De Mari Carmen al re-15M

No les conviene dejar crecer el enojo contra el R-78

Acampada en la Puerta del Sol de Madrid, 26 de septiembre. S. Bárcena

El infame desahucio de la anciana Mª del Carmen parece haber catalizado varias reacciones, en redes sociales y a pie de calle, que merece la pena comentar.

Los entornos voxeros se regocijaron como hienas en la desgracia de la pobre señora. En ello mostraron su rostro descarnadamente impío, que ceban sin medida ni concierto en la generación de sus padres y de sus abuelos con frecuencia. Como desencarnado es su desprecio por la naturaleza femenina, o su racismo importado del mundo yanqui. Pero todo esto ya lo sabíamos.

Aunque llama la atención lo torpe del movimiento, que granjeó un rechazo de amplios estratos de la población hacia estos cachorros. ¿Qué motivaba tal acción? Una razón pudiera ser que temieran, a tenor de la compasión patria con doña Maria del Carmen, un conato de movilización social que no pudieran dominar. O un imprevisto salvavidas para las izquierdas extenuadas en su músculo de movilización. Así, fue quizá una acción desesperada para enconar preventivamente a cuantos adeptos potenciales pudieran.

Un par de jornadas después, nos sorprendemos al ver una reedición de las acampadas en la Puerta del Sol, al estilo del tan mal envejecido 15-M (2011).

A diferencia de entonces, en esta ocasión encontramos a las principales organizaciones progresistas instaladas desde el primer momento y coordinando la estancia. Podríamos preguntarnos, como otras veces hemos hecho, ¿ha habido un germen espontáneo en estas manifestaciones? ¿O se trata de un evento artificial, fabricado por las izquierdas? La presencia de primera hora del auspiciado Sindicato de “Inquilinas”, convocante, o del Sindicato de Estudiantes, o el formato bajo una entidad Coordinadora (a semejanza de la Coordinadora 25-S), o la aparición este sábado de Pablo Iglesias e Irene Montero en Sol, o de actores marcados como Carlos Bardem el pasado jueves… Todo anima a pensar lo segundo.

Así, ¿qué pasa en la Puerta de más fama? Aunque quedemos pendientes de los próximos acontecimientos, aventuramos: o bien el partido de Gobierno o bien sus comparsas han detectado una inquietud popular que consideran peligrosa. Una inquietud que se eriza frente a los abusos del régimen del 78, y que hay que atajar. El hartazgo murmurante por la humillación de Ceuta, por la carestía de la comida, de la vivienda, del combustible, del cipayismo estatal.

¿De qué manera se ataja? En primer lugar, con una expresión pública que la materialice y que desmovilice a una parte sustancial de la población. De eso se encarga la estética gastada y decadente de la acampada. En segundo lugar, con un cauce que desparrame absolutamente cualquier buen propósito. Es más, si puede derivarse en otra vuelta de tuerca en las medidas onerosas contra España, mejor: ¿y si de aquí acaba resultando un texto legal que termine dificultando aun más la tenencia de pequeños propietarios de vivienda —entre quienes hay pocos caseros angélicos—, para engrosar los grandes negocios inmobiliarios?

Roberto Moreno, Círculo Antonio Molle Lazo de Madrid

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