Mulierem fortem

Desde cada uno de nuestros lugares y realidades, ya sea como hijas, madres, y/o esposas nos corresponde servir a nuestros prójimos para que Cristo Rey reine en todo

Con motivo de la fiesta de los Mártires de la Tradición, Mariana Quispe, margarita compartió con amigos y correligionarios presentes en el Colegio Santo Tomás de Valencia en Santa Rosa, Lima, las razones por las que una joven como ella querría ser Margarita en nuestros días. A continuación, sus palabras:

«Margarita que animaste al que a la guerra marchó para defender a España, para devolverla a Dios». Estos versos de la preciosa canción A un requeté, que escuché por primera hace ya varios años, me instaron a saber más sobre el carlismo, los requetés y por supuesto, también sobre las Margaritas.

El apelativo de estas damas se encuentra relacionado con Doña Margarita de Borbón-Parma, quien fue esposa de Carlos VII. Doña Margarita, a causa de su notable labor en los hospitales de campaña era conocida como el Ángel de la caridad.

Las Margaritas eran pues las valientes mujeres: madres, esposas, hijas o novias de los requetés que se encontraban en los frentes y hospitales de las unidades de combate. Mujeres que brindaban asistencia tanto física como espiritual a los combatientes, pues llevaban cartas, repartían víveres, vestido, ánimo, crucifijos, rosarios y medallas.

Ellas fueron las responsables de coser, con gran dedicación, en las prendas de los valientes caballeros lemas como «Detente bala, el Sagrado Corazón de Jesús está conmigo» o la cruz de Borgoña.

Sin lugar a dudas, eran perlas preciosas guiadas por sus altos ideales, Dios, Patria, Fueros y Rey, que, con la mirada en el Cielo y los pies en la tierra no se desanimaban ni por la distancia ni el mal tiempo. Damas de carácter que, a pesar del continuo ruido y fuego de la artillería y fusilería no renunciaban a su vocación de ser el corazón que constantemente ama, cuida y anima de sobremanera en las situaciones difíciles.

Entonces, las margaritas son la concretización hispana de la mulierem fortem, de la mujer fuerte ensalzada en Proverbios 31.

Mujer fuerte quien la encontrará”

Una mujer fuerte, ¿quién podrá hallarla? Mucho mayor que de perlas es su precio.

Fortaleza y gracia forman su traje, y está alegre ante el porvenir.

Muchas hijas obraron proezas; pero tú superas a todas.

Engañosa es la belleza, y un soplo la hermosura. La mujer que teme a Yahvé, ésa es digna de alabanza.

Dadle del fruto de sus manos, y sus obras sean su alabanza ante el pueblo.

Pues bien, ya que el carlismo es la continuidad de Las Españas, y estas naturalmente estaban conformadas por mujeres, la mujer peruana, y todas las hijas de estas Españas, de modo concreto estamos llamadas a ser Margaritas, a ser fieles defensoras de la familia cristiana, así como vigilantes guardianas de las tradiciones patrias.

Desde cada uno de nuestros lugares y realidades, ya sea como hijas, madres, y/o esposas nos corresponde servir a nuestros prójimos para que Cristo Rey reine en todo. Por tanto, es un deber inmediato formarnos tanto intelectual como espiritualmente, para transmitir y hacer vivir con alegría tan profundos, nobles y vigentes ideales. Ello sin olvidar que esta empresa no es sencilla: exige mujeres fuertes o que al menos tengan deseos reales de serlo, puesto que el enemigo y su mensaje revolucionario no descansa, ni da tregua.

Quien les dirige estas palabras no tuvo la fortuna de conocer el carlismo ni mucho menos a las Margaritas desde pequeña, pero sí tenía muchas ansias de «hacer política», pensando erróneamente que ello era sinónimo de ser partidaria de la democracia, de votar y ser parte de un partido político.

No fue hasta que me encontraba en segundo año de universidad cuando a través de charlas y conversaciones con un sacerdote empecé a cuestionarme muchas cosas, ¿realmente el poder viene del pueblo? ¿realmente el voto de todos tiene el mismo valor? ¿realmente hay que estar constantemente eligiendo el mal menor? ¿es coherente con ser católico el negociar nuestros principios para obtener un mínimo de beneficio? ¿se hace realmente política al votar, formar parte de un partido y participar activamente en él?

Cabe preguntarse si ello es política o politiquería. Porque si la política, la de verdad,  debe buscar el bien común, ¿cómo someterlo a una negociación?, a lo que simplemente la mayoría quiera hoy y mañana ya no.

Al ir haciéndome consciente de que los partidos políticos no han existido desde el inicio de la historia, que no siempre hemos vivido en una república, aunque vivimos como si siempre las cosas hubieran sido así. Sí, al ir desengañándome sufría, puesto que advertía la dura batalla que se venía al estar el mal muy generalizado, al punto que no notamos que es parte de nuestra forma de pensar y actuar.

Sin embargo, me animaba a la vez, al ir descubriendo el carlismo, el cual plantea la verdadera política católica para nosotros los hispanoamericanos, y nos recuerda que ese arte del bien común no debe arrodillarse ante los principios liberales de la revolución. 

Por todo ello, es muy edificante admirar y animarme con ejemplos reales de mujeres que son más o menos conocidas y que me ayudan a entrenarme a ser fuerte. Si Dios lo quiere, hasta el martirio. Con esas mujeres me encuentro vinculada estrechamente,  al ser católica e hispana.

Mariana De Los Ángeles Quispe VerásteguiMargarita del Círculo Blas de Ostolaza – Lima, Perú

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