El pasado fin de semana (del 26 al 27 de septiembre), el Círculo Cultural Alberto Ruiz de Galarreta organizó una acampada en el monte. Esta acampada se encuadra en la línea de actividades al aire libre por las que el Círculo apuesta con gran seguridad. Potenciar esta línea es central para nosotros, pues somos conscientes de lo importante que es ofrecer distintas actividades que fomenten la participación de correligionarios de todos los perfiles. En esta ocasión, a pesar de haber convocado la acampada con escasa antelación, un nutrido grupo de jóvenes respondimos a la llamada para acudir con ilusión.
Al comienzo de la tarde del día 26, los coches empezaron a salir desde Valencia hacia la provincia de Teruel. Al punto de la acampada, escondido entre el denso bosque, se accedía a través de un camino no apto para cualquier vehículo. Quienes no pudimos continuar con nuestros coches tuvimos que recurrir al todoterreno de un correligionario.
Al llegar, lo primero que hicimos fue plantar la bandera de la Cruz de San Andrés. Inmediatamente, montamos las tiendas bajo los últimos rayos de luz natural de la tarde. Asimismo, entre todos preparamos lo necesario para la hoguera: cavamos el hoyo, recolectamos la leña, colocamos piedras en los bordes, etc. Finalmente, quedó una perfecta hoguera donde preparamos varios conejos a la parrilla adobados con cava y especias. Alrededor de las cálidas llamas, pudimos cantar canciones con un vaso de vino en la mano. Pero también pudimos comentar aspectos prácticos de la tradición política y compartir ideas para el futuro.

La noche en las tiendas fue acompañada por los sonidos del bosque que nos rodeaba. Aparte de algo de ganado, se acercó a nuestro campamento un grupo de jabalíes que alguno pudo vislumbrar entre las penumbras, y que todos pudimos oír. Nos despertamos con diligencia poco antes de que salieran los primeros rayos de sol. Pero a los menos diligentes les despertamos con el delicado sonido del claxon de la furgoneta. Reiniciamos la hoguera para calentar algo de leche y disfrutamos de un desayuno con café.
Tras el desayuno, pudimos disfrutar de un ejercicio donde pusimos a prueba nuestro pulso y nuestra precisión. Alguna lata y envase de la basura tuvo una segunda vida útil para el ejercicio. Una vez acabados, recogimos el campamento y fuimos de ruta hasta llegar a una preciosa cascada escondida en la montaña. Al acabar la ruta, en torno al medio día, la mayoría emprendimos nuestra vuelta a Valencia, mientras que otro grupo decidió quedarse a comer por la zona para alargar la jornada y disfrutar juntos un poco más.

Con certeza, esta convivencia ha sido un éxito del que todos hemos salido muy satisfechos. Este tipo de convivencias fortalecen los lazos de hermandad entre nuestros correligionarios y avivan nuestro compromiso con la Causa. Sin duda, seguiremos atendiendo las inquietudes de esta juventud carlista que encuentra en nuestro Círculo un cauce para su lealtad.
Círculo Alberto Ruiz de Galarreta
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