Hace unos meses publicamos un artículo en el que dimos cuenta de los ocho puntos que los anglicanos conservadores redactaron para justificar su distanciamiento de la arzobispesa de Canterbury Sarah Mullally. Tras aquella reunión de GAFCON —Global Anglican Future Conference—, estos conservadores prometieron reunirse a principios de marzo de 2026 para definir su futuro respecto a Canterbury, reunión que se realizó del 3 a 6 de dicho mes en Abuya, capital de Nigeria.
El resultado era el esperado, afirmaron nuevamente que el matrimonio homosexual era antibíblico y que las relaciones entre homosexuales eran intrínsicamente pecaminosas, cosa que inevitablemente llamó la atención de los neocones con su correspondiente aprobación. Y si bien InfoCatólica sobrestima la importancia de la ordenación de mujeres entre las razones del cisma, su aparente simpatía por la ruptura que lo que muchos llaman «tradición» se limita a la mera oposición al wokismo.
Esto explicaría por qué tantos católicos celebran a Donald Trump cuando critica la ideología de género o cuando Candace Owens afirma que Brigitte Macron es en realidad un hombre. Con una fe reducida a la guerra cultural contra el fantasma del marxismo, cualquier alianza que respete el espíritu ―o más bien el fantasma― de Occidente es válida y deseable. Poco importa que la misma Declaración de Abuya justifique explícitamente su desvinculación con Canterbury con los mismos principios que Canterbury se desvinculó de los «errores de Roma» lo que importa es derrotar al wokismo y volver a vivir en un mundo en que los homosexuales solo aparecían en el cine y la televisión con fines cómicos.
Bien se dice que la revolución se come a sus hijos, pero a menudo se olvida que la revolución pervierte a la contrarrevolución al espantarla con sus engendros, convenciéndola de aliarse contra un enemigo Trump. Los anglicanos conservadores, como todos los protestantes de tendencia «evangélica» no son otra cosa que los enemigos más férreos de la fe católica. Al final, quienes portan banderas arcoíris piensan cada vez menos en nosotros, son sus padres enojados nuestros enemigos declarados. Laurent Mbanda, presidente de esta nueva iglesia conservadora, es mayor enemigo que Sarah Mullally y todas las arzobispesas del mundo.
Juan Camilo Soto, Círculo Tradicionalista Gaspar de Rodas
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