Arrecia la persecución anticristiana por parte de «Israel»

acto blasfemo para los cristianos, claro está, no así para la secta talmúdica, ni para las sectas protestantes iconoclastas

La imagen de un soldado del Ejército de «Israel» destruyendo con un mazo un crucifijo en el sur del Líbano (específicamente en Debel, villa casi enteramente maronita) le ha dado la vuelta al mundo. El mundo cristiano ―concepto que naturalmente excluye a los protestantes, lacayos que son de la causa sionista― contempló con horror esta nueva escena del furor anticristiano (y anticrístico) que mueve a la entidad judía que actualmente tiraniza a Tierra Santa y que tiene sus ojos puestos en el territorio libanés, tan caro para los católicos especialmente para nuestros príncipes.

Sabido es que este acto blasfemo ―para los cristianos, claro está, no así para la secta talmúdica, ni para las sectas protestantes iconoclastas― le ocasionó al militar algunas pocas molestias, consistentes en 30 días de detención y en su separación del servicio en el frente (¿vacaciones?), sin que lo ocurrido haya pasado a mayores.

Alentados por la pasividad ―que más bien podría calificarse de complicidad― de las autoridades hebreas, colonos judíos demolieron este viernes una escuela ubicada dentro de las propiedades que el Patriarcado Latino de Jerusalén tiene en Hamam al-Maleh (Cisjordania ocupada), a la que asistían 70 niños de los alrededores.

Agencia FARO

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