El Museo del Prado de Madrid recupera para sus salas del edificio Villanueva una obra clasicista del alicantino José Aparicio Inglada, exponente de la escuela neoclásica española y pintor de cámara de Fernando VII.
El lienzo representa el intento de los soldados invasores franceses por alimentar a los vecinos de la Villa de Madrid. Como describe certeramente la web del Museo: «Más que un cuadro de historia, el lienzo de Aparicio constituye una singular alegoría histórica —modalidad en la que el artista era especialista— concebida con la pretendida solemnidad de la estética neoclásica. Refleja tanto la hambruna soportada por Madrid durante la ocupación napoleónica (1811-1812) como la heroicidad y el orgullo patriótico de una población que rechazó la ayuda de las tropas invasoras».
Se trata del retorno de una de las piezas más afamadas del primer Museo del Prado, proyecto impulsado por la reina María Isabel de Braganza bajo el reinado de Fernando VII. La obra, sin embargo, cayó en el ostracismo debido a los vaivenes políticos del siglo XIX español; al igual que el orden político y social de la época, sufrió un destierro por diversas instituciones. En su día, esa gran reputación estuvo acompañada por escritos de todo tipo, tanto en prensa como en letrillas populares. Su ocaso definitivo llegó con la denominada «Revolución Gloriosa» de 1868, culmen del liberalismo en España. La obra era un manifiesto de lealtad a la monarquía y de rechazo frontal a la invasión francesa y a sus ideas, reflejando el rechazo que hizo la población de la ayuda de los franceses pérfidos y apóstatas..
La leyenda del cuadro resume este espíritu: «CONSTANCIA ESPAÑOLA AÑOS DEL HAMBRE DE 1811 Y 12. NADA SIN FERNANDO».
Este regreso es un ejemplo de las oscilaciones del Gobierno de España a lo largo de más de dos siglos y de la conducta errática hasta el aborrecimiento y la falta de lealtad a un legado y una empresa histórica. El cuadro representa, en última instancia, el rechazo a aquellos enemigos subversivos que fueron el fermento que transformó los cimientos de la patria.
Agencia FARO
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