Argentina. Crónica de la XXVI Cabalgata en honor de los Mártires de la Tradición: «Es necesario que María reine»

se agradece dos Hermandades que son fundamentales para la Cabalgata: por un lado, a La Hermandad de Nuestra Señora de Las Pampas por permitir que la cabalgata exista, y por el otro, a La Hermandad de San Pío X, por permitir que tenga sentido

Martes 24 de febrero de 2026

Monte Genaro/El molino de Zulema/La Porfía

Es oficio del caballero mantener y defender la santa Fe católica, por la cual Dios Padre envió a su Hijo a tomar carne en la Virgen gloriosa, nuestra Dama Santa María; y para honrar a la Fe y multiplicarla, sufrió en este mundo muchos trabajos, muchas injurias y una muerte dolorosa.

Raimundo de Lulio

Al comenzar a clarear el día en el puesto de Monte Genaro, una centuria de hombres comienza a levantarse. Haber dormido bajo el poncho de estrellas y sobre la tierra pampeana ya empezó a aclimatar los cuerpos para la cabalgata que enfrentaremos. La Santa Misa nos da el sentido de lo que buscamos en estos días arduos: el sentido de ser caballero, de tener una Reina y morir por Ella.

Después de la primera ensillada, caótica y nerviosa, como es costumbre, se realiza una formación en círculo donde nuestro Capellán nos da la bendición y en un acto de profunda trascendencia y lleno de emoción, los gerontes (como les decimos afectuosamente a los mayores que nos marcan el camino) entregan a sus hijos las banderas que deberán cargar y defender hasta la muerte, y que, llegado el momento, también entregarán a sus propios hijos. El momento del Tradere, la transmisión, y el Accipiens, el aceptar lo transmitido y prometer defenderlo, eleva los espíritus.

Asimismo, se agradece dos Hermandades que son fundamentales para la Cabalgata: por un lado, a La Hermandad de Nuestra Señora de Las Pampas por permitir que la cabalgata exista, y por el otro, a La Hermandad de San Pío X, por permitir que tenga sentido.

Contra un viento fuerte que no arreciará en todo el día, cerca de las diez de la mañana, se emprende la marcha. Se sabe que el recorrido será largo y el tranco, tranco de los baqueanos no se hace esperar. Pasadas las 14:00 horas , llegamos al molino de Zulema, nuestra parada de mediodía. El tramo fue largo y los cabalgantes, buscando la escueta sombra de la manga, comemos un guiso de fideos que no defrauda.

Tras una breve siesta, los caballos vuelven al corral y se ensilla para salir. El viento amainó bastante y ahora el sol es el protagonista de la tarde pampeana. Así las cosas, el primer día de la cabalgata se va terminando. Se hace la lectura de la Ordenanza a la puesta del sol y el rezo del Santo Rosario contemplando los Misterios de Gloria, a fin de meditar especialmente la Coronación de Nuestra Señora como Reina.

Mientras se reza en silencio, la noche avanza y la Luna, que aún no está en su máximo esplendor, hace su aparición.

Al llegar a La Porfía, nuestro lugar para pasar la noche, todos nos acercamos al fuego para calentar nuestros cuerpos cansados y, luego de comer, buscamos el refugio de algún lugar para sumirnos en un sueño reparador.

Miércoles 25 de febrero de 2026

La Porfía/Costa del Colorado

Y así, de modestia llenos,

a los más viejos verás

tratando de ser lo más

y de aparentar lo menos.

Calderón de la Barca

La actividad comienza temprano en nuestro improvisado vivac, y los cabalgantes, algunos en mejor estado que otros, nos acercamos al Altar de campaña para el Santo Sacrificio.

El desayuno, frugal y ligero, da paso rápidamente a la búsqueda de los caballos para ensillarlos. El día promete calor y no hay tiempo que perder. La salida, ya más ordenada que el día de ayer, es cerca de las nueve y los cabalgantes la encaramos con brío renovado. El sol y la fuerza de los elementos caen sin piedad sobre el hatajo de hombres que luchan por su Reina. El silencio del camino resulta ensordecedor para aquellas almas acostumbradas al ruido mundano, ya que las dificultades del caballo y del camino muestran las realidades trascendentales, que la febril ciudad esconde con las comodidades del abrigo y del refrigerio. Aquí, el cabalgante debe enfrentar su humanidad limitada, aceptarla y ofrecerla sin remilgos por la Causa. Este recogimiento predispone el alma para la búsqueda de lo elevado y la forja de amistades pampeanas, tesoros que no roe la polilla ni el tiempo.

Pasado el mediodía, llegamos a un pequeño oasis de sombra y agua que nos provee descanso. La comida, si bien se hace esperar, nos permite disfrutar la sombra de los tamariscos con un almuerzo caliente y nutritivo. Nuestro gran cocinero siempre nos malcría con sus excelentes recetas. Después de una ligera siesta, se aprovecha la sombra y uno de nuestros cabalgantes nos da la primera alocución sobre el Reinado Social de Nuestro Señor y sus consecuencias en el orden económico, en continuidad con los temas vistos años anteriores. Finalizada la charla y de unos cimarrones para el estribo, salimos en dirección al río, ya con ganas de sentir el frescor del agua.

