¿Y si Maduro es inocente?

los yanquis han debido vulnerar algo así como varios centenares de normas nacionales e internacionales sólo en lo que se refiere al juicio justo

EFE

De narcoterrorismo, quiero decir. Porque de entre la sarta de pretextos contradictorios con que Estados Unidos ha capturado a Nicolás Maduro, uno es el que ha servido de fundamento «legal» de puertas para adentro: el de estar acusados el tirano venezolano y su mujer de liderar el llamado «cartel de los Soles».

Huelga decir que nadie duda de su culpabilidad porque lo que es una acusación se ha presentado en todo momento como una condena. Por no hablar ya de la «extraterritorialidad de las leyes penales», los yanquis han debido vulnerar algo así como varios centenares de normas nacionales e internacionales sólo en lo que se refiere al juicio justo. Probablemente, hasta las venezolanas. Naturalmente, a nadie le importa y tampoco nosotros nos meteremos en barrizales positivistas. Porque todo el mundo sabe que Maduro no es un delincuente más y que el asunto no va de narcoterrorismo, sino de petróleo. Y de China y Rusia. (No va, en cambio, y esto también lo sabe todo el mundo, de democracia o «derechos humanos»). La propia intervención, delirante, del presidente Trump el pasado domingo dio buena cuenta de ello. Lo que evidencia una vez más que estamos ante la pura y bruta arbitrariedad norteamericana, y es bueno recordarlo.

Dicho lo cual, Maduro sí es culpable de muchas cosas. Puede que la rapacidad yanqui haya abierto algunas posibilidades al pueblo venezolano de escapar de la tiranía más inmediata y asfixiante. Si es así —y no es que se desata un caos mayor, pues las intervenciones estadounidenses de los últimos decenios no son muy tranquilizadoras—, bienvenidas sean y ojalá que puedan aprovecharlas. Pero tocará también afrontar tiranías mediatas y el dedo habrá de apuntar entonces a Mr. Monroe.

Manuel Sanjuán, Círculo Cultural Juan Vázquez de Mella

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