Méjico.- Los días 7 y 8 de febrero se reiniciaron con especial notoriedad las Conversaciones de la Ciudad Católica en su cuarta edición, mismas que tuvieron su origen en Tlaxcala, contando con la participación de los correligionarios de los Círculos de la Nueva España y amigos, siendo presididas por Don Miguel Ayuso como en ediciones anteriores.
Después de las exitosas jornadas cristeras en la Ciudad de Méjico[1], los integrantes de los Círculos carlistas mejicanos, principalmente de la capital y de Guadalajara, se reunieron para estrechar los lazos en la verdad mediante una católica convivencia, dando así continuidad a la iniciativa originada en Tlaxcala del año de 2018.
El lugar designado para las reuniones fue un entorno más cercano a la capital, pero alejado del bullicio caótico de la misma. Poniendo más atención en la sana convivencia de los correligionarios y amigos, que en una formación intelectual programada, ya que el número de asistentes organizados en los Círculos Tradicionalistas superó las coyunturas de las Conversaciones anteriores. No por ello se sacrificó la labor formativa con énfasis en los orígenes románticos del «catolicismo» liberal, el problema de la cristiandad en el caso francés, entre otros temas.
Dentro de todas estas gratas experiencias Don Reynaldo Aviles ha tenido la generosidad de entregar un humidor de puros conmemorativo por el centenario de la gesta cristera a Don Miguel Ayuso, confirmando el buen tabaco novohispano.
El maestro Luis de Ruschi complementó las sesiones intelectuales de manera amena y certera, haciendo breves menciones a manera de homenaje al Dr. Juan Fernando Segovia, quien falleció en mayo del año pasado[2] y quien asistiera a todas las ediciones anteriores, además se echaron de menos el R. P. Don José Ramón García Gallardo, Danilo Castellano, el maestro Rodrigo Fernández, la familia Ramírez de Arellano, en especial el matador Jerónimo, entre otros, quienes por diversos motivos no pudieron asistir.
La Santa Misa del día sábado vino a favorecer infinitamente esos actos de homenaje para los ausentes antes mencionados.
Para el domingo, después de la Santa Misa se procedió a la ceremonia de la imposición de boinas de manos del Doctor Ayuso dando formalidad a nuestro compromiso por la Santa Causa política que nos hermana, única que nos brinda esa unidad necesaria por encima de cualquier veleidad y caprichos personales endiosados en esta época decadente.
Cabe tener presentes las palabras que el presidente del Círculo Tradicionalista Celedonio de Jarauta Don José Jaime Carranza comparte por motivo de la imposición de boinas, y que hace llegar a cada uno de los correligionarios en Nueva España por este medio:
Queridos correligionarios y amigos: Agradezco enormemente su colaboración y perseverancia durante estos años, y ahora felizmente coronados en este fin de semana con la ceremonia de la imposición de boinas, por lo que me permito tanto felicitarles, como recordarles que la boina bendita no es una analogía de una corona de oro, o al menos no en este mundo, sino una de espinas a semejanza de Nuestro Señor, cuyos pasos son los que nos guían; la sangre que debe recorrer la sien de nuestra memoria debe ser la de los mártires y héroes que cayeron en pos de su deber, sólo eso nos dará fortaleza para soportar las molestas espinas que la Providencia tenga a bien enviarnos, no para caer sino para perfeccionarnos en la virtud y así acrisolarnos en la forja como nos recomendaba Anacleto González Flores; esa memoria nos hará reconocer esas coronitas brillantes de oropel y demás diademas que hallaremos por el camino: como trampas liberales arteras que harán lo posible para olvidar que somos algo, que somos alguien y a Quién pertenecemos.
Dios, Patria, Fueros y Rey.
Estas conversaciones no pudieron ser llevadas a cabo sin la diligencia y generosidad de los correligionarios, especialmente de Alexander G. Becker, la familia Méndez y amigos cercanos a la Santa Causa que de gran manera siempre han estado presentes para colaborar y sumar en el crecimiento de la Tradición Política en Méjico.
Que la lecciones de la Providencia con sus vicisitudes, preparen nuestras almas con la santa indiferencia ignaciana para ser magnánimos, como nos impone el portar la boina (ahora bendita), ante las necesidades actuales, y así desagraviar al Sagrado Corazón de Jesús hasta que el Inmaculado Corazón de su madre, la Virgen María triunfe.
Agencia FARO
[1] https://periodicolaesperanza.com/archivos/32207
[2] https://periodicolaesperanza.com/archivos/28628


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