Entrevista al Rvdo. P. Davide Pagliarani sobre las consagraciones episcopales

el Superior General recordó el principio clásico según el cual la salvación de las almas es la ley suprema de la Iglesia. Cuando ese bien se ve amenazado, los pastores tienen el deber moral de actuar para garantizar la continuidad de la vida sacramental y de la formación cristiana, incluso en circunstancias difíciles o irregulares desde el punto de vista canónico

La Hermandad Sacerdotal de San Pío X ha anunciado su intención de proceder a nuevas consagraciones episcopales el próximo 1 de julio, una decisión que ha suscitado atención y debate en diversos ámbitos de la Iglesia. En una entrevista concedida al medio La Porte Latine, su Superior General expuso las razones que, según explicó, han llevado a adoptar esta medida, situándola en el contexto de lo que considera una grave crisis doctrinal y pastoral.

El Superior General, el P. Davide Pagliarani, señaló que la decisión responde a una necesidad que juzga objetiva y urgente para el bien espiritual de los fieles confiados a la Hermandad. Según explicó, durante años se ha esperado una solución estable por parte de la autoridad romana que permitiera garantizar el desarrollo normal de su misión sacerdotal. Sin embargo, la reciente respuesta recibida desde Roma no habría dado solución a las preocupaciones fundamentales planteadas, especialmente en lo relativo a la formación doctrinal y a la transmisión íntegra de la fe católica. Además, Pagliarani insistió en que la medida no se adopta con ligereza ni con voluntad de confrontación. Afirmó que se trata de una decisión tomada tras un largo discernimiento, motivada por la convicción de que la situación actual de la Iglesia priva a muchos fieles de medios espirituales que la Hermandad considera esenciales, como la liturgia tradicional, una predicación doctrinal clara y una disciplina sacramental coherente con la tradición católica.

En este contexto, el Superior General recordó el principio clásico según el cual la salvación de las almas es la ley suprema de la Iglesia. Cuando ese bien se ve amenazado, los pastores tienen el deber moral de actuar para garantizar la continuidad de la vida sacramental y de la formación cristiana, incluso en circunstancias difíciles o irregulares desde el punto de vista canónico. Pagliarani afirmó que la Hermandad constata un crecimiento constante de fieles que buscan este tipo de atención espiritual, a menudo porque no la encuentran en sus parroquias habituales. Así, consideró necesario asegurar la continuidad del episcopado dentro de la HSSPX, ya que los obispos son indispensables para la ordenación de sacerdotes y la administración de ciertos sacramentos fundamentales.

El Superior también se refirió a los contactos mantenidos con la Santa Sede. Explicó que, tras una primera carta sin respuesta, se envió una segunda misiva con un tono respetuoso y filial, en la que se expresaba tanto las divergencias doctrinales como el deseo de servir a la Iglesia sin romper la unidad. La respuesta recibida, sin embargo, fue considerada insuficiente, al no abordar las cuestiones de fondo que la Hermandad considera prioritarias. Frente a las acusaciones de actuar al margen de la Iglesia o de constituir una estructura paralela, Pagliarani negó que esa sea la intención de la Hermandad. Afirmó, además, que el objetivo es conservar y transmitir elementos propios del patrimonio espiritual católico, convencido de que estos podrían contribuir a una futura renovación de la Iglesia en su conjunto. En este sentido, describió la actuación de la Hermandad como una función de suplencia ante una situación que percibe como excepcional.

La entrevista abordó igualmente la valoración crítica de la Hermandad sobre ciertas orientaciones actuales, como las reformas litúrgicas recientes y los procesos de tipo sinodal. Según Pagliarani, estas dinámicas han favorecido una relativización de la doctrina y una marginalización de la liturgia tradicional, que ha pasado de ser considerada un bien común a depender de concesiones particulares. Para el Superior General, las consagraciones previstas para julio constituyen una respuesta proporcionada a lo que describe como una situación extrema. Reconoció que esta decisión puede acarrear consecuencias dolorosas, pero afirmó que la Hermandad está dispuesta a asumirlas con espíritu de sacrificio, ofreciéndolas por el bien de la Iglesia.

La reacción de las autoridades eclesiásticas y de otros sectores católicos aún está por concretarse, aunque muchos se han aventurado ya a los análisis carentes de información relevante. Mientras algunos expresan preocupación por las implicaciones canónicas de la iniciativa, otros subrayan la complejidad del problema pastoral que plantea. A medida que se acerca la fecha anunciada, el debate en torno al papel y al futuro de la Hermandad Sacerdotal de San Pío X previsiblemente se intensificará.

Agencia FARO

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