En la tarde de este sábado pasado, 20 de junio, inició el turno de chicas de los campamentos legitimistas organizados por la Comunión Tradicionalista bajo el lema Cueste lo que cueste, en un entorno inmejorable como es el Monasterio de San Miguel de las Victorias, en plena serranía conquense.
A los pies de Jesús Sacramentado se postraron las acampadas con sus monitoras para pedirle al Señor que Él sea el centro de todos estos días, el Rey de sus corazones y el motivo por el cual disfruten estas jornadas veraniegas y trabajen en la formación religiosa y política de cara a la acción por su Reinado Social.
El Pater dio la bienvenida con una breve charla, que tenía más de arenga que de charla, sobre el versículo evangélico Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen (Lc 11,28), poniéndolo en relación con la importancia de la legitimidad de origen y la legitimidad de ejercicio.
El día terminó con la cena y un rato de sano entretenimiento entre cantos, juegos y bromas antes de las preces finales al Sagrado Corazón.
El domingo amaneció espléndido con el inicio del verano; muy temprano todo el Campamento se trasladó en vehículos hasta la capital donde en la iglesia de san Nicolás asistieron al Santo Sacrificio de la Misa en el rito inmemorial. El sermón versó sobre la expresión tomasiana O memoriale mortis Domini del himno Adoro te devote.
Un paseo por el casco antiguo cerró la mañana: la plaza de la catedral, las casas colgadas, el puente de san Pablo y… la observación telescópica del sol en este primer día veraniego que ofrecía el Museo de las Ciencias y la Asociación AstroCuenca.
Por la tarde se iniciaron el ciclo de charlas sobre la virtud cardinal de la fortaleza que marcarán el hilo conductor de estos días. Atacar y resistir fueron las dos palabras clave que sirvieron para que las chicas comprendieran con muchos ejemplos cómo en la lucha que nos encara hacia el bien arduo la fortaleza nos dispone para superar los obstáculos y vencer el temor.
El intenso calor de estos días no está siendo obstáculo para la alegría y el entusiasmo que reina entre todas las acampadas, que están distribuidas en dos grupos: la escuadra de Doña María Teresa de Braganza y la de Doña Margarita de Borbón-Parma.
A continuación, un pequeño reportaje fotográfico.


Agencia FARO
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