El pasado viernes 23 de enero, y tras haberse pospuesto por motivos de fuerza mayor, tuvo lugar la comida de hermandad que el Círculo Cultural Juan Vázquez de Mella quiso haber organizado en vísperas de Navidad. Una parte de los socios del círculo ovetense, tres veteranos correligionarios de la vecina Santander y algún amigo venido desde la también vecina montaña leonesa se dieron cita en la capital asturiana para confraternizar y estrenar el nuevo año que comienza.
Una sidrería cercana a la sede social del círculo sirvió el almuerzo que marcó el inicio de una jornada que culminó en el propio círculo, donde los visitantes intercambiaron con los anfitriones vivencias y experiencias del antaño bullente tradicionalismo montañés.
Los años sesenta, setenta y ochenta desfilaron desde la memoria de Federico, Javier y José Antonio, testigos que fueron de primera línea de una historia turbulenta: desde los últimos Montejurra ortodoxos hasta la imposible «unidad operativa» del Carlismo, pasando por el viraje ideológico de Carlos Hugo, la valiente oposición de su madre, Doña Magdalena (q.s.g.h.), y su hermano, Don Sixto (q.D.g.), Abanderado de la Tradición, y el fatídico Montejurra 76 y sus manos negras.
Los Gambra, Valiente, Sáenz Díez, Márquez de Prado, Fal Conde, Baleztena, García Verde y tantos otros nombres merecieron un especial recuerdo de nuestros amigos, aunque destaca por sobre todos el del queridísimo para ellos e inolvidable para todos José María Arrizabalaga (q.s.g.h.), vilmente asesinado por la banda terrorista ETA en diciembre del 78, cuyo nombre brilla con luz propia en la larga lista de los Mártires de la Tradición que el próximo 10 de marzo habremos de conmemorar. A sus actos centrales emplazamos a nuestros amigos antes de despedir la jornada.
Agencia FARO/ Círculo Cultural Juan Vázquez de Mella
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