Hordas revolucionarias cercan la sede del Gobierno en Bolivia y desatan la violencia

EFE/Luis Gandarillas

LA PAZ, BOLIVIA.- La ciudad de La Paz se encuentra sumida en el caos tras las jornadas violentas protagonizadas por grupos de presión obreros, indígenas y campesinos vinculados al expresidente Evo Morales y favorecidos en años anteriores por el Movimiento Al Socialismo (MAS). Diversos grupos que integran la Central Obrera Boliviana (COB), maestros escolares rurales, indígenas aymaras de los Ponchos Rojos y cooperativistas mineros rompieron los cercos de seguridad en la plaza Murillo del centro paceño, utilizando explosivos y objetos contundentes.

Las fuerzas del orden público intentan contener los disturbios sin emplear armamento letal. Numerosos efectivos policiales, transeúntes y profesionales de la prensa resultaron heridos durante los enfrentamientos en la sede de gobierno, en lo que representa el momento más crítico para la gestión del presidente Rodrigo Paz a seis meses de haber asumido el mando.

Las protestas llevan dos semanas y comenzaron con la exigencia de aumento salarial por los dirigentes de la COB, a pesar de que el Gobierno había decretado un significativo aumento ya a comienzos de año. La central se malacostumbró, por culpa de los gobiernos masistas, a que cada año se eleve el salario mínimo en el Día del Trabajador (1.º de mayo); esta vez, no se le cumplió el capricho. Los dirigentes sindicales ganan miles de bolivianos al mes, en un país con miles de jóvenes capacitados, pero desempleados.

Este descontento se sumó al de otros sectores indígenas y campesinos afines a los bonos y temerosos de la deriva «neoliberal» de Rodrigo Paz, del cual exigen su renuncia inmediata. Los votantes habituales de Morales y Arce apoyaron a Paz en las elecciones presidenciales del año pasado para evitar que gane el segundo candidato más votado, el derechista opositor al MAS Jorge «Tuto» Quiroga.

Este lunes, 18 de mayo, fue la jornada más violenta desde que iniciaron las protestas. Las acciones de estos grupos radicales que bajaron a La Paz desde la ciudad vecina de El Alto se extendieron rápidamente hacia las zonas comerciales y las vías de comunicación estratégicas a través de múltiples flancos de conflicto. Se registraron más de una veintena de puntos de bloqueo simultáneos que mantienen cercada la sede de gobierno debido a las protestas del magisterio rural por incrementos salariales, transportistas descontentos con la calidad del combustible e indígenas amazónicos opuestos a las reformas agrarias. Los manifestantes en la urbe paceña irrumpieron en locales privados y saquearon las dependencias del anexo de Derechos Reales en el centro de la ciudad. Al norte de La Paz, los comerciantes sufrieron el robo de sus mercancías por turbas que forzaron el cierre de los establecimientos bajo amenazas directas.

Los niveles de violencia alcanzaron cotas alarmantes con ataques dirigidos a sectores vulnerables de la sociedad civil: miembros los Ponchos Rojos apedrearon un vehículo de transporte que trasladaba a niños con síndrome de Down, provocando heridas a los menores y destrozos en la unidad. Asimismo, se reportaron agresiones severas contra las fuerzas de seguridad, incluyendo el ataque de una turba contra un efectivo policial en las instalaciones del teleférico que compromete la pérdida de su visión.

En las inmediaciones de las oficinas policiales se constató el incendio de vehículos oficiales. El viceministerio de Régimen Interior confirmó la aprehensión de un excandidato de las recientes elecciones subnacionales en posesión de material explosivo de alta peligrosidad, sumando más de un centenar de detenidos puestos a disposición de los tribunales.

Estos acontecimientos ponen de manifiesto la profunda y terminal crisis que atraviesan los sistemas basados en la quimera de la soberanía popular y el parlamentarismo liberal. Las instituciones democráticas demuestran su incapacidad para garantizar el orden natural, la justicia y la paz social frente a las embestidas de la subversión ideológica y la atomización de intereses corporativos. Bolivia requiere de oraciones, suplicando a Dios que devuelva la cordura a sus habitantes y conceda el restablecimiento de una autoridad legítima fundada en los principios eternos de la Cristiandad.

Agencia FARO, Círculo Tradicionalista San Juan Bautista.

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