En un artículo anterior publicado bajo el título Una vida al servicio de la causa: D. José Calderón y Carmona se hacía referencia a la vida y obra destacada de nuestro correligionario, padre de la persona que suscribe el presente, descendiente, entre otros personajes ilustres, de D. Lorenzo Antonio Calderón y Espada.

Con el presente artículo se pretende realizar un breve esbozo de dicha persona, al igual que en otros trabajos anteriores se hizo de nuestro también ascendiente D. Carlos Calderón y Vasco.
Lorenzo Antonio Calderón y Espada nace en Priego (Córdoba) el día 10 de diciembre de 1792 y termina haciéndose castreño cuando su padre, D. José Calderón y Jaramillo, que había sido Corregidor de Priego y abogado de los Reales Consejos lo nombran para ejercer el cargo en esta villa cordobesa.
Contrae matrimonio con Dña. Francisca de Paula Corral y Mazuelo el día 25 de julio de 1812 y fruto de dicha unión nacieron diez hijos.
En el Archivo de la Real Chancillería de Granada se conserva el expediente y Real Provisión por la que se le reconoce su condición de Hijosdalgo notorio de sangre, al igual que para sus hijos, D. José Joaquín y Joaquín María Calderón y Corral, al año de 1817 y la de caballero Maestrante de la Real Maestranza de Caballería de Granada.
A lo largo de su vida mostró en todo momento su incondicional apoyo a la causa absolutista, tal y como lo reflejaba la misiva publicada en La Gaceta de Madrid con fecha 26 de agosto de 1823 y remitida desde Castro del Río el día 30 de junio de 1823 bajo la firma de D. Lorenzo Antonio Calderón adhiriéndose a dicha causa.
Reflejo de ello fue la creación del Cuerpo de Voluntarios Realistas, como milicia absolutista creada un 10 de junio de 1823 por la Regencia nombrada en el mes de mayo por el Duque de Angulema, Comandante supremo del ejercito (los llamados Cien Mil Hijos de San Luis), que había invadido España para liberar a Fernando VII, cautivo del régimen liberal instaurado desde 1820. Cuando el día 1 de octubre de 1823 el rey recobró su libertad y restauró la monarquía no se disolvió dicho Cuerpo de Voluntarios que se mantuvo hasta la muerte del monarca, pasando la mayor parte de sus miembros y efectivos a integrarse con las fuerzas del Infante D. Carlos durante la Primera Guerra Carlista.

El Cuerpo de Voluntarios Realistas de Castro del Río sería uno de los primeros en constituirse en la provincia de Córdoba y entre cuya oficialidad se encontraban varios notables del lugar y como flamante Comandante del Batallón resultaba ser D. Lorenzo Antonio Calderón, que ya se había distinguido, entre otro gestos, por haber sufragado la bandera del Batallón de Voluntarios Realistas y de lo cual se hizo eco La Gaceta de Madrid a fecha del día 20 de julio de 1826.
Durante la Primera Guerra Carlista se destacó por sus distintas incursiones acontecidas en varios puntos de Andalucía, especialmente las protagonizadas por los Batallones locales de Voluntarios, como el Cuerpo formado en Castro del Río, sin que pudiera participar desgraciadamente en la expedición del General Miguel Gómez Damas con la toma de Córdoba y extender la guerra y levantar partidarios de D. Carlos al resultar apresado y desterrado por carlista a la localidad gaditana de Vejer de la Frontera y prendido nuevamente con posterioridad en el día 16 de mayo de 1834, a raíz de serle encontrado en su equipaje correspondencia destinada a D. Carlos, tal y como fue publicado en La Revista Española con fecha 27 de mayo de 1834.
Tras el Abrazo de Vergara el día 31 de agosto de 1839, que puso fin a la Primera Guerra Carlista y para gran parte de nuestros correligionarios significó su exilio a Francia, D. Lorenzo Antonio Calderón regresaría a su tierra hasta el final de sus días sin que nunca abandonase su firme compromiso en defensa de la Causa.
Ejemplo de esto fue como nuestro ascendiente solicitó la concesión de sendas Dignidades con fecha 19 de noviembre de 1824 y que, a la vista de su completo expediente con el informe favorable de la Cámara a la concesión de mencionadas Mercedes ante los múltiples servicios prestados y sobradamente acreditados, el Rey le concedió como Gracias de Castilla los Títulos de Marqués del Tomillar y Vizconde Sotogordo con fecha 13 de mayo de 1826 y de cuyo otorgamiento se hace honrado poseedor su descendiente que suscribe, continuando con esta extensa saga y trayectoria familiar de sus ascendientes hasta la actualidad, como lo fue igualmente D. Carlos Calderón y Vasco, que se han venido destacando a lo largo de los siglos en diferentes y nobles tareas, al haberse hecho acreedor, poseedor y defensor en el orden y derecho sucesorio a ambas Dignidades con el fin de mantener vivo dicho otorgamiento como heredero de esta tradición dignataria y nobiliaria familiar en defensa de nuestra cristiandad y en el baluarte que significa nuestra Comunión Tradicionalista.
J. Raúl Calderón, Círculo Tradicionalista de Baeza
Deje el primer comentario