Reseñas de libros: «La famosa junta carlista de Font Rubí». Una crónica esencial del carlismo en el Penedès

La obra demuestra que el carlismo no fue solo un movimiento militar, sino que desplegó una capacidad de organización territorial que le permitió construir un «Estado paralelo» en las zonas que controlaba

Introducción

El libro La famosa Junta carlista de Font Rubí, de Joan Marc Galimany Bonaterra, se presenta como una obra de historia local que rescata del olvido una de las instituciones más singulares y menos conocidas de la Primera Guerra Carlista (1833-1840) en Cataluña: la Real Junta del Corregimiento de Villafranca, popularmente conocida como la Junta de Fontrubí. Lejos de ser una mera curiosidad erudita, el volumen constituye una pieza clave para entender cómo el carlismo logró sostenerse durante siete años de guerra civil en el Principado, articulando una compleja red de financiación, reclutamiento y administración territorial en plena retaguardia rebelde.

Estructura y contenido de la obra

El libro se organiza en capítulos que combinan la descripción geográfica, el análisis institucional y la crónica biográfica. El Capítulo I se dedica por entero al municipio de Font-rubí, en el Alt Penedès, un territorio de 3.700 hectáreas situado en la Serralada Prelitoral, coronado por el Castellot y conocido como el Balcó del Penedès por sus impresionantes panorámicas. La obra subraya cómo la orografía montañosa del municipio, que en tiempos de paz favorecía el aislamiento, se convirtió durante la guerra en un elemento vertebrador de las comunicaciones carlistas, conectando estratégicamente zonas como Bolet, Sant Quintí de Mediona, la Plana de les Torres, Selma, Montmell y Marmellar.

El núcleo histórico, Can Fàbregas o Fontrubí, se halla justo bajo el Castellot, una fortificación del siglo IX que vigilaba la antigua Via Mercadera o Carrerada, ruta de transhumancia que unía Santa Coloma de Queralt con Gavà. El libro señala que el castillo ya estaba en ruinas en 1809, probablemente destruido tras la Guerra de Sucesión para impedir la autodefensa de los catalanes (Fuente:  La famosa Junta carlista de Font Rubí).

La Junta de Fontrubí: un Estado paralelo en el Penedès

El corazón de la obra es el estudio de la Real Junta del Corregimiento de Villafranca, una estructura administrativa y financiera que los carlistas establecieron para sostener su esfuerzo bélico en la región. Como ha señalado la historiografía del tradicionalismo, estas Juntas eran órganos de gobierno civil y militar en las zonas controladas por el carlismo, y cumplían funciones análogas a las de otras Juntas documentadas, como la de Aguilar de Codés en Navarra (Fuente: Historia del tradicionalismo español, tomo 3, p. 174).

Las funciones de la Junta de Fontrubí eran múltiples y vitales:

  1. Administración de secuestros y recaudaciones: Siguiendo el modelo de otras Juntas carlistas, se encargaba de obtener fondos mediante “préstamos voluntarios y obligatorios” a los pueblos y propietarios de la comarca (Fuente: Historia del tradicionalismo español, tomo 6, p. 41), así como requisando cosechas, ganado y otros recursos.
  2. Organización de quintas de soldados: La Junta tenía potestad para nombrar jefes militares y organizar el reclutamiento de voluntarios, estableciendo puntos de vigilancia y defensa en la comarca.
  3. Función judicial y de orden público: En ausencia de las instituciones liberales, ejercía funciones judiciales básicas, actuando como la autoridad legítima para los partidarios de Don Carlos.

La obra documenta la relación de la Junta con personajes de primer orden del carlismo catalán y nacional: el barón de Querol, el general Urbiztondo, el temible conde de España (capitán general de Cataluña), el célebre guerrillero Rafael Tristany, y los príncipes Don Alfonso y Doña Blanca. Incluso el gran escritor Pío Baroja la mencionó en sus obras como “la famosa Junta Carlista de Fontrubí”, lo que da fe de su trascendencia más allá de la historiografía especializada.

