Campamentos legitimistas. ¡Qué buen nombre! Un nombre que, aunque parezca una tontería, nos identifica. Un nombre que nos diferencia del resto de carlistas. Porque ningún otro grupo conserva ese tesoro, y esa parte tan obvia del cuatrilema que parece se les ha olvidado.
Porque sí, en este campamento hemos podido encontrar un carlismo puro, auténtico y de verdad, sin tonterías. Que cuando gritábamos: ¡¡¡Viva el Rey legítimo!!! sabíamos por quién gritábamos y formábamos filas.
Algunos creo que no somos conscientes de cuánto se ha esperado y rezado para que estos campamentos se hicieran realidad, y por ello hemos de estar muy agradecidos al Rvdo. Padre Sellas. Porque sin su esfuerzo no podríamos haber disfrutado de estos cuatro días en la naturaleza, la buena compañía y la Santa Misa por su rito tradicional.
El ambiente generado estos días ha sido envidiable, porque aunque no todos se consideraban carlistas en un inicio, han salido todos con los ideales claros.
Se ha visto coherencia, lealtad, amor a la liturgia, y gente que cree en los ideales, pero que sobre todo los vive en su día a día.
Estos días han servido para que desconectemos del mundo actual tan perverso y deformado. Han servido también para que hagamos como aquellos heroicos requetés y entrenemos el cuerpo, con las numerosas actividades deportivas, la subida a la montaña, sin descuidar la salud espiritual, alimentada con la Misa diaria, el Santo Rosario y la Adoración al Santísimo.
Hemos conocido también cómo se vive el carlismo en las Españas, y su importancia en ultramar, ya que nos acompañaban correligionarios del círculo Blas de Ostolaza.

No faltó ningún día nuestro pequeño homenaje a los mártires: cuando antes de cenar, bien uniformados, honramos frente a la Cruz a nuestros mártires de la Tradición, entonando el Oriamendi y ofreciendo coronas de laurel, con el recuerdo constante de Paula Gambra (q.d.g), ejemplo de mártir incruenta de la Causa.
Cuando llega la hora de abandonar este tipo de eventos y volver a la realidad del mundo, la tristeza suele apoderarse de sus asistentes, pero esta vez no fue así, porque salimos todos enfervorizados, con ganas de ayudar y contribuir a la Santa Causa, gracias a las arengas del clero y de los miembros activos de los diferentes círculos.
Agradezcamos a Dios por estos Campamentos Legitimistas, y pidamos que se mantengan en el tiempo, formando así nuevas generaciones de pelayos y margaritas.
Santiago María Baño Astinza
Circulo Cultural Antonio Molle Lazo-Madrid
Deje el primer comentario