concretarse en el cambio de nombre de una avenida ampliamente conocida al oriente de la ciudad

La identidad de nuestras ciudades suele verse enseñada por los nombres que emanan de su historia, mal contada en la mayoría de los casos y que no hace honor a los héroes, santos y hasta mártires que no deberían pasar desapercibidos.

Tal es el caso de Guadalajara, donde en razón de lo mencionado, ha tomado parte una iniciativa en materia de gestión pública que busca concretarse en el cambio de nombre de una avenida ampliamente conocida al oriente de la ciudad cuyo nombre actual es «Plutarco Elías Calles», quien fuera presidente de Méjico el siglo pasado y de quien muchas veces se ignora o se oculta su adherencia a la masonería que devino en la persecución de la Iglesia y el asesinato del pueblo católico que tuvo la valentía de defender su fe bajo los principios de la guerra justa.

El proyecto busca renombrar dicha avenida con el nombre del Beato «Anacleto González Flores», seglar martirizado por el ejército federal en la gesta cristera y que para muchos resulta ser el jalisciense más ilustre del que esta tierra ha sido testigo y de quien vale la pena mencionar algunas cuestiones muy ignoradas u omitidas a beneficio del liberalismo moderno que usa su imagen para promover un intento de democracia cristiana, de suyo inexistente e imposible, tanto en los principios como en la práctica.

Oriundo de Tepatitlán Jalisco, fue un hombre asiduo a la vida de piedad y a los sacramentos en donde recibió la gracia que le haría crecer en virtudes intelectuales tanto como prácticas. Abogado de profesión y maestro desde temprana edad, dedicó gran parte de su obra a señalar y combatir los errores del sufragio universal y la democracia moderna, denunciar a la masonería, el protestantismo y la revolución como enemigos de la Iglesia y enemigos de la vocación de España. Pensadores de la talla de Juan Donoso Cortés y Juan Vázquez de Mella fueron sólo un par de los tantos autores a quienes dio lectura y que ayudaron a formar su pensamiento filosófico político con el que hizo frente, como enemigo principal de Calles, a la represión sufrida de la que sería luego víctima, pero también vencedor, recibiendo la palma del martirio; por ello no parece pequeña la motivación que mueve esta cuestión; es devolver la identidad católica a una ciudad cuya fe ha sido regada con la sangre de los mártires cristeros.

Esta iniciativa comenzó a ver la luz a través de la noble intención de algunos jóvenes de la ciudad que forman parte del grupo juvenil de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro en Guadalajara. Dicho grupo, bajo el patronazgo del Beato, se dirigió con la regidora Diana González luego de la recomendación de algunos maestros en la materia y buscando la forma más eficaz de lograr el cometido.

Se inició la recaudación de firmas el pasado sábado 22 de noviembre en la Plaza de la Parroquia de San Andrés con el apoyo del Párroco del lugar y la participación, entre otros, de algunos miembros del Círculo Carlista Nueva Galicia.

Ahora, el proceso avanza con la recaudación de firmas en diferentes puntos de la ciudad y para beneficio de esto se ha conseguido el permiso de la Arquidiócesis de Guadalajara para recolectar más firmas en las parroquias cercanas a la arteria vial sobre la que se procura hacer el cambio.

Huelga decir que es una clara oportunidad de contar, en cierto modo, la verdadera historia de la Iglesia en nuestra ciudad, pues una cuestión tan sencilla como el nombramiento de nuestros espacios públicos nos recuerda que el lenguaje debe estar al servicio de la verdad, que no es un concepto abstracto, sino una Persona.

Ningún gesto, ninguna manifestación pública y social de nuestra fe resulta vana si lo que se busca es la restauración de un orden social cristiano sometido a Cristo Rey, pues es a Él a quien le corresponde reinar sobre cualquier orden (natural y sobrenatural); verdad que resonó en la vida del Beato Anacleto González Flores y que vale la pena recordar mediante su ilustre nombre, a la vez de otorgar el merecido ostracismo a aquellos asesinos liberales, quienes intentaron expulsar a Cristo de estas tierras.

Luis Ángel Ramírez Ramírez, Círculo Carlista Nueva Galicia

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