El paso de los pueblos indígenas…¿Conquistadores?

el Paso de Cortés no es únicamente la historia del Marqués del Valle de Oaxaca, sino que también es la historia de los pueblos de naturales conquistadores que se unieron a la monarquía católica hispana

detalle del Códice Quauhquechollan

Recientemente la «presidenta» de Méjico Claudia Sheinbaum, inició la jornada nacional de reforestación, teniendo lugar la ceremonia en el Paso de Cortés, donde la pre­sidente declaró que le cambiaría el nombre por el de «Paso de los pueblos indígenas», como si borrar el nombre del conquistador oriundo de Medellín no equivaliese a borrar a los pueblos de naturales que le acompañaron en el camino a México-Tenochtitlán. Pueblos como: los cempoaltecas, tlaxcaltecas, huejotzingas… y hasta cholultecas.

¿Pero por qué los cholultecas se unieron a Cortés después de la masacre? Porque los cholultecas habían sido incitados a emboscar al ejército conquistador por órdenes de Moctezuma, y una vez pacificados, se encargó Cortés de dejar a la ciudad en paz, liberó a los presos que tenía, dejó que los habitantes que se encontraban fuera de la ciudad regresasen y continuaran con sus vidas, sumando que Cholula hizo las paces con Tlaxcala como había hecho antaño.

Saliendo de Cholula y dirigiéndose a la sierra, Cortés se encontró con diversos pue­blos oriundos al volcán, le recibieron, dieron ofrendas y solicitudes. Algunos de estos pueblos fueron Tamanalco, que fue donde se asentó el metellinense y sus huestes, allí fueron visitados por diversos pueblos cercanos que se enteraron de la llegada de dicho ejército, gentes de Chalco, Chimalhuacan, Amaquemecan, Acacingo, junto con otros pue­blillos que el cronista Bernal Díaz no recuerda sus nombres.

Después de entregarles regalos habían dicho:

«Malinche (así llamaban a Cortés) recibe estos presentes que te damos y tennos de aquí en adelante por tus amigos» a lo que se respondió que: «También se les dio a entender el gran poder del emperador nuestro señor, y que veníamos a deshacer agravios y robos, y que para ello nos envió a estas partes».

Y al oír esto los enviados de estos pueblos en secreto le comentaron a Cortés como los recaudadores mexicas les robaron cuanto tenían y que sus hijas, si eran hermosas, las forzaban delante de ellos y de sus maridos.

Pero no solo las fuentes españolas hablan de todo esto, sino que incluso la historiografía indígena nos cuenta con detalles la relación que tuvieron con el marqués del valle de Oaxaca cuando le conocieron, y para ejemplificar aquello, citare la carta del consejo de Huejotzingo al rey Felipe II fechada el 30 de Julio de 1560.

«[..] Cuando tus servidores españoles se acercaron a nosotros y vino el capitán ge­neral don Hernando Cortés, aún cuando no sabíamos de la omnipotente y muy compasi­va Santísima Trinidad, Nuestro Dios, el dueño de la tierra, nos hizo favor y con su com­pasión nos iluminó para que te perteneciéramos, y nos hiciéramos gente tuya, tus vasa­llos. Ningún otro pueblo nos sobrepasó en esto aquí en la Nueva España en que primera­mente nos arrojáramos ante ti, nos diéramos por ti.

Y también nadie nos amenazó, nadie nos obligó sino que en verdad Dios hizo que mereciéramos, voluntariamente perteneciéramos a ti y así recibiéramos alegres a los recién llegados españoles que se acercaron a nosotros aquí en la Nueva España. Porque, estando aún lejos, dejamos nuestras casas, así salimos, así de lejos fuimos a encontrar, a cincuenta leguas fuimos a saludar a él, el capitán general don Hernando Cortés y a los otros que él guiaba.

Los recibimos con alegría, los abrazamos, con lágrimas los saludamos, aun cuando todavía no los conocíamos. Y nuestros padres y nuestros abuelos tampoco los conocían pero, por la misericordia de nuestro señor Dios, en verdad los conocimos.

Porque son nuestros semejantes los amamos, no los atacamos. Les dimos de comer, los servimos. Algunos vinieron enfermos, así los llevamos en nuestros brazos, en nues­tras espaldas, así lo servimos, de otras muchas formas que no podemos decir ya aquí.

