LVI Encuentro Tradicionalista de Civitella del Tronto

la última fortaleza del viejo Reino de Nápoles en caer ante los invasores garibaldinos fue la de Civitella del Tronto

El prof. Paolo Caucci von Saucken, que vivió una temporada en España, conoció al profesor Francisco Elías de Tejada y, por medio de él, el Carlismo. Fue a Montejurra, que le impresionó. Y en 1970, en la última fortaleza del viejo Reino de Nápoles en caer ante los invasores garibaldinos, la de Civitella del Tronto, que el siglo XVI había resistido el asedio de los franceses, obteniendo de Felipe II el título de «Fidelísima», empezó a organizar unos encuentros tradicionalistas a los que acudieron a lo largo de los años Elías de Tejada, José Arturo Márquez de Prado, Alexandra Wilhelmsen y el propio Abanderado de la Tradición, S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón. Al cumplirse la quincuagésima edición el profesor Caucci dejó la presidencia de las reuniones al doctor Francesco Maurizio Di Giovine, comendador de la Orden de la Legitimidad Proscrita y delegado de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón para la península italiana.

Este año los días 21 y 22 de marzo, en el fin de semana más cercano a la fecha del asedio de 1861, se ha celebrado el quincuagésimo sexto encuentro.

 

 

En la tarde del día 21, en la Sala de Plenos del Ayuntamiento de Civitella dio comienzo el congreso. Maurizio Di Giovine, presidente del comité organizador, llamó a las autoridades presentes a dejar su saludo. Así lo hizo el concejal de cultura del Ayuntamiento de Civitella del Tronto y el teniente general Robusto, presidente de la sección de los Abruzos de la Asociación de Antiguos Alumnos de La Nunziatella. Dejó a la continuación la presidencia al profesor Giovanni Turco, quien recordó que se cumplían los veinte años de la muerte de Silvio Vitale, patriarca de la restauración de la cultura tradicional en Nápoles, amigo de Elías de Tejada y director de la revista L’Alfiere. Seguidamente intervino el propio Di Giovine, quien concluyó su ponencia con un texto publicado durante los años treinta del siglo pasado en la revista santanderina Tradición, que destacaba cómo el Carlismo tenía una sólida base doctrinal, de la que los borbónicos napolitanos con frecuencia carecían, animando a los presentes a seguir la senda carlista. El magistrado Edoardo Vitale, hijo de Silvio Vitale y actual director de L’Alfiere, centró su discurso en el examen de la historiografía sobre el llamado brigantaggio, pues también en este caso, como en Francia con los vandeanos y en España los carlistas, a los combatientes por Dios y por el Rey se los motejó de bandidos. El historiador Fulvio Izzo, que ya asistió en 1970 al primer encuentro, se refirió a una de sus especialidades, la de los campos de prisioneros en que fueron internados los combatientes napolitanos durante la guerra y tras la derrota. Argumento que Maria Carmela Marino extendió a las deportaciones en masa ulteriores. Gianandrea de Antonellis, director de la Colección de Estudios Carlistas, que lleva ya veinte títulos en poco tiempo, presentó las novedades editoriales. Miguel Ayuso, finalmente, extrajo las conclusiones. Una cena de hermandad puso término a la jornada.

El domingo 22 los asistentes oyeron la Santa Misa, celebrada según el rito tradicional, en la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles. Subieron en peregrinación hasta la fortaleza, procediéndose al izado de la bandera del Reino de las Dos Sicilias. Los actos concluyeron con la conmemoración del soldado napolitano, a cargo de Danilo Balestrieri. Todavía durante la tarde tuvo lugar la reunión del Círculo Carlista General Borges.

Agencia FARO

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