El trecho, que resulta liviano y alegre, ya muestra cómo el espíritu cabalgante va haciéndose carne en todos. Los desconocidos se empiezan a hacer amigos y los amigos comienzan a dejar la charla fútil para hablar de cosas profundas: de honor, de Patria y de ideales.

El tranco es reemplazado por un galope corto al canto de la Salve y la noche ya está casi cerrada al llegar a la costa del río. Allí, los caballos son bañados en las aguas torrentosas del Colorado y los cabalgantes, mientras las guitarras suenan, admiran unos costillares que toman color a las llamas de un gran fogón. Asimismo, para completar los manjares, un equipo de diligentes niños prepara unas milanesas espectaculares. La comida y la guitarreada se alarga hasta altas horas, sabiendo que el día de mañana la despertada será mas tarde.

Jueves 26 de febrero de 2026

Costa del Colorado / La Luz

Fue un soldado del Tercio; cuando era

oficio de españoles ver la muerte

como un servicio más de honra y suerte

amiga del más bravo y compañera.

 Cavaba para tumba la trinchera

más que para salvarse. Tierra inerte

hecha para descanso del más fuerte.

Siempre juntas la muerte y la bandera.

 Encontró el cuadro; lo sacó del suelo.

 Se arrodillaron todos bajo el Cielo

 de la noche de Holanda oscura y fría.

Y a los pies de la Madre Inmaculada

Se heló la mar, triunfó otra vez la espada

Y se salvó la fiel infantería.

Luis López de Anglada

El sol ya comenzó a brillar y los cabalgantes siguen sumidos en su descanso, el apuro de los días anteriores hoy no tiene lugar ya que solo se ensilla a la tarde.

Mientras las sotanas preparan el Altar, los caballos bajan a la costa a beber agua, dando un marco de solaz y descanso al vivac cabalgante.

Concluida la Misa y el desayuno, se ensilla, pero no caballos, sino una gran cantidad de mates para todos los cabalgantes, ya que comienzan las conferencias y, para que ningún despistado se quede dormido, el cimarrón es clave.

Los conferencistas, en primer lugar, nos hablan de Lepanto y la Realeza de Nuestra Señora; seguido por otra charla sobre la Virgen María como vencedora de todas las herejías.

Tras las charlas formativas, cuando el sol ya está en su cenit, algunos pícaros comienzan con el tradicional baño forzoso en el Río, donde todos los cabalgantes, obligatoriamente y previo a una resistencia encarnizada, son arrojados al agua. Los pesos pesados requieren más esfuerzo y no son pocos los que salen despedidos por alguna patada.

Luego del baño rejuvenecedor, el almuerzo nos dispone a una siesta bajo los tamariscos. Finalmente, se vuelve a ensillar y salimos con dirección a La Luz, un trecho que realizamos con tranquilidad porque es corto. La Ordenanza se lee y por el riesgo del camino, no es posible realizar el tradicional galope. Llegados a La Luz, ya rezado el Rosario, la comida y la charla se extienden hasta la medianoche; mientras, los pinos se preparan para ser refugio de cabalgantes por la noche.

Viernes 27 de febrero de 2026

La Luz

El moro cayera muerto, tendido le había en el campo.

Garcilaso con presteza, del caballo se ha apeado:

Cortárale la cabeza y en el arzón la ha colgado:

Quitó el Ave María de la cola del caballo:

Hincado de ambas rodillas, con devoción la ha besado,

Y en la punta de su lanza, por bandera la ha colgado.

Romance del Siglo XVI

Llega el viernes y con ello, el día de descanso de los cabalgantes. La Santa Misa tiene lugar en la capilla de Nuestra Señora de la Luz, donde el sermón de nuestro Capellán nos habla sobre María Santísima y su Reinado.

Entretanto, durante las conferencias el mate sigue dando vueltas. La Virgen, como corresponde, es el foco de nuestras meditaciones y reflexiones.

En primer lugar, nuestro Capellán nos expone sobre la naturaleza de la Realeza de la Virgen, y que implica esa Realeza. Seguido a esto, el conferenciante nos expone de algo mas contemporáneo: la necesidad de las Consagraciones Episcopales anunciadas por la Hermandad San Pío X. Después, nuestro gran Tío Juan, nos hace repasar el rol de María Santísima como Corredentora.

Finalmente, tras la contemplación llega el momento de la acción. El cuadrilátero se vuelve el escenario donde los pugilistas muestran su aptitud para la pelea: grandes y enanos, todos se calzan los guantes y demuestran de lo que están hechos. Quedarán algunos labios rotos y narices achicharradas, pero el saludo amistoso al ruido de la campana no permite la rencilla entre los contrincantes.

Posteriormente, los corrales son el nuevo escenario de los juegos. El tradicional Dormido genera momentos de grandes risas. Los inexpertos novatos buscan ensillar lo más rápido posible en búsqueda de agua para el jefe del equipo. Luego de estas risas y de un pequeño susto con un cabalgante que no pudo amortiguar bien la caída de su precariamente ensillado caballo, otros juegos como los escalpos y la yincana tienen lugar.