Aunque aquellos que se llaman, se dicen tlaxcaltecas, que ayudaron, nosotros mu­cho los presionamos para que ayudaran y nosotros los exhortamos que no hicieran gue­rra, pero aunque esto les advertimos, sin embargo hicieron guerra (a los españoles) du­rante quince días. Pero nosotros, cuando estaba afligido un español, siempre en verdad hicimos lo necesario para acercarnos a él. Nosotros no mentimos en esto porque bien lo saben todos los conquistadores, los que ya murieron y algunos que viven ahora.

Y cuando comenzaron su conquista y a hacer guerra, entonces también nosotros bien nos preparamos para ayudarlos, porque de nosotros provinieron los atavíos de gue­rra, nuestras armas y todas nuestras pertenencias y no sólo nombramos alguno sino que fuimos, nosotros los que gobernamos y también todos nuestros nobles y todos nuestros vasallos, los llevamos para que ayudaran a los españoles.

Y cuando conquistaron a los mexicas con barcos, nosotros los ayudamos, les dimos madera, resina de pino para que hicieran sus barcos los españoles. Y al conquistar a los mexicas y a cuantos estaban sometidos, nunca los abandonamos, ni tampoco los dejamos atrás. Y cuando fueron a conquistar Michoacán, Xalisco, Culhuacan y allá también en el Pánuco, y allá en Oaxaca, Tehuantepec y Guatemala, aquí en la Nueva España, cuando conquistaron e hicieron guerra, para que terminaran su conquista nunca los abandona­mos.»

Aunque la carta fue enviada para solicitarle a S.M.C. Felipe II para levantar el co­bro de impuestos debido al estado de pobreza de la ciudad, Cervantes de Salazar nos co­menta que para sus tiempos (aprox. 1564) los huejotzingas ya eran prósperos, «ahora son muy sobrellevados y muy ricos, a causa de la grana que cogen y de otras granjerías que tienen».

Para concluir no solo quiero recalcar que el Paso de Cortés no es únicamente la historia del Marqués del Valle de Oaxaca, sino que también es la historia de los pueblos de naturales conquistadores que se unieron a la monarquía católica hispana.

Este acto deleznable de cambiar nombres históricos por caprichos ideológicos de la noche a la mañana forma parte del modus operandi del Estado-Nación, sumado al ridí­culo decreto que declara el segundo domingo de agosto de cada año como «el día nacio­nal de la reforestación» como si de la fiesta de un santo se tratase, aunque no es raro pa­ra el Estado, porque en su perversidad intrínseca se encuentra la usurpación de la Iglesia y de la verdadera Fe para reemplazarla por una religión civil.

Lo sucedido demuestra que la «presidenta» por más choques que tenga con el presi­dente Trump, en esencia son lo mismo, pues los dos siguen el mismo esquema surgido de la ilustración de otorgarse poderes absolutos en «representación del pueblo» sin importar las tradiciones ni leyes naturales. Uno para cambiar el nombre al golfo de México por el de América, y la otra para cambiar el Paso de Cortés por el Paso de los pueblos indígenas.

Y si realmente queremos restituir a los pueblos de naturales, comencemos con eli­minar los nombres de Juárez, Lerdo de Tejada y el resto de la camarilla de liberales de­cimonónicos que despojaron a los naturales y al resto de la población de las corporacio­nes gremiales y de los terrenos comunales para venderlos a privados con el objetivo de enriquecerse y de eliminar la autonomía de las comunidades que gozaban de ella desde el virreinato.

Montesclaros, Círculo Tradicionalista Celedonio de Jarauta.

Fuentes consultadas:

  • Cortés, Hernán. “Segunda carta de relación”. En Cartas de relación. Tomo. 2014.
  • Del Castillo, Bernal Díaz. “Capítulo LXXXVI”. En Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Porrúa. 1998.
  • De Salazar, Cervantes, Francisco. “Capítulo LX”. En Crónica de la Nueva España. Porrúa. 1985.
  • Ixtlilxochitl, de Alva, Fernando. “Capítulos 84 y 85”. En Historia de la nación Chichimeca. Fondo de Cultura Económica. 2024.
  • Portilla-León Miguel. “Carta del consejo de Huexotzinco al rey Felipe II, 30 de julio de 1560”. En Visión de los vencidos relaciones indígenas de la conquista. Universidad Nacional Autónoma de México. 2020.

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