Proseguimos publicando las consignas que se han dado en la tanda de chicos del Campamento de la Comunión Tradicionalista, celebrada del 3 al 11 de julio de 2026, en Priego (Cuenca).
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Los mártires de la Tradición «no supieron andar otro camino», porque habían descubierto que sólo Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida. Quien sigue sus pasos comprende que la verdadera libertad consiste, precisamente, en no apartarse jamás de esa senda.
Hicieron de la fidelidad a Cristo el principio y el fin de toda su existencia. Permanecieron inquebrantables en la verdad recibida, aun cuando ello exigiera el sacrificio de todo lo demás. No quisieron desviarse del camino que Dios les había señalado, convencidos de que fuera de Él no hay plenitud ni salvación.
La fe no admite componendas con el error ni con la injusticia. Su lealtad a Dios, a la Iglesia y a la Cristiandad alimentó también su amor a la Patria y a las legítimas instituciones, convencidos de que la vida pública sólo alcanza su verdadera plenitud cuando reconoce el Reinado Social de Jesucristo. Por ello, perseveraron con fortaleza en el cumplimiento del deber, sin buscar sendas más cómodas ni soluciones de conveniencia.
En un tiempo marcado por la apostasía, el relativismo y la renuncia a los principios, su testimonio continúa interpelándonos y señalándonos el único camino seguro.
Por eso, nosotros tampoco sabemos andar otro camino.
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A LOS MÁRTIRES DE LA TRADICIÓN
Lo demandó el Honor y obedecieron;
Lo requirió el Deber y lo acataron;
Con su sangre la empresa rubricaron;
Con su esfuerzo, la Patria redimieron.
Fueron grandes y fuertes, porque fueron
Fieles al juramento que empeñaron.
Por eso, como púgiles lucharon,
Por eso como mártires murieron.
Inmolarse por Dios fue su destino;
Salvar a España, su pasión entera;
Servir al Rey, su vocación y sino.
¡No supieron querer otra Bandera!
¡No supieron andar otro camino!
¡No supieron morir de otra manera!
—Martín Garrido Hernando, Requeté del Tercio Burgos-Sangüesa. Redactor jefe del diario El Castellano, Burgos. 10 de Marzo de 1940.
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José Luis Escobedo, Círculo Tradicionalista de Barcelona
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