El Penedès como escenario de guerra

La obra se inscribe en un contexto más amplio: el del Penedès como frente activo de las guerras carlistas. La región, por su orografía accidentada y su posición estratégica entre el interior (Lleida, Aragón) y la costa (Barcelona, Tarragona), fue un corredor natural para las operaciones militares carlistas. Durante la Primera Guerra Carlista, el carlismo catalán, a diferencia del núcleo vasco-navarro, adoptó formas de guerra de guerrillas y partidas rurales, lideradas por jefes locales carismáticos (Fuente: Wikipedia, «Primera guerra carlista»).

El libro dedica atención al combate de Font-rubí del 4 de septiembre de 1811, un episodio anterior a las guerras carlistas pero que prefigura la belicosidad de la zona: unos 60 soldados franceses que bajaban del Castellot fueron sorprendidos por 40 sometents de Sant Joan de Conilles (Mediona) en Can Fàbregues, viéndose obligados a retirarse. También se menciona el ataque del capitán italiano Benedettini por 600 asaltantes españoles en el turó de Font-rubí durante las guerras napoleónicas.

Sant Quintí de Mediona y la red carlista

Especial interés tiene la conexión del libro con Sant Quintí de Mediona, localidad vecina que formaba parte de la red de comunicaciones carlistas articulada desde Fontrubí. Durante la Tercera Guerra Carlista (1872-1876), el Penedès fue escenario de intensa actividad militar. Las fuerzas carlistas al mando del general Francisco Savalls y del coronel Rafael Tristany operaban en la zona, y Sant Quintí de Mediona fue punto estratégico para controlar los accesos al Alt Penedès y al Anoia.

La documentación histórica confirma que el carlismo se mostraba “incontrastable en Cataluña” durante este período (Fuente: Príncipe heroico y soldados leales, p. 142), y Savalls había organizado ya en 1873 cuatro batallones en Gerona, demostrando la capacidad de movilización del movimiento en el noreste peninsular. La batalla de Sant Quintí de Mediona, aunque no fue de las más célebres, ilustra la eficacia de la guerra de movimientos carlista y su control sobre las rutas de comunicación en el Penedès.

 Personajes: el Llarg de Copons y otros protagonistas

Uno de los aciertos del libro es su «Biblioteca de personatges», una sección biográfica que recupera figuras fundamentales del carlismo en la Cataluña interior. Destaca especialmente Manuel Ibáñez Ubach, conocido como el Llarg de Copons (Vilagrasseta, 1800 – Berga, 1840). Este coronel carlista, que medía aproximadamente 2,10 metros de altura, fue uno de los principales jefes militares carlistas de Cataluña. Participó en el alzamiento de los Malcontents (1826-1827), fue condenado a prisión en Ceuta y amnistiado en 1832. A partir de 1835 luchó bajo las órdenes de Maties de Vall, destacando en los asaltos a Poblet, Calaf, Sant Quintí y la Bisbal del Penedès.

La figura del Llarg de Copons es representativa del liderazgo guerrillero local que caracterizó al carlismo catalán. Su persecución por el conde de España, su captura y su condena al penal de Ceuta ilustran la crudeza del conflicto y el destino de muchos jefes de partidas (Fuente: Historia del tradicionalismo español, tomo 2, p. 173; tomo 4, p. 296).

Valoración y legado

La famosa Junta carlista de Font Rubí cumple con creces su objetivo de dar a conocer una página olvidada de la historia del siglo XIX español. La obra demuestra que el carlismo no fue solo un movimiento militar, sino que desplegó una capacidad de organización territorial que le permitió construir un “Estado paralelo” en las zonas que controlaba. Las Juntas como la de Fontrubí fueron el engranaje esencial de esa maquinaria, permitiendo al movimiento sostenerse durante años de guerra civil.

Para el lector interesado en la historia local del Penedès, el libro ofrece además un valioso retrato de la geografía humana y física de la comarca, mostrando cómo la orografía y las vías de comunicación condicionaron el devenir de la guerra. La mención de Pío Baroja no es casual: la Junta de Fontrubí trascendió el ámbito local para convertirse en un símbolo de la resistencia carlista en Cataluña.

En definitiva, estamos ante una obra que, partiendo de lo local, ilumina aspectos fundamentales de la historia contemporánea de España. Su lectura es recomendable tanto para especialistas en el carlismo como para cualquier persona interesada en descubrir las complejidades de la guerra civil del siglo XIX en Cataluña.

Francesc Sánchez i Parés, Círcol Tradicionalista de Barcelona Ramon Parés.

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