En la octava del Sagrado Corazón de Jesús, los miembros del Círculo Tradicionalista Santa Fe de Bogotá se reunieron el pasado 13 de junio en la Basílica Menor del Voto Nacional de Bogotá, uno de los templos más significativos de la historia religiosa y política de Colombia.
La Basílica fue erigida como monumento de acción de gracias por la paz alcanzada tras la Guerra de los Mil Días, conflicto que desangró la nación en los albores del siglo XX. Allí mismo, el 22 de junio de 1902, el presidente José Manuel Marroquín y el arzobispo Bernardo Herrera Restrepo consagraron solemnemente la República de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús. Todavía hoy, el templo conserva el testimonio de aquella fe pública: Cristo Rey domina el altar mayor y, desde lo alto de la torre, su imagen continúa velando sobre la ciudad.
La Santa Misa votiva del Sagrado Corazón fue celebrada por don Emmanuel Pujol, F.S.S.P., con la asistencia del reverendo padre Jesús Camacho, I.B.P. Durante el sermón, el padre Pujol se dirigió especialmente a los miembros del círculo reunidos para la ocasión:
«La Providencia ha querido que hoy estén aquí representados un pequeño grupo de quienes mantienen viva la Tradición Católica Hispánica. Una presencia pequeña, pero perseverante, de la Comunión Tradicionalista».
Más adelante, señaló cuál puede ser la misión de los tradicionalistas en la Colombia actual:
«Vosotros mantenéis viva la esperanza en la Realeza Social de Cristo, que ha de reinar a pesar de sus enemigos. Y la enlazáis con la raíz cristiana plantada con inmensos trabajos por la Monarquía Hispánica».
Estas palabras recordaron la vocación propia del tradicionalismo: trabajar por la extensión del Reino de Cristo en las almas y en la sociedad. En este sentido resuenan también las palabras del padre Arturo Mejía, quien escribió en una obra que enmarca el 50 aniversario de la paz en Colombia 1902-1952 titulada: Del Establo al Trono:
«Es el Rey de Colombia. Es el Único que puede posarse sobre la tricolor nacional, pues la conserva impoluta y gloriosa; refleja sus colores en el azul de los ojos divinales, en el rojo de la Sangre que redime y triunfa y en el gualda de las llamas de su Corazón, que se vuelve pabellón luminoso y de misericordia para los Estados».
Terminada la Santa Misa, los asistentes renovaron el Acto de Reparación, la Consagración del Género Humano al Sagrado Corazón de Jesús y la Consagración de la República de Colombia según la fórmula empleada en 1902. Estas plegarias fueron recitadas ante el Santísimo Sacramento solemnemente expuesto, en un ambiente de profunda recogida y devoción.
La jornada concluyó con la bendición eucarística y el canto del Te Deum. Después, los correligionarios intercambiaron brevemente saludos antes de regresar a sus ocupaciones, llevando consigo el recuerdo de una jornada marcada por la oración, la amistad y la fidelidad a la Tradición.
Queremos cerrar esta crónica con las palabras finales del sermón del padre Pujol, que dejaron una profunda impresión en los fieles presentes:
«Si permanecéis unidos al Corazón de Cristo, también vosotros tendréis que aceptar ser contradichos, despreciados y, en cierto modo, atravesados con Él. Pero es precisamente el Corazón atravesado por la lanza el que se convirtió en fuente de vida para el mundo. Y por eso, cuanto más os configuréis con ese Corazón, más podréis convertiros en instrumentos de esperanza para Colombia y para toda la Hispanidad.
Que desde esta Basílica del Voto Nacional vuelva a elevarse la súplica de nuestros padres y abuelos, la misma que necesitamos repetir hoy con más fervor que nunca:
¡Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío!»
Círculo Tradicionalista Santa Fe de Bogotá
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