En defensa de Hernán Cortés (y II)

La administración se daba a través de la cofradía del hospital en replica de las ór­denes hospitalarias de España y Portugal

Continuando con la defensa al conquistador meteliense ahora toca escribir acerca de sus virtudes caritativas como cristiano que era, que aunque pecador, aún tenía en claro sus deberes para con la Iglesia como para la monarquía hispánica, primero co­mencemos con su deseo personal de ser sepultado en Coyoacán en lugar de su natal Me­dellín por causa al amor que le tenía a estas tierras, esta voluntad queda manifiesta en su testamento porque buscaba construir un colegio de monjas (que al día de hoy no se ha edificado). Y es en este mismo testamento deja en claro la construcción del hospital de la concepción (hoy de Jesús), junto con la construcción de un colegio en Coyoacán para que se instruya en teología, derecho canónico y civil para que así haya personas doctas en la Nueva España con el propósito de que enseñen a los naturales acerca de la santa doctrina de la verdadera Fe. Dejemos que el testamento hable por sí solo[1]:

«Item Mando, que cuando los dichos Mis Huesos se llevaren Y trasladaren a la dicha Nueva España, para darles tierra en La Iglesia del dicho monasterio de Coyoacán, que yo mando hacer y edificar, se hagan por la manera y orden que a la marquesa Doña Juana de Zuñiga, mi mujer, le pareciere, y al sucesor que es o fuere de mi casa, o cualquiera de ellos que a la sazón fincare e fuere vivo».

«item mando, que la obra del hospital de nues­tra señora que yo mando haecer en la ciudad de México, en la Nueva España, se acabe a mi costa, según e de la manera que está trazado».

«Ordeno e mando, que demás del hopital dicho, que para el dicho efecto mando hacer e se hace en la ciudad de México, según que de suso se contiene se edi­fique en la mi villa Coyoacán de la Nueva España, un mo­nasterio de monjas intitulado de la con­cepción, de la -16orden de San Francisco, en el lugar e de la forma que yo dejare señala­do por una institución que dejaré hecha, la cual mando que se guarde e cumpla como en ella se contiene; é si yo no lo dejare señalado e declarado, mando que el sucesor que es o fuere de mi casa,lo haga y edifique e pueble e dote de la renta que de yuso se­rá de­clarado, el cual dicho monasterio en la mi villa de Coyoacán,señalo por mi enterra­miento e de mis suce­sores, como está dicho, e mando que sea en la capilla mayor que se hiciere del dicho monasterio,e que en ella no se pueda ni consienta enterrar persona al­guna, salvo de mis descendientes legítimos».

«item mando ,que en la dicha mi villa de Coyoacán. se edifique y haga un colegio, para estudiantes que estudien teulugía derecho canónico y civil;para que haya personas doctas en la nueva España,que rijan las eglesias e informen e instruyan a los naturales de ella en las cosas tocantes a nuestra santa fe católica».

Y aunque no sea mencionado por el testamento, también sabemos del hospital de San Lázaro que debía de atender a los leprosos (en realidad de las bubas, treponemato­sis tropical, similar a la sífilis) pero dicho hospital estaba construido de materiales perecederos y en 1529, mientras Cortés estaba en España, el primer presidente de la real audiencia de la ciudad de México, Nuño Beltrán de Guzmán mandó a destruirlo con la excusa de que los enfermos contaminaban el agua del acueducto de Chapultepec y en su lugar construyó casas con jardines para su propia residencia.

El interés por los hospitales por parte de Hernán Cortés se debe a que posterior al desastre de Argel en 1541, el conquistador de Méjico tuvo que hospedarse en un hospi­tal sevillano, Cortés menciona el de las cinco llagas, que había sido fundado por Catali­na de Ribera por Bula papal de Alejandro VI en el año de 1500. Otro hospital menciona­do por Cortés es el de San Juan de Dios a quien otorga donaciones, y de estos dos hos­pitales son los que inspiran la administración del hospital de la Concepción.

«E mando que en lo que conviene e toca a la administración e gobernación del dicho hospital, se guarde e cumpla la institución que yo dejare ordenada ante es­cribano público, y en defecto de ella, por no quedar aclarada e hecha, mando que se guarde la forma e manera de administración que se guarda e tiene en el hospital de las cinco plagas de esta ciudad de Sevilla, que fundó la señora doña catalina de rivera, que haya gloria, para en lo que toca a los administradores, capellanes, e los demás oficiales e servidores que han de servir en el dicho hospital».

«ytem mando que al hospital del amor de dios se le de y pague la limosna que por las quentas y relación de juan Galvarro paresciere que se debe de lo que le mando dar cada mes después que estoy en esta ciudad de Sevilla y mas mando que se les de mi ha­zienda otros cient ducados de oro».

El hospital de la concepción no solo es mandado a edificar sino que también se procura tener su mantenimiento y donaciones como lo fueron la entrega de 100 mil ma­ravedíes y donación de tierras para la plantación de trigo para alimentar a los enfer­mos, aquel hospital también contaba con los mejores médicos de la época, primeramen­te tuvo 80 camas para hombres y otras tantas para mujeres, atendía tanto a indios como españoles de toda clase de enfermedades salvo de las bubas. Mientras vivía Cortés fue­ron mayordomos del hospital los conquistadores Villaroel, Soldevilla y Juan de Cáceres.

La administración se daba a través de la cofradía del hospital en replica de las ór­denes hospitalarias de España y Portugal. Incluso médicos personales de Cortés sirvie­ron en aquel lugar, y el cronista Cervantes de Salazar decía que los ricos no eran mejor tratados que los pobres en aquel hospital. Su nombre cambió por causa de que una in­dia de nombre Petronila Jerónima quién donó una estatua de Jesús Nazareno al que se le atribuyó grandes milagros, y es a finales del siglo XVIII que se le llama de Jesús en los documentos oficiales.

En conclusión no podemos ignorar los esfuerzos del Marqués del Valle de Oaxaca por la caridad cristiana y cuidado de los enfermos sin importar condición, y aunque no se haya podido todas las obras contempladas en su testamento, es de gran hazaña que el hospital de Jesús a pesar de todos los males nacionalistas de los últimos 200 años ha podido continuar un legado que los injuriadores del conquistador no han podido replicar ni la sombra.

Incluso en los últimos 500 años, hay legados que no se pueden sobrescribir por mera voluntad estatal.

Fuente consultada:

Guerra Francisco. La caridad heroica de Hernán Cortés. Universidad Alcalá de Henares.

Montesclaros, Círculo Tradicionalista Celedonio de Jarauta.

[1]J. Cuevas, Mariano. Testamento de Hernán Cortés. México. 1925.

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