Durante los días 26 al 30 de agosto, tuvo lugar en el Monasterio de San Miguel de las Victorias de Priego (Cuenca) la tercera tanda de los Campamentos Legitimistas de 2026 organizados por la Comunión Tradicionalista, bajo el lema Cueste lo que cueste. En esta ocasión, reunió a una veintena de jóvenes procedentes de distintos puntos de la Hispanidad. El campamento contó con momentos de formación doctrinal, así como actividades de ocio y esparcimiento en la naturaleza. Cada jornada comenzaba con la celebración de la Santa Misa, ofrecida por el eterno descanso de Paula Gambra, cuyo recuerdo ha estado muy presente a lo largo de todo el campamento.

Respecto a los momentos de formación, hubo tres bloques diferenciados pero estrechamente relacionados entre sí. En primer lugar, dos ponencias corrieron a cargo de D. Didier Martín Díaz, que expuso de manera clara y sistemática el origen histórico del carlismo y los puntos clave de su doctrina, sintetizada en el cuatrilema Dios, Patria, Fueros y Rey. En segundo lugar, el Prof. Juan Andrés Oria de Rueda se encargó de tratar distintos aspectos relacionados con la vida social, las sociedades intermedias, los bienes comunales y el medio natural, además de ilustrarnos sobre las características forestales del enclave natural en el que nos alojábamos. Hubo un tercer bloque de formación de orden espiritual, desarrollado en torno a la virtud de la fortaleza, sustrato del lema del campamento, y su relación con la naturaleza política del hombre. Cada exposición daba paso a un turno de coloquio que permitía a los asistentes despejar las dudas surgidas respecto al tema tratado, compartir sus impresiones o experiencias relacionadas con el asunto, y dialogar de forma más distendida con el ponente.

En cuanto a los momentos de ocio y esparcimiento, cada día hubo un tiempo previsto para diferentes actividades deportivas al aire libre. Además, tuvimos la oportunidad de completar una ruta de ascenso hasta el mirador del Rodenal, en lo alto de la montaña donde se ubica el Monasterio. Pudimos contemplar una imponente vista panorámica desde la cima, coronada por un grupo de buitres leonados que sobrevolaban el lugar. Durante el recorrido, el Prof. Oria de Rueda nos ilustraba sobre las propiedades medicinales de la vegetación del lugar y sobre diferentes aspectos de gestión forestal, como la importancia de los cortafuegos naturales.

Cada jornada concluía con una velada al aire libre, bajo el cielo estrellado de la Serranía de Cuenca, donde había ocasión para contar anécdotas, conversar sobre distintos temas de actualidad, hablar sobre la misión y el funcionamiento de los Círculos y, por supuesto, entonar himnos carlistas.

A lo largo del transcurso de estos días, hemos aprendido conceptos básicos sobre la tradición política española, concluyendo que para un católico español que busca vivir en coherencia, ser carlista es el desenlace natural. Contra los que tratan de desvincular la tradición religiosa de la tradición política, y defienden que el católico debe preocuparse de asuntos puramente espirituales, afirmamos que la Redención afecta a todas las realidades naturales, incluyendo el orden político. Contribuir a la restauración del orden social natural y cristiano no es solamente una opción posible, sino que es el deber de cualquier católico: el cuarto mandamiento nos exhorta a honrar a nuestros padres y a nuestra patria. En numerosas ocasiones han salido a colación expresiones de D. Alberto Ruiz de Galarreta, como las batallitas que distraen a tantos católicos de la verdadera batalla contra el liberalismo. Antaño se trataba de batallitas contra el divorcio o el “matrimonio” civil, ahora tratan de enfrentarse al aborto o la eutanasia; en todos los casos, D. Alberto nos recuerda que siempre serán inútiles los intentos de matar a una de las cabezas de la Gorgona, mientras evitemos destruir su principio vital, es decir, mientras sigamos defendiendo la pervivencia de una infraestructura social que tiene su origen en tesis liberales.
Por otro lado, en un mundo donde cada vez cobra más protagonismo lo virtual en detrimento de lo presencial, este campamento ha sido una buena muestra de que el ser humano desarrolla más plenamente sus potencias en el campo de acción presencial, sobre el terreno de lo real, dialogando cara a cara alrededor de una mesa o mientras comparte una caminata por la montaña.

Los acampados provenían de diferentes puntos de partida: para algunos, este ha sido su primer contacto con el carlismo, mientras que otros eran ya miembros activos de su Círculo local. Para todos ellos han sido abundantes los frutos de este campamento, habiendo emprendido el regreso a sus casas con el alma ensanchada, convencidos de que esta noble Causa bien merece nuestros esfuerzos.

Agencia FARO
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