Finalmente, llegamos al plato fuerte de la tarde: en un potrero grande se ha desplegado una escenografía que representa a los Reyes Católicos y en donde, junto con la voz de un narrador, se nos relata la hazaña de Garcilaso contra el moro Tarfe. Ambos personajes se presentan en escena, con sus correspondientes y vistosos pertrechos de guerra, para enfrentarse en un combate singular a muerte por el honor de Nuestra Señora. El moro, orgulloso y presumido, desprecia la juventud de Garcilaso, pero este, al modo de David, derrota a Tarfe y recupera la insignia mancillada: el Ave Maria Gratia Plena de Pérez del Pulgar es recuperado para la Señora, y con ello, el infiel es expulsado de España.

La representación de la justa entre Garcilaso y Tarfe se lleva todos los aplausos y, con el espíritu dispuesto, los cabalgantes se asean un poco para el recibimiento de todas las mujeres que vienen de Pichi, mujeres valerosas y dedicadas, que durante nuestra aventura han estado trabajando arduamente en todos los detalles. Se agasaja su visita con pizzas y guitarreada, donde no faltará algún que otro galanteo. Desgraciadamente, el jolgorio no podrá extenderse ya que una tormenta viene a bendecir los campos de Pichi con su lluvia, y todos deben buscar refugio.

Sábado 28 de febrero de 2026

La Luz/ Tranquera Blanca

Que es la caballería

dulce cansancio envuelto en cortesía.

Lope de Vega

En la mañana, el aire fresco nos recuerda la lluvia recibida, y los cabalgantes rezan y agradecen en la Santa Misa. El desayuno y una charla de camaradería ocupan el resto de la mañana. Solo queda un pequeño escollo por sortear: las reflexiones. Todos los cabalgantes deben agarrar una lapicera y papel para volcar sobre él sus pensamientos y propósitos. Algunos tratarán de esquivar la carga, pero es obligatoria y no negociable.

La tarde llega y con ella, sin siesta casi, la ensillada. Hoy espera varias leguas por delante y hay que salir temprano. Todos, ya aceitados, ensillan rápidamente y se encara el camino. Los portadores de las banderas, que las han llevado durante todos los días, marcan un tranco que da mucha velocidad a la columna. Los más rezagados deben constantemente acercarse a las banderas al galope, para nuevamente, volver a rezagarse.

No obstante, el tramo se hace con gran alegría y lleno de juegos, con revoleo de boinas y arranque de frenos y cabezadas. Los amigos nuevos y viejos se envuelven en el juego y la risa. Cercanos a la puesta del sol, tenemos la última lectura de la Ordenanza y el Rosario, que hoy es concluido por un gran galope al canto de la Salve.

La luna ya brilla plena en el cielo, y hace sombra de nuestras cabalgaduras. Así también Nuestra Reina ilumina nuestro cabalgar cotidiano y cuanto más hayamos purificado nuestro cabalgar por la penitencia, mayor es la luz que Nuestra Señora da a nuestra vida.

Llegamos finalmente a la Tranquera Blanca, donde nuestro indestructible Roy con su Mercedes Benz nos espera con sándwiches para devorar mientras pasan los cabalgantes a leer (algunos improvisan) sus reflexiones. Con algunas reímos y con otras se nos escapa alguna lágrima furtiva que la noche, cómplice, esconde.

Domingo 25 de febrero

Tranquera Blanca/ San Genaro

Bajó del cielo un arcángel,

Y haciéndole reverencia,

Dios te salve, le decía,

María, de gracia llena.

Admirada está la Virgen

Cuando al Sí de su respuesta

Tomó el Verbo carne humana,

Y salió el sol de la estrella.

Madre de Dios y virgen entera,

Madre de Dios, divina doncella.

Lope de Vega

El último día llega y con él, una ultima ensillada. Comparte con la ensillada del primer día un cierto nerviosismo, pero el de hoy es por esa ansiedad de llegar y, también, por la tristeza de volver a nuestros quehaceres cotidianos.

El camino a Pichi Mahuida es de una legua, una legua donde se eligen los abanderados y escoltas de la nuestras Banderas para nuestra entrada en procesión a San Genaro. De dos en dos, como nos manda Nuestro Señor, cerrando filas y entonando el himno que nos reúne bajo las Banderas, somos recibidos por las mujeres y familias que han rezado para que en las arideces pampeanas nuestra alma se vuelva vergel para Dios.

Llegamos a Pichi cargando nuestros pobres sacrificios para ponerlos a los pies de Nuestra Reina y Señora, buscando ser dignos de pelear por Su honor. Así, la cabalgata concluye ante Ella. Después de la Santa Misa, un grupo de varones, golpeados y cansados, realiza el Acto de Consagración.

Otro año más la Virgen nos acoge en su Corazón para ser redimidos, a través de ella, por Su Hijo.

Ave Cor Mariæ.

Un cabalgante

Deje el primer comentario

Dejar una respuesta