CRÓNICA: presencia carlista en las consagraciones de Écône

Cuando el año 1988 el arzobispo se decidió a consagrar obispos sin mandato, asistió a la ceremonia S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón, acompañado de don Luis Infante de Amorín y don José Ramón García Llorente

Momento de la ceremonia de Consagración de obispos

La Comunión Tradicionalista ha tenido siempre una relación estrecha con la Hermandad de San Pío X desde que ésta se creara en el año 1970. Incluso antes, pues el Rey Don Javier cultivó la amistad del arzobispo Lefebvre. Y no sólo él, también personalidades relevantes del Carlismo tuvieron ocasión de conocerlo en las reuniones del Office international des oeuvres de formation civique et d’action culturelle selon le droit naturel et chrétien, que antes se había llamado La Ciudad Católica, a las que el fundador de la Hermandad asistía habitualmente.

La primera capilla madrileña, después de unos primeros meses provisionales, se instaló en 1978 en casa del marqués de Albaicín, Cristóbal Pérez del Pulgar, que había sido consejero nacional de la Comunión Tradicionalista. Y a ella acudían, entre otros, el profesor Rafael Gambra, sus hijos (y ya profesores) Andrés y José Miguel, el académico tradicionalista Julio Garrido y unos jóvenes Leonor Vegas-Latapie y Miguel Ayuso. Pero en todo el mundo hispánico se dio una conexión entre los amigos del Carlismo y los de la Hermandad: en Chile (Juan Antonio Widow y Julio Retamal), en la Argentina (Roberto Gorostiaga, Andrés de Asboth, don Raúl Sánchez Abelenda, por no hablar de José Ramón García Llorente), en el Uruguay (el presidente Juan M aría Bordaberry Álvaro Pacheco Seré), en el Perú (Fernán Altuve), en Colombia (Alejandro Ordóñez)…

Cuando el año 1988 el arzobispo se decidió a consagrar obispos sin mandato, asistió a la ceremonia S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón, acompañado de don Luis Infante de Amorín y don José Ramón García Llorente. Años después, a la hora de designar el capellán real, el Abanderado de la Tradición designó a don José Ramón García Gallardo, hijo del anterior, y sacerdote de la Hermandad de San Pío X.

Ahora, en 2026, cuando los superiores de la Hermandad han decidido volver a consagrar obispos, el capellán real ha tenido la representación de Don Sixto Enrique, arropado por miembros de la Candidatura Tradicionalista y de los Círculos carlistas de la Nueva España, las Capitanías Generales de Cuba y Guatemala, el Perú, el Brasil, la Nueva Granada, el Río de la Plata, el Reino de Castilla, el Reino de León, la Provincia de Guipúzcoa, el Reino de Jaén, el Reino de Mallorca, el Principado de Cataluña… Junto con corresponsales de la Comunión Tradicionalista en Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia o Alemania.

El acto, de suyo solemne, vino marcado además por una especial gravitas, determinada por las posibles sanciones de la Santa Sede, que −como era previsible− no han tardado en concretarse. Esa seriedad, sin embargo, no estaba exenta de la alegría de pensar que la Hermandad podrá seguir su acción para bien de las almas, que es la ley suprema de la Iglesia, que suple en la presente situación de necesidad.

Tras el fin de la ceremonia, durante la que cayó un aguacero, y después de la bendición impartida por los nuevos obispos, los correligionarios, entre otros muchos fieles, aprovecharon la ocasión para estrechar la amistad en la convivencia. Que se prolongó hasta el caer de la tarde. 

Agencia FARO

El Rvdo. P. D. José Ramón García Gallardo, Capellán Real, con miembros del Círculo Tradicionalista Celedonio de Jarauta. La boina fue tejida íntegramente por una margarita del círculo.

 

Correligionarios del Río de La Plata en un momento de la ceremonia.

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