Crónica de la jornada sobre poesía religiosa en Barcelona, con Andrés García-Carro

«Muchas veces, la poesía explica mejor que la teología los misterios de la Fe»

Andrés García-Carro de la Colina

Un sacerdote carlista, amigo nuestro, le comentó hace años al poeta Andrés García-Carro, correligionario y amigo, que «muchas veces, la poesía explica mejor que la teología los misterios de la Fe». Excelente reflexión que al poeta se le quedó marcada a hierro en su memoria e influyó en su obra poética.

Nacido en La Coruña, fue durante su larga residencia en Bruselas que García-Carro descubrió, a los cuarenta y cuatro años de edad, la Misa tradicional y la Tradición. Este descubrimiento transformó, al igual que su vida, su forma de escribir poesía; empezó a cultivar la temática religiosa, de producción cada vez más profusa hasta alcanzar la cifra de ciento cincuenta poemas religiosos. Estos poemas son los que ahora ha recogido en su nuevo libro, titulado Poesía religiosa, que, como los ciento cincuenta Avemarías del Rosario, hacen profesión de fe católica con sencillez, hondura y claridad.

Andrés García-Carro de la Colina reside en Palma de Mallorca desde 2017. Viste la elegancia como una segunda piel. Es un místico del buen vino, y en su copa funde lo humano con lo divino, de la forma radiante y profunda que sólo la luz del Mediterráneo es capaz de alumbrar. Su elegancia es de estilo carlista por naturaleza: su bisabuelo fue coronel del Rey Carlos VII, el caballero don Francisco de la Colina y de la Mora.

Poesía religiosa, de Andrés García-Carro

Así, vestido con su júbilo natural y cargado con el maletín rebosante de Poesía religiosa, aterrizó en Barcelona, procedente de Mallorca, nuestro seductor de rimas. Era domingo, 25 de enero, III domingo después de Epifanía y festividad de la Conversión de San Pablo.

Después de la Misa de once de la mañana, reunió a un buen grupo de correligionarios y amigos en un establecimiento de la calle Vallespir, de Barcelona. Explicó la génesis de su poemario y recitó tres poemas que en él se incluyen: La Virgen María al pie de la cruz, Cristo Rey, y Monseñor Lefebvre. El público pidió propina y García-Carro recitó más poemas: uno dedicado a la Conversión de San Pablo, festividad litúrgica del día, y otros dos dedicados a sacerdotes amigos.

Poesía religiosa, de Andrés García-Carro

Era un recital tan ameno y vivo, que continuó en un restaurante de la Plaza de Huesca, en el barrio de Sants, con un almuerzo como excusa. El autor se aplicó con esmero y cariño en dedicar cada uno de los ejemplares vendidos. Una de las asistentes, mejicana, volaría de vuelta a México la semana siguiente con la Poesía religiosa entre sus manos y la promesa de difundirla por Nueva España. Otro, comenzaba una nueva vida en Madrid como profesor de secundaria y el autor le dedicó su poemario para que llegara «a ser un nuevo San Juan Bosco en el ejercicio de la docencia». Otro, que celebraba aquel día su onomástica, escuchó de labios del autor un poema dedicado a la conversión de su santo patrón. Otro, hijo de un requeté del Tercio de Montserrat. Otra, confesó el agrado de su hija adolescente por sus poemas, lo cual no sorprendió a nuestro autor quien ya sabe que sus poemas enganchan más que los «reels»…

El momento rebosó de tal solaz y regocijo, tan embebido (que no bebido) se encontraba nuestro autor, que olvidó la hora de su vuelo de regreso a Mallorca. Consiguió un nuevo billete nocturno y pudo volver así a su isla a medianoche, con la maleta vacía de ejemplares de su libro y el pecho convertido en un altar humeante, donde el incienso de su gratitud subía en espiral hacia lo alto.

Y, como inesperado bis, el autor nos envía el siguiente poema a modo de autocrónica de su propia presentación barcelonesa:

POESÍA RELIGIOSA EN BARCELONA

Ayer en Barcelona presenté

mi «Poesía religiosa» en un Café

de la calle Vallespir

justo después de salir

de misa en nuestra capilla

de la Fraternidad.

Me acompañó una buena cuadrilla

de amigos y correligionarios,

a los cuales les expliqué

la génesis de mi poemario

y tres poemas les recité

—«La Virgen María al pie de la cruz»,

«Cristo Rey» y «Monseñor Lefebvre»—,

a los que dos más agregué,

accediendo a su pedido,

mientras tomábamos el aperitivo.

Amables y generosos,

me compraron todos el libro,

que muy agradecido les dediqué

hasta que el maletín en el que llevaba

los ejemplares vacié.

«Cuando me muera —les dije—

recordadme por este libro».

Después unos cuantos nos fuimos

a comer a un restaurante

y fue tan reconfortante

la conversación que allí tuvimos

que el tiempo voló y mi vuelo

de vuelta a Palma lo perdí,

pero ésta ya es otra historia.

—Andrés García-Carro

Pueden adquirir ejemplares del libro en la librería de El Corte Inglés. Para envíos a Hispanoamérica, pueden acceder a la plataforma BuscaLibre. O, en cualquier caso, pueden contactar con el autor.

Andrés García-Carro en la Abadía de Montserrat, durante el acto carlista del 29 de enero de 2022.

Lo Mestre Titas, Círculo Tradicionalista de Barcelona Ramón Parés y Vilasau

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