Según ha informado Redacción Médica, el Consejo de Estado presidido por la ex ministra Carmen Calvo ultima en estos momentos su dictamen sobre el anteproyecto del Gobierno para reformar la Constitución Española e incluir expresamente el pretendido derecho al aborto. Según dicho medio, el informe podría hacerse público «en semanas», y, aunque no es vinculante, sin duda que marcará el inicio de los debates parlamentarios.
El referido anteproyecto del Gobierno del PSOE y Sumar consiste en añadir un nuevo apartado al artículo 43 que rezaría así: «Se reconoce el derecho de las mujeres a la interrupción voluntaria del embarazo. El ejercicio de este derecho en todo caso será garantizado por los poderes públicos, asegurando su prestación en condiciones de igualdad efectiva, así como la protección de los derechos fundamentales de las mujeres». El Gobierno ya reconoció sin rubor en octubre que en realidad se trata de una maniobra que pretende sortear un «eventual cambio jurisprudencial» que pueda dar lugar a «un retroceso en el reconocimiento y garantía de este derecho». Es decir, que la novación jurisprudencial de la Constitución por obra y gracia de Conde Pumpido de 2023 no sería suficiente y los aborteros quieren cubrirse las espaldas con el panfleto constitucional. La pelota quedaría así en el tejado de un PP más abortista que nunca.
La expresa mención a «la igualdad efectiva» y «la protección de los derechos fundamentales de las mujeres» en la nueva redacción es evidente que obedece, por su parte, a la pretensión de vincular explícitamente el sanguinario derecho al aborto con los «derechos fundamentales y libertades públicas» (sección primera del capítulo segundo del título primero) sin pasar por el procedimiento agravado de reforma constitucional del artículo 168. En efecto, tocar alguno de los artículos de aquella sección requeriría la mayoría agravada de dos tercios de cada cámara (y no tres quintos), además de nuevas elecciones generales y un referéndum de ratificación, mientras que el artículo 43 se sitúa, digámoslo así, fuera de peligro.
Veremos si la letra con sangre entra en este cambalache positivista.
Manuel Sanjuán
Deje el primer comentario