Ha recibido cristiana sepultura doña Paula Gambra Mariné. A los que tuvimos el gozo de conocerla en vida, nos saben a poco los numerosos ratos, conversaciones, reuniones, ocasiones, saludos que compartimos. Sin echar mano de la memoria, vemos claramente, como si la tuviéramos delante, las perlas de su carácter. Podríamos colectarlas en un nutrido rosario: denuedo, discreción, diligencia, perseverancia… Preferimos mostrarlas en la robustez de su ejemplo.
La de Paula fue una vida donde contrasta la brevedad con la prolijidad de sus trabajos. Junto con su esposo Félix lega un haz de seis firmes hijos, en cuya cristiana educación se ha volcado, sabiéndolos seguramente la más relevante de sus obras.
Su esmero se extendió generosamente a los principales ámbitos de la Comunión Tradicionalista. Encabezada por su eximio padre, don José Miguel Gambra, y aun por su abuelo don Rafael, también por el Rvdo. Sr. don José Ramón García Gallardo, don Miguel Ayuso o don Luis Infante (q.e.p.d.), entre otros nombres ilustres, la restitución de la Santa Causa ordenada por S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón en las últimas décadas sería incomprensible si no hubiera contado con la adhesión germinal de un esforzado puñado de leales. Entre ellos debemos destacar la diligencia y entrega de Paula, colaboradora insustituible de varios de sus órganos principales, como recientemente lo fue de la Candidatura Tradicionalista. Sin descuidar la militancia local, ha sido un miembro capital e integrante de la Junta directiva del Círculo Antonio Molle Lazo de Madrid desde su refundación hasta la fecha. Como corona especial, a ella debemos en grandísima medida la reorganización y movilización de las Margaritas hispánicas.
En lo anterior se adivinan pocos ratos ociosos. Espejo de afán, la adornó su gesto discreto. La Paula que he conocido, a la par de su dulzura de madre, sostenía con ánimo viril estos empeños. La embargaba un celo inquebrantable por la Santa Causa y por el legado de sus mayores, buscando transmitirlo lealmente. Poco amiga de cualquier palabra que pareciera enaltecerla, no tuvo codicia de pompas mundanas. Seguramente pondría algún reparo a estas líneas con que la recordamos, aunque son todas verdaderas. Procuraba con sencillez y entereza las cosas justas y el modo de servirlas bien.
En estos guiños de carácter es también modelo de fidelidad a su linaje, y en ella hemos reconocido la imagen de sus ancestros. Abrazó íntimamente el genio de sus antepasados. Junto con sus hermanos, fue fiel a su herencia. También, como sus mayores, sufrió los ataques, la falacia, la injuria. Como no cabe de otra manera en la vida del cristiano, máxime en este tiempo de imposturas modernas. Todo ello lo soportó sin afligirse, sin doblegarse a la mezquindad, procurando la realización de los bienes que quedaban a su alcance y cuidado. De los cuales muchos de nosotros hemos vivido.
Para quien esto escribe, ¡qué adiós tan amargo! ¡Qué ganas de vernos todos, nuevamente! Y sólo podemos replicar: ¡haremos como tú hiciste!
Hija de don José Miguel Gambra Gutiérrez y de doña Mercedes Mariné, este verano hubo de afrontar un tratamiento para combatir una leucemia mieloblástica aguda. En uno de los periodos de convalecencia, contrajo una neumonía a causa de la cual falleció. Murió a los 44 años este martes 25 de agosto a las tres de la tarde, hora del Señor. Tras la misa de exequias en la tarde del 26, fue enterrada en El Espinar, Segovia.
Círculo Antonio Molle Lazo de Madrid
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