«Purim Fest 2026»: de Epstein a la masacre de Irán

Epstein, como buen agente del Mossad, se encargó de registrar minuciosamente todas las pruebas que involucraban a los gobernantes corruptos

Pues Mardoqueo era poderoso en la casa del rey, y su fama iba por todas las provincias, de suerte que este hombre, Mardoqueo, crecía cada día más en poder. Los judíos hirieron a golpe de espada a todos sus enemigos, los mataron y los exterminaron y trataron a su gusto a los que los odiaban (Ester 9, 4-5).

Estos días pasados, la propaganda sionista ha destacado el sentido profético del asesinato del Ayatolá Jamenei, ocurrido durante las celebraciones de la fiesta judía de Purim, enmarcándolo en el relato del libro de Ester, que es el origen de esta celebración. El gobernante persa Amán fue colgado en la misma horca que este había preparado para el judío Mardoqueo y el edicto de muerte que había decretado contra los judíos fue revocado y convertido en una sentencia de ejecución contra el propio pueblo persa. El judaísmo cree ver en la historia la repetición de eventos narrados en el Tanaj en los que se pueden identificar arquetipos para cada momento histórico.

El pestilente caso Epstein ha sido aireado a los cuatro vientos, a pesar de que, entre sus implicados se encontraban obsecuentes colaboradores y admiradores de la causa sionista. Pero, ¿cómo encaja este hecho en los acontecimientos narrados en el libro de Ester?

En primer lugar, el relato de este libro comienza señalando la lujuria de un déspota que repudia a su esposa por negarse a exhibirse en un festín. Este rey persa, mencionado como Asuero, decide sustituir a la reina depuesta en un edicto en el que convoca una especie de concurso de concubinas.

En el relato bíblico se menciona al pariente de Ester, Mardoqueo, un personaje palaciego y judío de la tribu de Benjamín, que decide introducir a su prometida en este entorno íntimo del rey para lograr favores en beneficio de los judíos. Cuando a raíz de la publicación de la orden del rey y de su decreto, se reunieron en Susa, la capital, muchas jóvenes bajo la vigilancia de Egeo, fue llevada también Ester a la casa del rey y entregada a Egeo, guarda de las mujeres (Ester 2,8).

Este podría ser el contexto del caso Epstein, quien, como agente del Mossad, se encargaba de satisfacer los depravados apetitos carnales de los gobernantes y obtener información comprometedora para luego chantajearlos fingiendo ayudarlos. En efecto, Mardoqueo se entera de un complot por parte de dos eunucos para asesinar a Asuero y lo desbarata asegurándose de que este favor quede registrado para poder rentabilizarlo en el futuro: Mardoqueo tuvo conocimiento de esto y lo notificó a la reina Ester; y Ester se lo dijo al rey en nombre de Mardoqueo.  Fue investigado el asunto y resultó ser cierto, por lo cual los dos fueron colgados en una horca, escribiéndose esto en el libro de los anales en presencia del rey (Ester 2, 22-23).

Epstein, como buen agente del Mossad, se encargó de registrar minuciosamente todas las pruebas que involucraban a los gobernantes corruptos, y que mostraban su comportamiento perverso, para torcer su voluntad en beneficio del sionismo. Epstein habría actuado como una especie de Mardoqueo. Al igual que éste, se mueve en ambientes áulicos con total desenvoltura y utiliza el apetito sexual depravado y trafica con la información que obtiene para luego recordarles a los gobernantes que le deben algo. Todos los días se paseaba Mardoqueo por delante del patio de la casa de las mujeres, para saber cómo le iba a Ester y cómo la trataban (Ester 2, 11).

De hecho, cuando, por influencia de Amán, se decreta el exterminio de los judíos, Mardoqueo le hace recordar al rey que le debe un favor no recompensado: Aquella noche el rey no pudo dormir y mandó traer el libro de las memorias, las crónicas. Y cuando fueron leídas delante del rey, hallóse escrito cómo Mardoqueo había denunciado a Bigtán y Teres, los dos eunucos del rey que tenían la guardia de la puerta y habían tratado de matar al rey Asuero. El rey preguntó: “¿Qué honra y qué distinción se ha conferido a Mardoqueo por esto?” Respondieron los servidores del rey, los que le servían: “No le fue conferida ninguna” (Ester 6, 1-3).

Resulta interesante que el libro de Esther exprese que el rey no podía conciliar el sueño, es decir, como cuando alguien está intranquilo por alguna cuita o alguna deuda no satisfecha que le atormenta. También alguien podría preguntarse si ese insomnio fue provocado por alguna sustancia administrada por alguien del entorno íntimo del rey, como la propia Ester. Con el espionaje y el secretismo como trasfondo, también puede recordamos que la Sagrada Escritura menciona que: Éster no decía nada de su pueblo, ni de su parentela, porque Mardoqueo le había prohibido hablar de eso. (Ester, 2-10) ocultando su verdadera identidad y los propósitos de favorecer a sus congéneres.

Tras los juicios de Nuremberg se ahorcó a los dirigentes nazis condenados en una escenificación de un nuevo Purim. Julius Streicher, acusado de alentar el asesinato de judíos por haber escrito artículos antisemitas (no fue acusado de haber cometido otros crímenes), fue también ahorcado, exclamando antes de morir: «¡Purim Fest 1946!». Es curioso que se asegure que Epstein se suicidó ahorcándose. Pero, probablemente la horca que estaba reservada para él acabó siendo utilizada para colgar a los enemigos del sionismo en esta y otras expediciones punitivas desencadenadas por el efecto de sus chantajes. Colgaron a Amán en la horca que éste había preparado para Mardoqueo, y se apaciguó la ira del rey (Ester 7, 10).

Epstein debe de estar riéndose de todo esto y no precisamente en el infierno.

José María Morcillo, Círculo Tradicionalista de Salamanca

Deje el primer comentario

Dejar una respuesta