PARÍS – 8 de enero de 2026 – En una acción coordinada que ha roto el cerco policial, varios centeneres de tractores han logrado entrar en el corazón de la capital francesa y en puntos estratégicos de la misma durante la madrugada de este jueves. Los manifestantes han ocupado con sus vehículos agrícolas lugares como la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo y la Puerta de Auteuil.
Las movilizaciones se extienden a todas las regiones de Francia, pues no todos los agricultores y ganaderos estaban en condiciones de abandonar sus explotaciones para concentrarse en París.
Esta movilización, bautizada simbólicamente como «el asedio a París», responde a dos motivos principales:
Rechazo al acuerdo UE-Mercosur: Los agricultores denuncian competencia desleal ante la inminente firma del tratado, prevista para el 12 de enero a lo que se une la falta de apoyo gubernamental con presiones a través de la denominada política medioambiental, a lo que se suman preocupaciones por la prohibición de uso de fertilizantes y precios.
Crisis ganadera: Protestan contra el sacrificio masivo de ganado derivado de la gestión gubernamental de la dermatosis nodular contagiosa (DNC), con doble rasero sanitario. Mientras se imponen sacrificios masivos a las granjas tradicionales por brotes de enfermedades, se permite la entrada de carne de terceros países sin trazabilidad clara.
El resultado inmediato está siendo la criminalización del campesinado por parte del Gobierno de Macron. Líderes como Pierre-Guillaume Mercadal están siendo señalados por el sistema judicial por el simple hecho de defender su propiedad y sus animales.
A pesar de los intentos de la Prefectura de la República por bloquear los accesos, columnas de maquinaria agrícola forzaron las barreras en diversos puntos periféricos de la capital y de la provincia. El Gobierno de Francia ha tratado a los agricultores y ganaderos con una violencia y una dureza inusitada, que no se ha visto en la lucha contra los narcotraficantes ni contra los grupos y bandas de islamistas instalados en algunas áreas de distintas ciudades francesas. El primer ministro Sébastien Lecornu, ha puesto a la Gendarmería en alerta, mientras los agricultores advierten que la presencia en la capital será indefinida hasta obtener soluciones concretas que protejan la soberanía alimentaria del país. En paralelo, se está extendiendo una ola de solidaridad ciudadana hacia los campesinos que han visto aparecer grupos de apoyo incluso sobre el terreno procedentes de diversos sectores de la sociedad.
También en Grecia se han sucedido protestas de agricultores y ganaderos y en Polonia valoran ahora mismo sumarse en su país a la movilización contra el acuerdo UE-Mercosur. Mientras tanto, en España el campo permanece en silencio.
Agencia FARO
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