El triste destino de los Borbones de Luxemburgo

Foto: Casa del Gran Duque de Luxemburgo

Ante la impasibilidad de sus grandes duques, los fieles católicos de Luxemburgo han sido testigos de la avanzada abortista en el país, gracias a la cual se consagrará la «libertad» para matar niños en su Constitución, que data de 1868.

A falta de un debate en la Cámara de Diputados, Guillermo V poco o nada puede hacer desde que en 2008 los jefes del minúsculo estado perdieron su poder de sancionar ―lo que por supuesto incluía también el de vetar― leyes, que ahora sólo pueden promulgar.

Aunque es triste recordarlo, éste es el inevitable fin de las monarquías constitucionales, en las que los soberanos quedan reducidos a vasija de palacio. Pero aún más triste es recordar que por las venas de los grandes duques de Luxemburgo corre sangre Borbón Parma, de la que en su momento al parecer se avergonzaron, simbolizando y sellando así su extravío.

Un carlista

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